Me gustó mucho este libro. Había leído El loto, un cuento corto de Rhys, y tuve ganas de más. Por suerte, tenía este libro en mis estanterías. Es breve. Y admirable. Disfruté de su lectura y me dejó algo tocado ese ambiente opresivo antillano.
El catalán… ya sabes, en la intimidad, como el tipo aquel de bigote.
Abrazos y saludos