Domingo, 07 de septiembre de 2008

August Brill ha sufrido un accidente de coche, y se está recuperando en casa de su hija, en Vermont. No puede dormir, e inventa historias en la oscuridad. En una de ellas, Owen Brick, un joven mago que ha adoptado el nombre artístico de «El Gran Zavello», despierta en el fondo de un foso de paredes muy lisas que no puede escalar. No sabe dónde está ni cómo ha llegado hasta allí, pero oye el ruido de una batalla.

Hasta que aparece el sargento Serge, que le ayuda a salir del pozo para que Brick pueda cumplir su misión. América está inmersa en una oscura guerra civil. Los atentados del once de septiembre no han tenido lugar, y tampoco la guerra de Irak. Brick no entiende nada. Pero se entera de que su misión es asesinar a un tal Blake, o Block, o Black, un hombre que no puede dormir, y que como un dios, inventa en la noche esa guerra que no acabará nunca si él no muere. Aunque no se llama Blake ni Block ni Black, sino August Brill, y es un crítico literario que ha sufrido un accidente, se está recuperando en la casa de su hija, en Vermont, y no tiene los infinitos poderes de Dios para inventar mundos infinitos, pero puede contarnos una feroz y veraz fábula de nuestros días.

 

Cuando abro un libro de Auster siento que voy a pisar terreno conocido. Eso no significa que no me espera sorpresas o algún cambio, siempre los hay, pero hay determinadas señas de identidad que se repiten a lo largo de su obra. Es como cuando veo una película de Peckinpah, sé que me voy a encontrar con seres cuyo tiempo ha pasado, desubicados, perdedores, una amistad enfrentada, violencia desgarradora y nada complaciente. En Auster tendré una historia dentro de otra, alguien dentro de una habitación creando esas historias, un personaje principal que da voz a media docena de otros y que intenta sobrevivir a la vida. Y eso me encuentro en Un hombre en la oscuridad. Sí. Está la historia dentro de la historia, las historias paralelas, como afluentes, el azar, el personaje principal, crítico literario (“casi” escrito), que se dedica a revisar su vida y que para escapar de ella, de noche, intenta inventarse historias. Ahí viene una novedad, creo, esta vez hay una doble habitación, el cuarto del protagonista, su cabeza, donde surge la otra historia de Un hombre en la oscuridad.

La historia que se inventa para esconderse de la realidad parece sacada de una pesadilla. Un país en guerra civil donde no existe el 11 de septiembre o Irak pro sí los mismos sentimientos y acciones que llevaron a esa crueldad. Pero la realidad, los recuerdos de su vida, se cuelan en los intentos del protagonista por sedarse, por no pensar.

Un hombre en la oscuridad es un gran libro, de los mejores de Auster, así lo siento un par de horas después de terminarlo. Hay partes muy duras y violentas, como una película de Peckinpah, que te dejan mal, te hacen polvo, otras entrañables, como en Brooklyn Follies, la extraña historia inventada que a veces remite a La noche del oráculo, y una estupenda reflexión sobre la creación, las realidades paralelas, los mundos creados. Y un homenaje a cuatro grandes películas, El ladrón de bicicletas (De Sica), La gran ilusión (Renoir), El mundo de Apu (Ray) y Cuentos de Tokio (Ozu). 

Merece la pena, mucho, este libro de Auster. Perdón por la expresión pero, Auster, qué hijodeputa (léase con voz cariñosa y afectuosa).

 

¿Por qué me empeño en esto? ¿Por qué insisto en transitar por estos pretéritos y agotados caminos, a que vienen estas ganas de hurgar en viejas heridas para sangrar otra vez? sería imposible exagerar el desprecio que a veces siento por mí mismo.

( … )

No hay una realidad, cabo. Existen múltiples realidades. No hay un único mundo. Sino muchos mundos, y todos discurren en paralelo, mundos y antimundos, mundos y sombras de mundos, y cada uno de ellos lo sueña, lo imagina o lo escribe alguien en otro mundo. Cada mundo es la creación mental de un individuo.

( … )

La gente dice las cosas más tremendas en un arrebato de ira, y me duele que a Miriam se le quedaran grabadas esas palabras, considerándolas como un juicio definitivo sobre su carácter, una condena de quién es y de lo que es. Esa chica posee en su interior una insondable bondad, de la clase que se mortifica a sí misma, como la que Noriko encarna en la película, y precisamente por eso, casi de forma inevitable, aunque fue Richard quien abandonó el barco, ella sigue echándose la culpa de lo que pasó.

Paul Auster

Un hombre en la oscuridad


Tags: Un hombre en la oscuridad, Paul Auster

Publicado por elchicoanalogo @ 14:30  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Ya lo he terminado y me encanta!
tiene una visi?n muy pesimista, pero al menos en el final se ve un toque positivo en los personajes.

Buen descubrimiento Auster, vere cual es el segundo que leo de el. ?Alg?na recomendaci?n?
saludos
Publicado por cosar99
Lunes, 16 de febrero de 2009 | 15:38
Saludos Cosar,
Auster tiende a cierto pesimismo, s?. Te recomendar?a La invenci?n de la soledad, sobre la paternidad y la creaci?n, Brooklyn Follies, una historia m?s entra?able, La noche del or?culo, laber?ntico libro o Leviat?n. El libro de las ilusiones tambi?n es una buena manera de continuar con Auster. Y a este paso te recomiendo cada uno de ?l?
Abrazos
Publicado por elchicoanalogo
Lunes, 16 de febrero de 2009 | 17:15