Jueves, 06 de noviembre de 2008
Existen muchas maneras de ganarse la vida. se puede ser, por ejemplo, probador de zapatos de lujo, para lo que no se necesita más que caminar unas horas al día para comprobar la comodidad del calzado mientras uno deambula y se pierde por las calles reflexionando sin parar. Éste es el oficio de nuestro protagonista, un hombre cuya existencia avanza entre la soledad de sus paseos y la originalidad de sus reflexiones.

De eso trata precisamente este libro, de un hombre que se dedica a pensar en los pequeños detalles que le rodean mientras pasea por la calle o está en su casa, vacía desde el abandono de su última pareja, o acude a alguna reunión social. El protagonista siempre se detiene en esos aspectos de la vida diaria en los que apenas reparamos, mujeres con maletas, escaparates, mendigos, aves que planean por túneles mientras reflexiona sobre la vida, la madurez, qué es el fracaso, el amor, las diferentes mujeres que han pasado por su vida. los recuerdos de infancia. Un libro sobre lo cotidiano.





Lo cierto es que cada vez más a menudo me asalta una voluntad de mutismo que empieza a preocuparme, porque no sé si todo este silencio que necesito para vivir puede considerarse normal o más bien el principio de una extraña enfermedad en la que el desmoronamiento, el desgarramiento o la deshiladura interior no son más que los primeros síntomas. Miro al suelo y observo las pelusas de suciedad acumuladas aquí y allá. ¡Es increíble el sigilo con el que se multiplican! De pronto se me ocurre que quizá la palabra que mejor defina mi actual estado de ánimo sea pelusa. Soy igual que una partícula de polvo: medio transparente, blando por dentro y flexible por fuera, exageradamente ávido de compañía, y además silencioso.
Wilhelm Genazino
Un paraguas para este día (traducción de Beatriz Galán. Galaxia Gutenberg)

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Publicado por elchicoanalogo @ 8:34  | Libros...
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