Martes, 22 de abril de 2008

Al llegar del trabajo me encontré con un sobre de Sintaxia, una amiga del foro de Lectores empedernidos. Me iba a mandar un audio libro de Stephen King, mi primera experiencia en este apartado de la literatura, pero dentro del sobre había más, mucho más. Una carta dentro de un libro con fecha pero sin dedicatoria, una dedicatoria que tendrá que ser escrita en persona en Barcelona para que esa primera hoja en blanco no quede extraña.

Los regalos de Sintaxia me han recordado a “Centauros del desierto”, aquella intensa y extraordinario historia de búsqueda interior y exterior del maestro Ford. En ella, la sobrina de Ethan Edwards es secuestrada por los indios. Una historia dura donde se entrelaza el drama, la tragedia de tintes griegos, la aventura, el viaje iniciático y redentor y, además, la comedia. Es un misterio la capacidad de Ford de combinar drama y comedia, de cómo te consigue sacar una sonrisa en medio de historias duras. En mitad de la tormenta uno puede vivir momentos inesperados, hermosos, entrañables… Porque el último año no es sólo el año de la enfermedad de mi madre que tanto nos preocupó hasta que los médicos dieron con ella y de la ruptura con Gabriela, también el último año es el de los viajes a Madrid, Valladolid, Cádiz y los que están por llegar, Océano Mar y Gabriela, clavo y canela, el viaje más divertido que recuerde con mis primas Elisa y Aurora, los capones de Mariola y su humanidad y su inmenso corazón y la felicidad que me regaló, los encuentros, redentores, con Blanca, Iñaki y Sergio, las postales de Diana y Carolina desde Estados Unidos, las sonrisas, tan luminosas como su Cádiz, de Jesús, Natalia y Morena, la locura lectora y de compras compulsivas con Clara y Arturo y una tarde inolvidable en Madrid, las llamadas de Auro, Miau de Galdós y Pura Anarquía de Allen, los cuadernos artesanales de Andrea, el regreso al cine, mi deambular por las cafeterías bilbaínas, los cuentos que me envía Iñaki, los paseos de 30 kilómetros, la bajada de peso, caminar bajo la lluvia, que dentro de mí se haya instalado el movimiento, el (casi) seguro regreso a Galicia tras cuatro años de ausencia (casi porque la vida es tan frágil que puede cambiar en un segundo). Sí, normalmente no sé nada, estoy perdido y me agotan mis días y los pensamientos y sentimientos tan contradictorios que aparecen, pero siempre hay un poco de luz en mitad del caos.

 

La (re)construcción de la luz…


Publicado por elchicoanalogo @ 19:35  | Great White Way
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Comentarios
Siempre hay luz en medio del caos. A veces nos sorprende c?mo no la hemos visto antes si casi nos deslumbra; otras, nos cuesta hallarla porque no es m?s que un ligero halo de esperanza. Hay quien nos pone una venda y no nos deja buscar la luminosidad. Pero siempre sacamos nuestras armas, nuestros mejores pensamientos, y encontramos el camino.

Seguro que t? lo est?s encontrando.
Publicado por Junior
S?bado, 26 de abril de 2008 | 22:30
Estoy en ello, con pasos atr?s y dem?s, pero tengo que seguir mirando adelante e intentar salir de toda esta zozobra hasta que encuentre cierta tranquilidad y estabilidad en mi vida.
Un abrazo
Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 27 de abril de 2008 | 20:46