jueves, 25 de septiembre de 2008
Cuando sonó el teléfono a las diez de la mañana, Tooru Okada estaba cocinando unos jugosos espaguetis al dente mientras escuchaba una ópera de Rossini. La hora puede parecer intempestiva, pero una de las ventajas de no trabajar consiste en que uno puede gozar de su tiempo de la forma que más le plazca, incluso permitirse un suculento banquete a media mañana. Una voz anónima se desliza al otro lado del hilo telefónico, Tooru Okada no puede reconocerla, sin embargo ella parece saber muchas cosas sobre él...
Los pequeños misterios cotidianos suelen arrastrar otros tras de sí, aunque sólo tengan la trivial apariencia de un gato desaparecido. Al salir en su busca Okada escucha el extraño piar de un pájaro, ric-ric hace el pájaro, jamás lo ha visto, no tiene la menor idea sobre su aspecto, pero reconoce su ric-ric, como si diera cuerda a un mecanismo desconocido, “como si pusiera en marcha el mundo”. Y en ese momento, el mundo empieza a andar, aunque quizá alguna de sus piezas sufra algún tipo de desajuste, porque su ritmo no volverá a ser jamás el de costumbre. Después del gato, será su esposa quien desaparezca sin dejar rastro. Un agujero negro parece haberse abierto a sus espaldas, una especie de paso franco a lo desconocido por el que asoman estrafalarios personajes, preguntas delirantes con respuestas increíbles, sueños más verosímiles que la realidad y viejos soldados que convierten el pasado en presente.


Libro onírico donde los haya, con una trama que se va apartando poco a poco de la realidad para sumergirse en el mundo de lo impredecible y lo inesperado. El protagonista en permanente búsqueda no ya de su esposa desaparecida, sino de una cordura que va perdiendo el mundo, los personajes a cada cual más extraño, como de película de David Lynch, la doblez del tiempo con la combinación del presente con el pasado a través de una inquietante misión en la frontera china en la segunda guerra mundial... Apasionante libro. La única pega es que al tener unas 800 páginas, por momentos flaquea, pero es de los que enganchan y necesitas seguir leyendo...


Una vez más me he extendido demasiado. Pero lo que verdaderamente quería que supiera era esto. Soy un ser humano que, en cierto momento perdió su propia vida y ha vivido más de cuarenta años acompañado de esa vida perdida. Como persona que se encuentra en esa situación, creo que la vida es mucho más limitada de lo que piensan las personas que están en pleno proceso vital. La luz brilla durante un limitado y brevísimo espacio de tiempo en el acto de vivir. Quizá sólo unas decenas de segundos. Una vez se ha ido si has fracasado en el intento de alcanzar la revelación que se te ofrecía, no tienes una segunda oportunidad. Y luego deberás pasar el resto de tus días dentro de una profunda soledad sin esperanza ni remordimiento. En este mundo del crepúsculo, la persona ya nunca podrá esperar nada. Lo único que poseerá serán los restos efímeros de lo que pudo haber sido.
( ... )
¿Por qué me gustan las medusas? No lo sé. Las encuentro bonitas. Antes, mientras las miraba, he pensado una cosa. Escucha, lo que nosotros vemos es sólo una pequeña parte del mundo. Damos por hecho que esto es el mundo, pero no es del todo cierto. El verdadero mundo está en un lugar más oscuro, más profundo, y en su mayor parte lo ocupan criaturas como las medusas. Eso nosotros lo olvidamos. ¿No te parece? Dos terceras partes del planeta son océanos y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos no pasa de ser la superficie del mar, la piel. De lo que verdaderamente hay debajo no sabemos nada.
Haruki Murakami
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo


Tags: Crónica del pájaro, que da cuerda al mundo, Haruki Murakami

Publicado por elchicoanalogo @ 18:00  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Y que yo me haya quedado en "Tokio blues", con lo que me gustó esta novela...
Publicado por Junior
domingo, 28 de septiembre de 2008 | 18:30
Pues hazte con Al sur de la frontera, al oste del sol, deliciosa y melancólica historia. Seguro que te gusta.
De nuevo, abrazos y cariños
Publicado por elchicoanalogo
domingo, 28 de septiembre de 2008 | 18:52