Martes, 03 de junio de 2008

En las colinas de Monterrey, en medio de los bosques de pinos, se asientan las cabañas de madera de Tortilla Flat. Allí viven los paisanos, mezcla de indios, hispanos y diversas razas caucásicas, un grupo de hombres y mujeres ajenos a los vaivenes mercan ti lis tas y a las normas de la sociedad más respetable. Danny y sus amigos, pícaros modernos capaces de todas las trapacerías, pero dispuestos siempre a ayudar a los demás, pasan su existencia entre borracheras, peleas y vagabundeos hasta que la inesperada herencia de una casa viene a poner un poco de orden en su salvaje libertad de paisanas. La casa de Danny habrá de convertirse en depositaria de un talismán que no es otro que la camaradería y, con ella, un ideal de caballeresca generosidad. 

 

La otra cara de Las uvas de la ira, así sentí esta novela, una de las primeras escritas por Steinbeck. De nuevo se ocupa de los desarraigados, pero en esta ocasión en una historia de humor, ternura y picaresca con personajes entrañables, quijotescos, de ideas peregrinas y afición desmesurada por el vino, la siesta y las mujeres.


Son pequeñas historias de sus andanzas, los trucos para conseguir dinero, ayudar a sus vecinos, conquistar a las mujeres, anécdotas que se leen con una sonrisa en los labios. Todo comienza con la herencia de una casa. Ahí se instalarán Danny y sus amigos en un territorio libre, amigable, casi utópico donde no hay más preocupación que sentarse en el porche tras una siesta, espantar moscas con el pie y contar historias de la gente de Monterrey. Una historia de amistad “homérica e impetuosa”.




 

Dos garrafas son una buena cantidad de vino, incluso para dos paisanos. Espiritualmente, los tragos pueden graduarse así: justo bajo el gallote de la primera botella, conversación seria y reposada. Cuatro centímetros más abajo, tristes y dulces nostalgias. Cinco centímetros, recuerdos de viejos amores felices. Dos centímetros, recuerdos de viejos amores desdichados. Fondo de la primera botella, una vaga tristeza general. Gollete de la segunda botella, negro e impío abatimiento. Dos dedos más abajo, una canción sobre la muerte o la añoranza. Un pulgar, cualquier otra canción que uno conozca. Las graduaciones se detienen aquí porque se pierde todo rastro y ya no es posible ninguna certeza. A partir de este punto cualquier cosa puede ocurrir.

John Steinbeck

Tortilla Flat



Tags: Tortilla Flat, John Steinbeck

Publicado por elchicoanalogo @ 9:05  | Libros...
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Comentarios
Steinbeck...a?n lo tengo pendiente...

Antes de que se me olvide, no dejes de visitar en BCN Laie y La Central, las mejores librer?as de la ciudad... Tb en la calle Canuda (en pleno centro) hay una de libros de viejo... Sonrisa Saludos Sonrisa
Publicado por sylvia
Martes, 03 de junio de 2008 | 21:25
Pues te recomiendo que empieces por Las uvas de la ira, impresionante.
Tomo nota de las librer?as, muchas gracias por la recomendaci?n. De C?diz me traje 7 libros, de la visita anterior a Madrid, 9, a ver cu?ntos caen ahora..
Publicado por elchicoanalogo
Martes, 03 de junio de 2008 | 21:32