Lunes, 04 de febrero de 2008

En primer lugar, el amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Están el amante y el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña, y ese conocimiento le hace sufrir. No le queda más remedio que una salida: alojar su amor en su corazón del mejor modo posible. Tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente. Permítasenos añadir que este amante no ha de ser necesariamente un joven que ahorra para un anillo de boda, puede ser un hombre, una mujer, un niño, cualquier criatura humana sobre la tierra.
Y el amado puede presentarse bajo cualquier forma. Las personas más inesperadas pueden ser un estímulo para el amor. Por ejemplo, un hombre que es ya abuelo que chochea, y sigue enamorado de una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw, hace veinte años. Un predicador puede estar enamorado de una perdida. El amado podrá ser un traidor, un imbécil o un degenerado, y el amante ve sus defectos como todo el mundo, pero su amor no se altera lo más mínimo por eso. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor arrebatado, extravagante y bello como los lirios venenosos de las ciénagas. Un hombre bueno puede despertar una pasión violenta y baja, y en algún corazón puede nacer un cariño tierno y sencillo hacia un loco furioso. Es sólo el amante quien determina la valía y la cualidad de todo amor.
Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es que, en el fondo, convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante y con razón; pues el amante está siempre queriendo desnudar al amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor.
Carson McCullers
La Balada del Café Triste (traducción de María Campuzano. Seix Barral)


Tags: Carson McCullers, María Campuzano, Seix Barral

Publicado por elchicoanalogo @ 20:38  | Libros...
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Comentarios
Me parece estupenda la forma como te inspiras a trav?s de este libro, gracias por recordar el gran papel de los amantes en la vida de una pareja, y por lo ridiculo que suelen ser los seres humanos cuando entregan sentimientos tan falsos y pocos sinceros. FELICITACIONES!!!!!!!!!!!!!!!!!!.Vacilando
Publicado por JULIETH
Viernes, 05 de junio de 2009 | 4:04
Le? La balada del caf? triste hace muchos a?os y este p?rrafo se me qued? grabado por esas acertadas palabras sobre el amante y el amado.
Muchos abrazos y gracias por tus palabras
Publicado por elchicoanalogo
Viernes, 05 de junio de 2009 | 9:17

Es intenso, que alguien mas te diga lo que en el fondo ya sabias.,esto se aplica a todas la relaciones amorosas en mayo o menor grado, pero es real y sotengo que todos en nuestro momento hemos jugado el rol de ser amados y ser amantes, la pregunta es, se puede elegir cual de los dos ser?????

KARLA GAVILANES CAMPOS

Publicado por Invitado
Lunes, 28 de junio de 2010 | 17:03

Buena pregunta, ¿se puede elegir o nos dejamos llevar por la situación en cada momento? saludos

Publicado por elchicoanalogo
Lunes, 28 de junio de 2010 | 20:28