Inquietante y lúcida, la última novela del gran Cormac McCarthy tiene como escenario un terreno baldío, un páramo carbonizado que es lo único que queda de lo que alguna vez fue Norteamérica. Ya no existe más vida sobre la tierra que la humana y los hombres se comen los unos a los otros. Un padre y su hijo recorren este mundo apocalíptico sin saber cuál es su destino. El protagonista recuerda los viejos tiempos, pero no sabe con certeza si esa memoria no es más que un mito, una necesidad de crear una historia fundacional que dé sentido a la desolación que le rodea. Una demoledora fábula sobre el futuro del ser humano, destinada a convertirse en la obra maestra del autor.
Nunca había leído a Cormac McCarthy, no sabía qué tono o historia me esperaban en La carretera, sólo me dejé llevar por una sinopsis que anticipaba una novela atractiva y envolvente. Tras las primeras páginas descubrí un libro duro, directo y sin concesiones, como un puñetazo en el estómago, y una escritura seca, a veces desgarradora y violenta, a veces reflexiva.
El mundo que describe McCarthy se ha convertido en jirones de ceniza, es un mundo gris, oscuro, amenazante, sacado de una pesadilla infernal donde no llega la luz del sola la superficie. Y en ese mundo inhóspito y terrible dos personajes, el hombre y su hijo, deambulan hacia el sur, sobreviviendo en medio del derrumbe de la civilización. Uno de los puntos interesantes es ver cómo el hijo ha nacido dentro de ese mundo apocalíptico y resquebrajado, no conoce la vida anterior al desastre, no sabe qué es un gobierno o una coca-cola, sus recuerdos son de una vida en la oscuridad, sólo los pequeños destellos del padre en forma de recuerdos y lecciones y libros le hacen ver que existió otra vida.
Hay escenas angustiosas, de tensión y terror en estado puro, hay escenas de descanso en mitad del horror, hay momentos de esperanza y otros donde sientes que todo está perdido, y, sobre todo, hay cierta idea de la vida como algo frágil y fácil de perder. La carretera habla sobre la soledad y los recuerdos de una vida que se ha descompuesto, sobre un mundo que ha perdido su significado y se deshace violentamente, sobre la luz y las tinieblas en el ser humano y el camino a tomar.
En esta carretera no hay interlocutores de Dios. Se han ido y me han dejado aquí solo y se han llevado consigo el mundo. Duda: ¿En qué difiere el nunca será de lo que nunca fue?
Cormac McCarthy
La carretera (traducción de Luis Murillo Fort. Círculo de lectores)
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Ha sido una magnífica experiencia la de este libro. He visto también la película, y me ha gustado mucho, las cosas pasaban como las imaginaba en la cabeza, excepto el final, donde, como bien sabes, la película se decanta por un desenlace determinado, y el libro da lugar a interpretaciones.
Abrazos también para ti.