Domingo, 20 de julio de 2008

Si vuestra herida es, sencillamente,

una simple lesión de los tejidos

penetrante o contusa,

una ofensa a la piel originada

por violencia exterior,

más o menos extensa o lacerante,

más o menos profunda...

la solución es fácil: una cura

con la asepsia debida,

una limpia sutura realizada

por un buen terapeuta,

y sólo os quedará la cicatriz.

O ni siquiera eso: puro olvido.

 

Más si la herida oculta su amenaza

en hondos laberintos,

y extiende la espiral de su amargura

por secretas regiones, invadiendo

los huecos intangibles, las calladas

raíces de lo humano,

lenta será la lucha, imposible su exacta curación.

Habitará en vosotros como un huésped

cercano y duradero,

sangre será de vuestra propia sangre,

testigo implacable del latido.

Con el tiempo será la compañera

de tristes aventuras:

quizá lleguéis a amarla porque os ame

con su aterida voz, con la certeza

de su tenaz caricia.

Y algún día

despertaréis sin miedo respirando

por ella, y en su imperio

quedará encarcelada vuestra vida.

Aunque os ciegue su llanto, aunque os pese

su carga de dolor.

Porque sólo seréis lo que ella os duela

 

Antonio Porpetta

La Herida


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Publicado por elchicoanalogo @ 11:15  | Poes?a
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