jueves, 23 de octubre de 2008
Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...
Ángel González
en Áspero mundo (1956)

Tags: Para que yo me llame, Áspero mundo, Ángel González

Publicado por elchicoanalogo @ 22:04  | Ángel González
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Me gusta mucho este poema, aunque realmente hace poco tiempo que lo conozco. Por una casualidad, varios amigos coincidimos un día en el patio de la facultad. Uno de ellos había cumplido años recientemente, y una compañera de trabajo que llegó en ese momento le regaló una antología de Ángel González. Precisamente, en aquel patio, leyó en voz alta los primeros versos de esta creación. Magnífico.

Abrazos.
Publicado por Jesus
viernes, 24 de octubre de 2008 | 22:28
Hace poco me compré una antología suya. Lo conozco hace años, leía sus poemas por Internet. Pero tenía ganas de leerlos con calma, tocar unas hojas de libro. Iré poniendo poco a poco aquellos que me gusten.
Abrazos inmensos, Junior
Publicado por elchicoanalogo
viernes, 24 de octubre de 2008 | 23:24