Domingo, 03 de febrero de 2008

Es difícil escribir cuando una ruptura está tan cercana, las palabras, los sentimientos se entremezclan, se confunden, me golpean. La tranquilidad antes de la tormenta y la sensación de pérdida, de estar de luto. Todo en pocos segundos, dejándome sin un ápice de fuerza.
Hace una semana y media no pude quedarme quieto. Salí, caminé diez kilómetros diarios, fui al cine, quedé con mis amigos, hablé y hablé y hablé hasta desahogarme, intenté mantenerme activo, ocupado, aunque siempre estuviera pensando en Gabriela, en su pérdida, en mi desamparo, en mis errores en la relación. Ahora, la apatía, el vacío, la desgana. No consigo levantarme de la cama, salir de mi habitación. Me siento como un boxeador apalizado, medio grogui, que no sabe cómo reaccionar. No sé nada. No hago nada. No puedo…
Recuerdo la canción de Marillion, Beyond You. En una estrofa decía algo así como todo lo que hago es herirte. Hago daño, sin saberlo, sin premeditación.
Hay momentos de cierta tranquilidad, parece que todo puede ponerse en orden, pero desaparecen casi al instante de su nacimiento.
Vasco, ¿tienes miedo de morir?


Publicado por elchicoanalogo @ 11:56  | Great White Way
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