lunes, 05 de mayo de 2008
Perdidos en la inmensa metrópoli de Tokio, tres personas se buscan desesperadamente intentando romper el eterno viaje circular de la soledad; un viaje parecido al del satélite ruso Sputnik, donde la perra Laika giraba alrededor de la Tierra y dirigía su atónita mirada hacia el espacio infinito. El narrador, un joven profesor de primaria, está enamorado de Sumire, a quien conoció en la universidad. Pero Sumire tiene una única obsesión: ser novelista; además se considera la última rebelde, viste como un muchacho, fuma como un carretero y rechaza toda convención moral. Un buen día, Sumire conoce a Myû en una boda, una mujer casada de mediana edad tan hermosa como enigmática, y se enamora apasionadamente de ella. Myû contrata a Sumire como secretaria y juntas emprenden un viaje de negocios por Europa que tendrá un enigmático final.

Quinta novela de Haruki Murakami que llega a mis manos. De nuevo en la historia se juntan la pasión, la sensualidad, la muerte y la división entre la realidad y lo onírico. A veces reflexiva, a veces sumergida en la estética de un sueño, Murakami nos habla de amores imposibles, el de Sumire por Muy, el del narrador por Sumire con esa melancolía que le es propia al escritor japonés. Hay lugares comunes que uno espera encontrar cuando empieza una novela de Murakami, la música, los pozos, las misteriosas desapariciones, los sueños simbólicos, los seres solitarios, perdidos…
Personalmente, creo que está un pequeño escalón por debajo de Tokio Blues y Al sur de la frontera, al oeste del sol, a estos dos los veo redondos, sin aristas, sin altibajos como tiene en más de una ocasión este Sputnik (hermosa la explicación del título de la novela, muy hermosa). Un buen libro, recomendable, con párrafos prodigiosos.

Hace tiempo, cuando se estrenó Grupo salvaje, de Sam Peckinpah, en la rueda de prensa una periodista alzó la mano y preguntó en tono inquisitivo: “¿Qué necesidad creen que hay de mostrar tanta sangre?”. Ernest Borgnine, uno de los actores, respondió con aire perplejo: “Pero, señora, cuando te disparan, sangras”. La película se filmó en plena época de la guerra del Vietnam.
Me gusta esta frase. Posiblemente sea uno de los principios básicos de la realidad. Aceptar las cosas difíciles de desentrañar como cosas difíciles de desentrañar, aceptar el hecho de sangrar. Disparar y sangrar.
Es que, cuando te disparan, sangras.
Haruki Murakami
Sputnik, mi amor


 


Tags: Sputnik mi amor, Haruki Murakami

Publicado por elchicoanalogo @ 18:12  | Libros...
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Comentarios
me encata Murakami, Tokio Blues es buena, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo tambien, porque te deja lleno de dudas, y Sputnik, mi amor, es simple, trata de explicar la vida y sus matices....

y es que si te disparan sangras
Publicado por Invitado
martes, 08 de diciembre de 2009 | 16:44
saludos,

"Al sur de la frontera, al oeste del sol" también es extraordinaria, y la última traducida al español "El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas" merece la pena.
Abrazos
Publicado por elchicoanalogo
martes, 08 de diciembre de 2009 | 18:09