Viernes, 07 de marzo de 2008

Prólogo de Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick en el libro 2001: una odisea espacial.

Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo.
Pero, cada una de esas estrellas es un sol, a menudo mucho más brillante y magnífico que la pequeña y cercana a la que denominamos el Sol. Y muchos, quizá la mayoríade esos soles lejanos, tienen planetas circundándolos. Así, casi con seguridad hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas, desde el primer hombre-mono, su propio mundo particular: cielo… o infierno.
No tenemos medio alguno de conjeturar cuántos de esos cielos e infiernos se encuentran habitados, y con qué clase de criaturas: el más cercano de ellos está millones de veces más lejos que Marte o Venus, esas metas remotas aún para la próxima generación. Mas las barreras de la distancia se están desmoronando, y día llegará en que daremos con nuestros iguales, o nuestros superiores, entre las estrellas.
Los hombres han sido lentos en encararse con esta perspectiva; algunos esperan aún que nunca se convertirá en realidad. No obstante, aumenta el número de los que preguntan: ¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos en el espacio? ¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta muy razonable pregunta. Más recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción.
La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria.

2001, una odisea espacial fue un caso especial dentro del vínculo entre cine y literatura. Porque libro y película se hicieron casi a la par. Como explicó Kubrick:
“La novela vino después de que hiciésemos un tratamiento de guión de 130 páginas, justo al empezar a trabajar. Este tratamiento inicial fue posteriormente cambiado al hacer el guión y éste a su vez se vio alterado durante la realización de la película. Pero Arthur tomó todo el material existente, más una impresión del copión de algunos días, y escribió la novela. Como resultado de todo esto, hay diferencias entre la novela y la película. ( … ) En ambos casos, desde luego, el tratamiento se debe acomodar a las necesidades del medio. Pienso que son interesantes las divergencias entre los dos trabajos. En realidad era una situación sin precedentes el que alguien hiciese un trabajo literario esencialmente original basados en trozos y partes de una película que aún no había visto en su integridad” (Stanley Kubrick, de Esteve Riambau).
Kubrick quería realizar una película que tratase sobre la relación del hombre con el universo y contactó con el escritor y científico Arthur C. Clarke. El director había leído alguno de sus libros como El fin de la infancia o su relato El centinela, donde unos astronautas encontraban una extraña figura enterrada en la superficie lunar  que enviaba señales de aviso a otra parte de la galaxia (escena que luego se utilizó para la película). Kubrick y Clarke presentaron un guión sin un final definido a la productora Metro Goldwyn Mayer y consiguieron financiación para su proyecto. El proceso de escritura, realización y montaje duró cuatro años y la historia sufrió varios cambios.
Tanto el libro como la película fueron importantes para mí. Apenas tenía 16 años, me había adentrado en la ciencia ficción a través de H. G. Wells y la película de Kubrick me dejó boquiabierto e impactado por unas imágenes oníricas y una historia reflexiva. Algunas escenas, como el prólogo prehistórico, el vals espacial de las naves y la relación hombre/máquina, son inolvidables. Si tuviera que elegir me quedaría con la película, el libro te lo da todo explicado mientras que Kubrick intenta hacer una película más reflexiva apoyado sólo en las imágenes, sin apenas diálogos. 
Aun así, el libro de Clarke tiene pasajes de un lirismo conmovedor, otra forma de encarar la ciencia ficción, y un final hermoso. Se une el libro de aventuras con la ciencia ficción en un viaje sorprendente y enigmático donde el ser humano toma conciencia de su relación con el universo.


Tags: 2001: Una odisea espacial, Arthur C. Clarke, Stanley Kubrick

Publicado por elchicoanalogo @ 16:46  | Libros...
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Curioso pr?logo. Contiene algunas ideas que son realmente interesantes. Aunque lo que verdaderamente me ha gustado es esa frase final.

No he tenido ocasi?n de leer el libro. De hecho, la ciencia-ficci?n es una de mis asignaturas pendientes en literatura (junto con la novela rom?ntica). Tengo desde hace varios a?os la que supongo ser? la continuaci?n de esta historia: "3001: odisea final". Hace poco apadrin? "Un mundo feliz"... Pero ah? siguen los dos.

Quiz?s deba animarme pronto. Quiz?s lo que descubra, como dice esa frase final, ser? mucho m?s extraordinario.

Un saludo, Fernando.
Publicado por Junior
S?bado, 08 de marzo de 2008 | 13:09
Saludos Junior,

Lindo verte por ac?. Gracias.
De adolescente busqu? la ciencia ficci?n, Clarke y Asimov, era un apasionado de los viajes en el tiempo y a otros universos. Luego descubr? otras historias.
Me volv? a enganchar a la ciencia ficci?n con Ray Bradbury, del que te recomiendo Cr?nicas marcianas, historia sobre la llegada a Marte, hermoso y po?tico y con un merecido homenaje a Poe, y Fahrenheit 451, un futuro donde los bomberos queman libros. Cualquiera de los dos es perfecto para iniciarse en el g?nero.
Un mundo feliz es impresionante, muy negro. Como Mono y esencia, tambi?n de Huxley. Hay tantas variaciones en la ciencia ficci?n.
No le? las continuaciones a 2001 salvo 2063, que ten?a cosas interesantes. 2010 y 3001 los he dejado de lado, no s? por qu?. Curioso lo de 2001, un escritor y un director se unen para crear una historia y cada uno lo lleva a su terreno, la de Kubrick, visual, filos?fica, la de Clarke aventurera, demasiado explicativa.
Un abrazo
Publicado por elchicoanalogo
S?bado, 08 de marzo de 2008 | 19:32
Encantado de estar tambi?n por aqu?, Fernando. Y gracias por tus amplias recomendaciones. Ya te respondo v?a mail ampliamente.

Estar? atento a las nuevas entradas que vayan apareciendo en tu blog.

Un saludo.
Publicado por Junior
S?bado, 08 de marzo de 2008 | 20:16

He estado buscando este prologo durante un par de dias, es notable como tanto en la web como en nuevas reediciones ha desaparecido. Muchas gracias y disculpen la falta de acentos, aun no estoy familiarizado con esta maquina.

Atte: [email protected]

Publicado por Invitado
Martes, 03 de agosto de 2010 | 17:16