Mi?rcoles, 10 de septiembre de 2008

Estos diez hermosos relatos de la joven escritora china Yiyun Li hablan con ternura y melancolía de la desazón que produce vivir atrapado entre el pasado y el presente.



Compré este libro en una librería de viejo de Barcelona, alargada, de estanterías afiladas, repletas de libros agolpados unos contra otros. Leí el argumento y como pasaba por una época donde recuperé mi curiosidad por la literatura oriental lo compré sin dudarlo. A todo eso hay que unirle mi desconocimiento sobre la autora. Siempre apetece escuchar una nueva voz.

Hoy he descubierto que uno de los relatos de Yiyun Li, Los buenos deseos, fue adaptado al cine por Wayne Wang en “Mil años de oración”, preciosa, silenciosa y melancólica historia de la visita de un padre chino a su hija afincada en Estados Unidos.

Uno de los temas que se repiten es, precisamente, ese enfrentamiento entre padres e hijos, el caos y el vuelco que da la vida de humildes trabajadores que crecieron en el comunismo y que ven cómo los tiempos cambian, la soledad, las preguntas sobre el amor.

 

De más… la soledad. Una trabajadora jubilada por enfermedad que se casa por compromiso y que acaba trabajando en un colegio privado. Y será ahí donde descubra, por primera vez, el amor. Y lo hará en un niño de seis años. Porque hay muchas formas de amar.

 

Después de toda una vida… El drama de una pareja de primos que se enamoran, se casan y tienen una hija con un grave retraso mental que ocultan al mundo a pesar del amor que le profesan. “Su marido se acerca y le acaricia el pelo, ahora gris y fino, pero sus manos, delicadas e inseguras, son las mismas que las de hace una vida, cuando eran niños y jugaban en el jardín de sus abuelos, donde las flores del granado, con forma de campanillas y color de fuego, mantenían ocupadas a las felices abejas”.

 

Inmortalidad… Un hombre se parece a Mao. Su madre, embarazada, sólo miraba fotos del dictador. El hombre se dedica a ser el doble de Mao, a no tener una vida propia, a vivir en el pasado. Gran y dramático final.

 

La princesa de Nebraska… de nuevo el amor, la distancia y la soledad. Una chica embarazada mira un desfile mientras espera su turno para abortar. Una historia de amor diferente, extraña, cautivadora.

 

Amor en el mercado… Una profesora, apodada Casablanca, descubre que el amor de su vida se ha divorciado. Historia sobre el sacrificio y las promesas que uno se impone y cumple.

 

El hijo… Han regresa a casa por vacaciones. Su madre se ha convertido al catolicismo, un cambio profundo y chocante para él. Buen relato.

 

El acuerdo… otra historia familiar y de amor en esa China cambiante de la férrea dictadura. Es curioso comprobar las costumbres de allá, las ataduras a las que se les sometían. Hermosa y triste historia de amor, de iniciación al amor…

 

Bien contada, la muerte no es un chiste malo… qué gran relato, con un final portentoso, que va creciendo a cada frase. La vida en un patio donde viven varias familias chinas y las visitas que hace a su niñera una niña que vive aislada en un instituto por el trabajo de sus padres. Junto a “Mil años de buenos deseos”, mi favorito.

 

Caquis… época de sequía. Las gentes del campo se reúnen a la sombra para contra una curiosa historia de un hombre que asesina a 17 personas. Relato ágil y rápido. Muy bueno.

 

Mil años de buenos deseos… Magistral… Un padre visita a su hija recién divorciada, que vive en Estados Unidos. Allá conocerá a una mujer iraní efusiva y optimista con la que habla cada día en el parque. Nuevo enfrentamiento entre padre e hija, una búsqueda de comprensión. Admirable relato, como admirable fue la película de Wayne Wang.

“- Lo que sacrificamos es lo que da sentido a nuestras vidas.

El señor Shi repite la frase que tanto oyó durante su preparación.

Niega con la cabeza. Un país extraño hace que le vengan pensamientos extraños, piensa. Para un anciano como él, no es saludable reflexionar demasiado sobre el pasado. Un bueno hombre debería vivir el presente, como la sewñora, una apreciada amiga sentada junto a él, tendiéndole una perfecta y dorada hoja de gingko para que él pueda contemplarla a la luz del sol.”

 

Los relatos de Yiyun Li te dejan un poso melancólico.

 

La felicidad que trae el amor es un veloz meteorito, el dolor que arrastra es la oscuridad que le sigue.

( … )

Por la noche, cuando Kang duerme, habla en sueño y los brazos y las piernas salen disparados en todas direcciones bajo la sábana. Abuela Lin lo arropa y lo observa largo rato mientras una calidez a la que no está acostumbrada inunda su interior. Se pregunta si eso será lo que la gente llama amor, el deseo de estar con alguien las veinticuatro horas del día durante el resto de su vida, un deseo tan vehemente que a veces la asusta.”

Yiyun Li

Los buenos deseos


Tags: Los buenos deseos, Yiyun Li, Mil años de oración, Wayne Wang

Publicado por elchicoanalogo @ 6:28  | Libros...
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Comentarios
Tengo este libro en mis estantes! Me alegra leer tu opini?n Sonrisa Sylvia
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 10 de septiembre de 2008 | 8:30
Saludos, Sylvia,

Creo que te gustar? el libro, tiene relatos estimables y sorprendntes. Pens? que iba a encontrarme con alguien parecido a Muralmi o Xingjian, pero me encontr? con una autora directa, sin esa elancol?a de los otros dos.
Un abrazo inmenso
Publicado por elchicoanalogo
Mi?rcoles, 10 de septiembre de 2008 | 17:09