Harold Hall (Harold Lloyd), un joven sin ninguna habilidad ni talento como actor, quiere desesperadamente, actuar en una película. Así que marcha a Hollywood y se presenta a numerosos castings, donde ocasiona todo tipo de dificultades y problemas. (Filmaffinity)
Las primeras imágenes que recuerdo de Harold Lloyd son sus acrobacias para mantenerse agarrado a las agujas de un reloj, un equilibrio complicado, inverosímil. También aquellas donde se subía a la copa de un árbol sólo para no perder de vista a la mujer que amaba tras despedirse de ella. Hermosa imagen. Y sus pelos de punta al ver un presunto fantasma en Casado y con suegra, un gag delirante.
Todas estas imágenes pertenecen a sus películas mudas. Pero, tal vez Cinemanía sea mi película favorita de Lloyd, una película rodada en los primeros años del sonido. Se supone que las películas habladas de los cómicos del mudo perdieron interés. Tal vez fuera el caso de Keaton, atado a un contrato leonino, una vida personal desastrosa, una pareja cinematográfica inadecuada en Jimmy Durante.
Cinemanía es una gran comedia, presenta al típico personaje de Lloyd, un tipo honesto, tranquilo, enamoradizo y metepatas que vive en un pueblo y se traslada a la gran ciudad en busca de su sueño, ser actor. Esta película refleja de manera ajustada los rodajes de aquella época en Hollywood, la forma de rodar, de interpretar, lo que se busca en las historias, los castings, cómo se está pendiente de los gustos del espectador, los nuevos avances en el sonido. También hay un montón de buenas escenas cómicas donde Harold desarrolla el buen humor de su entrañable metepatas. Pero, sobre todas las cosas, Cinemanía me atrapa por un amor surrealista e inocente. Harold se enamora del personaje de una película mientras no para de discutir con la actriz que lo interpreta, ignorando que es la misma persona. Un amor totalmente extraño y delirante.
Por último, Constante Cummings está preciosa y misteriosa en su personaje. Sí, me pasó como a Harold, me enamoré no de la actriz, sino del personaje.
Tags: Cinemanía, Movie Crazy, Harold Lloyd, Clyde Bruckman