Mi?rcoles, 22 de octubre de 2008
Arturo Belano y Ulises Lima, los detectives salvajes, salen a buscar las huellas de Cesárea Tinajero, la misteriosa escritora desaparecida en México en los años inmediatamente posteriores a la Revolución, y esa búsqueda –el viaje y sus consecuencias- se prolonga durante veinte años, desde 1976 hasta 1996, el tiempo canónico de cualquier errancia, bifurcándose a través de múltiples personajes y continentes, en una novela en donde hay de todo: Amores y muertes, asesinatos y fugas turísticas, manicomios y universidades, desapariciones y apariciones.
Entre los enigmáticos protagonistas de este libro, destaca un fotógrafo español en el último escalón de la desesperación, un neonazi, un torero mexicano jubilado que vive en el desierto, una estudiante francesa lectora de Sade, una prostituta adolescente en permanente huida, una prócer uruguaya, un abogado gallego herido por la poesía, un editor mexicano perseguido por unos pistoleros a sueldo. Premios Herralde de Novela y Rómulo Gallegos, ambos por unanimidad.


Hay libros que dan un vuelco a tu forma de ver la literatura, que te obligan a parar unos minutos, resoplar e intentar comprender lo leído/vivido. Hay libros que extienden su influencia después de terminar la última página.  Hace unos años sentí algo parecido con Las uvas de la ira. Leí la historia de la familia Joad, de los desarraigados vagabundos, en una tarde de domingo, sentado en el suelo de mi habitación, boquiabierto, sobrepasado. Después de su lectura cometí el error de iniciar otro libro, por esa voracidad que me definía años atrás, siempre un libro en mis manos. Y no pude con él. Lo terminé a trompicones. Era uno de Marcela Serrano. Y es que en mí aún estaba Steinbeck.
Algo parecido me ha pasado con Los detectives salvajes, de Bolaño. Tardé tres semanas en terminarlo, no porque lo sintiera pesado o no me enganchara, todo lo contrario, se ha convertido en uno de mis libros favoritos, sino porque, por momentos, me dolía leerlo. Un dolor inesperado, inexplicable, que estaba ahí, se presentaba y me hacía cerrar el libro tras cinco páginas leídas. Y es extraño ese dolor. Porque es la historia de dos amigos poetas, de la creación de un movimiento de vanguardia en mitad de México, de la búsqueda de una poetisa desaparecida años atrás, de docenas de personajes que nos cuentan su historia…
La escritura de Bolaño es prodigiosa, voluptuosa, laberíntica, siempre sorprendente. Desde el inicio me cautivó su forma de escribir, cómo presenta el relato, el amor por la literatura, su tono beligerante, valiente, distinto. García Madero, uno de los muchos protagonistas, nos habla de su encuentro con los real visceralistas. Arturo Belano. Ulises Lima. Los dos protagonistas cuya vida seguiremos a través de un montón de relatos de las personas que los conocieron, nunca por ellos mismos. Me gustó eso. Mucho.
La historia se parte en dos, las narradas por García Madero y la extensa, que se coloca entre las dos narraciones de éste. El libro se inicia con ese encuentro entre poetas en el México de mediados de los 70. Va creciendo con multitud de personajes estrambóticos, distintos, interesantes. Se habla de poesía, de sus códigos, de ir contra lo establecido, incluso de secuestrar a Octavio Paz. Se habla del amor, del dolor. La vida en unos cafés, en la calle, en unas habitaciones alquiladas donde se agolpan libros. De buscar a Cesárea Tinajero, la creadora del movimiento en los años 20.
Hay un corte abrupto. Una huída, una búsqueda. Se inicia la segunda parte. Ahí, docenas de personajes nos hablan de sus vidas, de sus encuentros con Arturo y Ulises, del movimiento que crearon y cómo fue muriendo. Como piezas de puzzle. A eso se parece esa parte, a un rompecabezas de mil piezas que poco a poco va tomando forma. Personajes entrañables o locos o acabados. Una historia que ocupa 20 años donde vemos madurar a Arturo y Ulises, sus correrías, ya separados, por medio mundo, su forma de encarar la vida, las lágrimas a medianoche por el amor perdido. Bolaño te envuelve con su forma de escribir, te deja boquiabierto a cada página. Sorprendido. Sólo podía pensar que estaba leyendo uno de los libros más extraordinarios que caerán en mis manos.
La tercera parte es el regreso a la huída/búsqueda de garcía Madero y los real visceralistas. Un recorrido por los parajes desérticos de la frontera mexicana. Tiene algo de western, de viaje iniciático, de círculo que se cierra y que da paso a una nueva etapa. Final antológico. Y dos personajes inolvidables, Belano y Lima.
Uno de mis libros favoritos. Y como dije al inicio, hay libros que extiende su influencia después de la última página. Creo que la razón por la que After dark no me ha entusiasmado se debe a Bolaño. Los detectives salvajes es inabarcable.





Y después de coger a mi general le gustaba salir al patio a fumarse su cigarro y a pensar en la tristeza poscoito, en la pinche tristeza de la carne, en todos los libros que no había leído.

( … )

Como tantos mexicanos, yo también abandoné la poesía. Como tantos miles de mexicanos, yo también le di la espalda a la poesía. Como tantos cientos de miles de mexicanos, yo también, llegado el momento, dejé de escribir y de leer poesía. A partir de entonces mi vida discurrió por los cauces más grises que uno pueda imaginarse. Hice de todo, hice lo que pude. Un día me vi escribiendo cartas, papeles incomprensibles bajo los portales de la plaza Santo Domingo. Era una chamba como cualquier otra, al menos no peor que muchas que había tenido, pero no tardé en darme cuenta que aquí me iba a quedar por mucho tiempo, atado a mi máquina de escribir, a mi pluma y a mis hojas blancas. No es un mal trabajo. A veces hasta me río. Escribo cartas de amor lo mismo que petitorios, instancias para los juzgados, reclamaciones pecuniarias, súplicas que los desesperados mandan a las cárceles de la República. Y me da tiempo para platicar con los colegas, escribanos bragados como yo, una especie que se extingue, o para leer las últimas maravillas de nuestra literatura.
Roberto Bolaño
Los detectives salvajes

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Publicado por elchicoanalogo @ 17:58  | Libros...
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