Martes, 13 de mayo de 2008

Hoy recordé Marty, aquella película de los años 50 donde un bonachón carnicero encuentra el amor en una solitaria maestra de escuela. Es una película entrañable, intimista, con escenas melancólicas y emotivas y conmovedoras y sencillas, salidas directamente del corazón. Una de esas historias de amor que te reconfortan por su cercanía, por su tono realista, alejado del cuento de hadas.
Hay una escena que me conmueve especialmente, aquella donde la madre intenta convencer a Marty para que salga un sábado noche. Ernest Borgine está extraordinario…

- Bueno, ¿qué vas a hacer esta noche, Marty?
- No lo sé, mamá. No he pensando en nada, probablemente me quedaré en casa.
- ¿Por qué no vas al salón Stardust?
- ¿Cómo?
- Digo que por qué no vas al salón Stardust. Está repleto de guayabos.
- ¿repleto de qué?
- Guayabos.
- ¿Quién te ha hablado del salón Stardust, mamá?
- Tommy.
- Tommy… Mamá, no es más que una sala de baile. He estado allí más de cien veces por lo menos. ¡Repleta de guayabos! Me haces gracia, mamá.
- ¡Marty! Pues no consiento que te quedes en casa esta noche. Quiero que te afeites y que te vayas a bailar.
- ¿Por qué no te das por vencida? Tienes en casa un solterón y no me casaré nunca.
- ¡Ay!, tú te casarás.
- Mamá, más pronto o más tarde llega un momento en la vida que hay que ver las cosas como son, y la verdad es que yo no soy del tipo que le gusta a las mujeres. Está claro. Ya he perseguido a bastantes chicas y he ido a bastantes bailes. Me ha hecho sufrir demasiado. No quiero que me hagan más daño. Esta misma tarde acabo de llamar a una chica y lo mismo, me ha dado calabazas. Creía que ya nada me haría sufrir pero estaba equivocado. Era una mujer estúpida a la que ni siquiera quería llamar y no quiere verme. No mamá, no pienso ir al salón Stardust. Y ¿sabes por qué? Porque allí las chicas me han hecho sentirme siempre como si fuera un bicho. Y yo tengo sentimientos… ya he sufrido bastante. No, gracias, mamá. Esta noche me voy a quedar en casa a ver la televisión.
- Te morirás sin tener un hijo.
- Pues me moriré sin tener un hijo.
- Marty… Ponte el traje azul, ¿eh?
- Ponte el traje azul, ponte el traje gris… Siempre seré un hombrecillo gordo y feo, ¡un hombrecillo gordo y feo!
- ¡Tú no eres feo!
- ¡Soy feo!, ¡soy feo!, ¡soy feo!
- Marty…
- Déjame en paz, mamá. A ver, dime qué quieres de mí. ¿Quieres que te obedezca? Ya soy bastante desgraciado… Está bien, iré al salón Stardust. Me pondré el traje azul e iré. ¿Sabes qué voy a sacar de ese baile? Tristeza, una noche de tristeza.
(Paddy Chayefsky para Marty, dirigida por Delbert Mann)

 


 


Tags: Marty, Delbert Mann, Ernest Borgnine

Publicado por elchicoanalogo @ 23:25  | Cine
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios