lunes, 31 de marzo de 2008

En realidad lo que copiaré a continuación no es un relato, sino un correo que me envió Leslie y que me pareció tan hermoso que le pedí permiso para compartirlo

 

Crecí en una isla, por lo que nadar era de suma importancia, mi abuelo se encargó de enseñarme eso y también de cómo tratar a las olas.

"Déjate levantar por las que son pequeñas", me decía, "Te levantan un poco y luego te dejan, no pasa nada". Si notabas que al dejarte en el suelo estabas un poco más adentro había que retroceder unos pasos, para que el mar no ganase la partida llevándote a su terreno. Si te echaba hacia afuera había que avanzar un poco más, para que no te rompieran en la cara. Las olas pequeñas son fáciles de tratar.

"Si ves venir la ola muy alta, casi a punto de estallar, vé por debajo, no intentes subir con ella, sumérgete y crúzala por dentro" Eso me costó más, miraba con inquietud aquellas olas que se hacían grandes de golpe, antes de llegar a la orilla.

"Pero cuando la ola ya estallado y se acerca a ti convertida en espuma, déjate llevar un poco por ella, hasta que pierda fuerza y después intenta salir un poco hacia la orilla. No intentes ir hacia otro lado porque te cansarás y después no tendrás fuerza, déjate arrastrar un poco y después busca el momento de salir". Y veía aquella ola enorme y furiosa, sabiendo que unos segundos más tarde estaría en la otra punta de la playa, cubierta de arena y con el orgullo en el suelo.

"Si alguna vez el mar se embravece de repente, no busques el lugar que está en calma, busca una zona con olas, que las veas y sepas por donde vienen y cuando. No escojas la zona calmada, porque allí es donde el remolino va por debajo, y como no lo ves cuando te das cuenta ya te tiene atrapada y te arrastra" Mi abuelo sabía todo lo que hay que saber sobre las olas, por una lección amarga que el mar le dio mucho antes de que yo naciera.

Me enseñó todo sobre las olas, y ahora pienso si con eso intentaba enseñarme algo de la vida. Deja que las olas suaves te levanten, atraviesa las más fuertes, no opongas resistencia a las que ya han estallado y, sobre todo, no busques la zona que está en calma cuando todo alrededor se haya revuelto, porque hay que temer más al peligro oculto que al que viene de frente.

Mi abuelo, además de un nadador experto, era el mejor abuelo del mundo. Puede que entonces él ya supiera que las olas del mar son muy parecidas a las que tiene la vida. Intento tratar con las olas como él me enseñó.

Leslie Schmied


Tags: Mi abuelo y el mar, Leslie Schmied

Publicado por elchicoanalogo @ 12:09  | Relatos de amigos
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Comentarios
Me siento honrada de aparecer por aquí.

Un beso

Aelo
Publicado por Aelo
lunes, 31 de marzo de 2008 | 20:50
Saludos Leslie

Es muy lindo lo que escribiste, qué menos que lo lea más gente. El honor es mío.
Un abrazo inmenso
Publicado por elchicoanalogo
lunes, 31 de marzo de 2008 | 23:16
MUY BUENO MUY BUENO COMO SIEMPRE Fumador
Publicado por Invitado
jueves, 05 de junio de 2008 | 2:53
Pues sí, un texto precioso el que me envió Leslie.
Un abrazo.
Publicado por elchicoanalogo
jueves, 05 de junio de 2008 | 9:35
ChicaSonrisa GigantePayasoFlash
Publicado por Invitado
sábado, 12 de julio de 2008 | 6:56
Guiño Seas quien seas. Un abrazo.
Publicado por elchicoanalogo
martes, 15 de julio de 2008 | 2:42