Lunes, 24 de marzo de 2008

Grandes esperanzas (1861) apareció por primera vez publicado por entregas en un periódico editado por el mismo autor. El personaje central de Grandes esperanzas es un muchacho humilde, de una pequeña aldea, cuya vida cambia bajo la influencia de un misterioso bienhechor y la pasión desatada por unos dramáticos amores. La realidad de la vida cotidiana y la fantasía, se dan la mano en esta obra capital del autor, una de las más atractivas de la literatura inglesa del siglo XIX. El mundo extraordinariamente humano y detallista de Dickens y la psicología de sus personajes revelan la maestría del novelista.

 

He leído Grandes Esperanzas a trompicones, no por Dickens o la historia, sino por el ánimo cambiante que tengo. Sé que no es la mejor manera de leer una novela, pero aún así, cuando le dedicaba mi atención no podía más que maravillarme por el talento de Dickens al enlazar las aparentemente distantes vidas de unos personajes con otros en un puzzle completo y lógico, su manera de utilizar el paisaje y los decorados como un elemento psicológico más que definía tanto el tono de la historia como la manera de ser de los protagonistas, los distintos tonos del relato, del campechano en la infancia de Pip, al terror digno del mejor Henry James en las visitas a esa mansión donde todos los relojes se pararon en la misma hora, no hay luz solar que penetre sus paredes y sí una mujer que más parece un espectro, incapaz de superar un amor doloroso y cruel. También hay cierta ironía que no recordaba en Dickens, y muchos sentimientos desatados. Pip, el protagonista, por momentos se me hizo molesto con esa manía suya de renegar de su pasado en busca de nuevos horizontes que le permitieran conquistar el amor de Estella. Y fue duro leer cómo Pip era incapaz de romper el maleficio de su atracción por Estella, cómo su amor era más obsesión que amor. Las últimas páginas son prodigiosas, llena de misterios resueltos, escenas emotivas, cierta calidez y la pena de despedirse de un puñado de personajes que se me hicieron cercanos. Recordaré a Pip, Joe, Biddy, Wemmick, la ancianidad…

Este libro es especial por algo más que haberme dado grandes momentos. Me lo regaló Clara y lleva una dedicatoria suya. Muchas gracias por llevarme de nuevo a Dickens, Clara…

 


¡Ámala, ámala, ámala! Si te complace, ámala. Si te hiere, ámala. Aunque te rompa el corazón, y a medida que envejezca y se endurezca se te desgarrará más, ¡ámala, ámala, ámala!


(...)

¡No acordarme! Eres parte de mi existencia, de mí mismo. Has estado presente en cada una de las líneas que he leído, desde que vine aquí, un vulgar y tosco pobrecillo cuyo corazón heriste ya entonces. Has estado presente en cada proyecto desde aquel día, en el río, en las velas de los barcos, en los marjales, en las nubes, en la luz, la oscuridad, el viento, los bosques, el mar, las calles. Has encarnado cada fantasía con la que mi mente ha tropezado. No son más reales las piedras de las que están hechos los más recios edificios de Londres, ni tendrías mayor dificultad en desplazarlos con la mano de lo que han sido y seguirán siendo para mí tu presencia y tu influencia, allí y en todo lugar. Estella, hasta el último instante de mi vida no podrás sino ser parte de mi carácter, parte de lo poco que de bueno hay en mí, parte de lo que de malo llevo. Pero en esta separación, sólo puedo asociarte a lo bueno y fielmente te recordaré vinculada a ello, pus tienes que haberme hecho más bien que mal, cualquiera que sea la punzante tristeza que ahora pueda sentir.
Charles Dickens
Grandes Esperanzas


Tags: Grandes Esperanzas, Charles Dickens

Publicado por elchicoanalogo @ 21:27  | Libros...
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Comentarios
?Gran deuda pendiente que tengo con este autor! No he le?do nada de su obra, a pesar de que he le?do opiniones que son verdaderos elogios. Tendr? que darle prioridad.

Un abrazo. Hay qu? vivir con grandes esperanzas.

Junior
Publicado por Junior
Martes, 25 de marzo de 2008 | 23:03
Saludos, Junior,

Hay tantos autores pendientes que da v?rtigo? Hac?a a?os que no le?a algo de Dickens, desde Tiempos dif?ciles, y Clara, con su regalo, me dio la oportunidad de retomarlo. Qu? grande es el bueno de Charles.
Un abrazo inmenso

Fernando
Publicado por elchicoanalogo
Martes, 25 de marzo de 2008 | 23:47