Jim Thompson era una especie de Robert Mitchum de la literatura, un norteamericano original. Las buenas amas de casa no aprueban a ninguno de los dos. (Philadelphia Inquirer)
El criminal es un puzzle de voces y personajes en torno al asesinato y violación de una muchacha de 14 años. Todo se centra en ese acontecimiento, en la búsqueda de un culpable en un adolescente de 15 años, en satisfacer las pretensiones egoístas de abogados, periodistas y ciudadanos. Thompson escribe de manera directa, sin artificios, como un disparo, es desnudo, no deambula por descripciones innecesarias y no tiene un buen concepto del ser humano, muestra su lado miserable, cicatero, manipulador y sombrío. Los abogados sólo quieren hacer carrera, los periodistas, vender más periódicos a cualquier costa, aunque sea aplastando a un inocente y rompiendo los pocos principios que les quedaban, los ciudadanos necesitan la tranquilidad de ver ajusticiada la maldad, de tranquilizar su conciencia, de sentirse seguros. Un puñado de seres amargados y derrotado. Al buscar información en Internet supe que falta una página final en la edición que tengo (editorial Jucar), con más de un fallo en la edición, por cierto. Aquí: http://www.sedice.com, se traduce esa página. Buen libro.
Es probable que ningún momento sea el adecuado para comenzar este relato. Una cosa así seguramente comienza muy atrás... Andas por ahí haciendo lo que hay que hacer y, cuando te paras y te miras a ti mismo, te puedes quedar pasmado. Piensas: "¡Dios mío!, no soy yo. ¿Cómo me he puesto así?". Pero sigues adelante, pasmado o no, odiándote o no, porque no tienes mucho que explicar. No te mueves, te mueven. ( … ) No recuerdo que los adolescentes de mi época fueran así. Pienso que deben ser los tiempos, esta época en la que vivimos, cuando las razones de vivir se pierden en medio de la batalla por la supervivencia. ( … ) Resultaba sorprendente, realmente sorprendente, que los crímenes se cometan, puesto que todos los asociados o conocidos de algún delincuente siempre te dicen que sabían desde el principio que se trataba de un mal bicho. No actuaba de forma correcta, ¿sabe? No podía mirarte a los ojos (o miraba demasiado). Hablaba mucho (o no lo suficiente). Claro que sabían que era un timador, que estaba a punto de cometer sus fechorías. Entonces, ¿por qué no mencionaron sus sospechas? Jim Thompson El criminal