Martes, 23 de septiembre de 2008
La invención de Morel narra una extraña historia de amor protagonizada por un hombre y una mujer que viven existencias incompatibles en espacios y tiempos rivales. En ella, el talento de Adolfo Bioy Casares despliega una odisea de prodigios que, si en un primer momento no parecen admitir otra clave que la alucinación o el símbolo, son luego plenamente descifrados mediante un solo postulado fantástico, pero no sobrenatural. «He discutido con su autor - escribe Jorge Luis Borges en el prólogo que abre el volumen- los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta.»

Original y asfixiante novela. En ella, un fugitivo de la justicia escribe una especie de diario sobre su estancia en una extraña y desconocida isla donde se refugia para no ser nunca encontrado, una isla, que parecía solitaria, con un museo, una capilla y una pileta abandonadas. Pero de repente escucha una música de un gramófono, ve a unas personas bailar donde pensaba no había nadie y huye a otra parte de la isla donde observa a estos intrusos. Y en ese seguimiento, descubre una mujer morena que se dedica a contemplar, cada tarde, la puesta del sol. Y se enamora de ella, irremediablemente. Y decide dar un paso adelante y hacerse presente aunque eso pueda llevar su detención. Y descubre que nadie le ve...


No espero nada. Esto no es horrible. Después de resolverlo, he ganado tranquilidad. Pero esa mujer me ha dado una esperanza. Debo temer las esperanzas. Tal vez toda esa higiene de no esperar sea un poco ridícula. No esperar de la vida, para no arriesgarla; darse por muerto, para no morir. Ya no estoy muerto: estoy enamorado.
Adolfo Bioy Casares
La invención de Morel

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Publicado por elchicoanalogo @ 6:07  | Libros...
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