martes, 29 de abril de 2008
Hajime, el narrador, nació «la primera semana del primer mes del primer año de la segunda mitad del siglo XX», una fecha singular, como su nombre: «Principio» en japonés. Sin embargo, le marcó mucho más el hecho de ser hijo único, porque en las demás familias, si no eran dos hermanos, eran tres; si no eran tres, eran dos. De ahí que su mejor amiga de la infancia fuera otra hija única, Shimamoto, con la que compartió secretos y aficiones hasta que, tras la escuela primaria, perdieron el contacto. Muchos años después, Hajime, que vive una existencia relativamente feliz –se ha casado, es padre de dos niñas y dueño de un club de jazz–, se reencuentra con Shimamoto. La atracción renace. Y Hajime, obsesionado, parece dispuesto a dejarlo todo por ella...Con inquietante sutileza, Murakami destila en esta trama clásica –un amor perdido y recobrado, la consumación de una promesa de plenitud– la indefinible sensación de desajuste con el mundo que acucia al hombre contemporáneo.

Hermosa historia. Muy hermosa. Y melancólica. Y sutil. Tenía miedo a Murakami tras Tokio Blues, pensaba que no podría llegar a emocionarme como con esa novela. Pero lo consiguió. Y con creces. A pesar de que el primer capítulo me hizo creer que Se asemeja a Tokio Blues en la voz del narrador, entre nostálgica y "perdida", que recorre su vida desde su nacimiento en una fecha difícil de olvidar. Hijo único, algo extraño en su comunidad de casas de con jardín y dos o tres hijos, encuentra la amistad en otra hija única. Shimamoto. Y es esta mujer la que le persigue el resto de su vida, la que no puede olvidar aunque tarde más de 20 años en volver a verla. Hay renuncia, hay pérdida, hay el tiempo que se escapa y no se puede recuperar, hay una historia de amor que llega hasta el límite, otro, secundaria, dolorosa. Está la soledad, el adolescente que escucha música clásica y jazz solo, en una habitación, mientras rememora a su amiga, a su amor de la infancia, está la muerte...
Es un libro para leerlo del tirón. O leerlo en dos tandas, como hice yo, el viernes y ayer por la tarde. Te embauca. Se hace contigo. No tengo más que parabienes para este libro. Escenas hermosas (es que esa es la palabra, hermosa, y también melancolía), imaginativas (impagable el pasaje de la bolera desierta, del que no diré nada para no destripar la historia), escenas donde una mujer aparece en días de lluvia.
Hay imágenes muy poderosas, juega mucho con el color, con la naturaleza, con la música, hay algún momento de gran un romanticismo y belleza...
La muerte siempre asoma por los libros que he leído de Murakami. A veces como una leve sombra, a veces protagonista. Y no sólo hablo de la muerte física, también de esos seres muertos en vida, perdidos, derrotados.
Y es sutil. No nos cuenta todo, deja que el lector complete los recovecos de la historia.

Nadie se sumerge en ninguna aventura esperando resultados mediocres. La gente, pese a tener un chasco nueve de cada diez veces, desea tener al menos una experiencia suprema, aunque solo sea una vez. Y eso es lo que mueve el mundo. Eso es el arte.
Hay muchas maneras de vivir. Hay muchas maneras de morir. Pero eso no tiene ninguna importancia. Al final sólo queda el desierto.
Haruki Murakami
Al sur de la frontera, al oeste del sol


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Publicado por elchicoanalogo @ 19:57  | Libros...
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Comentarios
Bienvenido a la lectura del Murakami 'de verdad'... Sonrisa)) Te recomiendo 'Sputnik mi amor' para seguir adentrándote en su mundo ... Sonrisa Saludos,
Publicado por sylvia
viernes, 02 de mayo de 2008 | 23:10
saludos Sylvia,

me entró la fiebre Murakami hace años, cuando descubrí un título que me llamó tanto la atención que tuve que comprarlo: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo...
Mis favoritos son éste de Al sur de la frontera y el de Tokio Blues. Sputnik mi amor también me gustó mucho, esa melancolía tan de Murakami. Tengo en mis estanterías el de Sauce ciego, le tengo muchas ganas.
Un abrazo inmenso
Publicado por elchicoanalogo
sábado, 03 de mayo de 2008 | 0:23
ay es verdad ahora me suena de haber leído algo por aquí también de Murakami Sonrisa por cierto, muy chulo el vídeo del Guggenheim Sonrisa) buen fin de semana,
Publicado por sylvia
sábado, 03 de mayo de 2008 | 14:51
Sí, puse varios artículos dedicados a Murakami en Antártida que poco a poco iré recuperando. Qué melancolía tan sutil y devastadora la de este hombre...
Publicado por elchicoanalogo
sábado, 03 de mayo de 2008 | 22:54