jueves, 27 de noviembre de 2008
Lorena, una amiga de mi primo Pablo, me pidió que le hablara de mi vida. Salió esto...

Hace frío, se nota que llega el invierno. Las cumbres de los montes que me rodean ya están nevadas. Pasé un noviembre en Tucumán y recuerdo que me desubiqué con el calor, era la primera vez que en esas fechas llevaba pantalón corto y remera, nada más. También me resultó extraño el jersey en agosto. Tal vez este amor no pudo ser porque Gabriela y yo éramos dos hemisferios que nunca lograrían coincidir en un mismo punto… Aún le doy vueltas a la ruptura, aunque cada vez de una manera más secundaria. Pero ahí está, como “música de fondo”.

Escucho a U2. Beautiful Day. Es una canción que me alegra, me pone de buen humor, me hace sentirme optimista y esperanzado. Y hoy, qué decir, ha sido un buen día. He pasado la tarde en mi antiguo trabajo, con mis compañeros y amigos. Antes de terminar los estudios, allá por el año 99, empecé a trabajar en una televisión local de mi provincia. Recuerdo cómo los primeros días me sentía perdido, una cosa era lo que te enseñaban los libros, y otra, hacer televisión en directo. Así que realmente aprendí gracias a Kike, realizador, y Oskar, mi compañero en plató. Y a base de errores, de muchos errores, que fueron menguando con el paso de las semanas. Estar dentro de la televisión es como descubrir los trucos de un prestidigitador. Se le va el encanto. Fueron buenos años, sobre todo por la gente que conocí, amigos como Iñaki y Blanca, imprescindibles en mi vida.
Ahora, Hogarth y su voz melancólica. Beyond You. Canción peligrosa donde las haya, tal vez de las más melancólicas que haya escuchado. “Mi” canción desde hace más de 10 años. Luego te la envío.
Dejé la tele para poder viajar a Tucumán, a Gabriela. Fue un amor eufórico al inicio, de una fuerza descomunal, nunca antes me había sentido así, e intuyo que no volveré a sentir algo semejante en el futuro. La certidumbre de haber vivido un gran amor… La cara linda de Gabriela, su cuerpo fascinante, su voz, su forma de ser impulsiva, su inquietud por conocer más, siempre más, cierta fragilidad, el miedo… Una mujer hermosa.
Cometí muchos errores, no dar el paso definitivo, mi miedo, el encierro entre los viajes a Tucumán que hizo sacar una parte de mí que creí olvidada, una parte solitaria, huraña, hermética, inactiva. No sé, hubo muchas causas por la que naufragamos, ambos cometimos errores (prefiero pensar en los míos para que no vuelvan a ocurrir). Y este año, lo único que intento, es recuperar el equilibrio. He pasado unos meses dando palos de ciego, cometiendo más errores, alimentando la herida (y las heridas no se alimentan), dañando a otras personas, a mí. Es extraño. Me sentí desprotegido, quebradizo, perdido. Como después de un naufragio…
Creo que desde hace un par de semanas he encontrado el inicio de la tranquilidad. Están siendo días tranquilos, pausados, cada uno de ellos con algo hermoso para recordar, encontrarme en uno de mis paseos con Blanca e irnos a tomar algo y charlar, el viaje inesperado a Madrid, las conversaciones por teléfono con mis amigos, las bromas con Mariola por mi nuevo aspecto, las ocurrencias de mi sobrino, las charlas con desconocidos en una estación de Madrid, las pullas con Kike. Pero sé que estoy en una montaña rusa, así que aprovecho la felicidad de estos días, la atesoro para los malos momentos.
Hablar de mi vida es hablar de quiebras, de agujeros negros, de dos encierros que han marcado dos grandes pérdidas. El primero, hace años, me dejó sin amigos (tardé años en recuperarlos, en equilibrarme de nuevo). El segundo, reciente, sin amor. Entre esas dos quiebras he recuperado amistades, viajes, familia, he conocido Lisboa, he paseado por el pasado que es Galicia, el lugar de vacaciones de mi infancia, me he enamorado, puedo decir eso, que he sentido un amor puro, he trabajado en algo que me gustaba, detrás de una cámara, y en infinidad de trabajos temporales en asfixiantes líneas de producción que odiaba. Ahora… Ahora sigo con la temporalidad en mi vida, pero con cierta confianza y ánimo ante lo que está por llegar.
Cambio de tercio. Rush. The colour of right. Dicen… No tengo una explicación para otra noche solitaria… Canción pop agradable, inusual para este grupo de rock progresivo con discos complicados y atractivos. El más difícil todavía (Hemispheres, 2112, Moving Pictures… ).
No sé qué más puedo contar sobre mi vida. Eso. He vivido momentos muy hermosos y otros dolorosos, como toda persona, y este año, además de hacerme con más de 150 libros, he realizado una docena de viajes que han conseguido meterme dentro algo inusual: cada día, aunque sea de manera modesta, tengo que pasarme un par de horas caminando por lugares (semi) desconocidos. No me importa perderme, realmente no me pierdo porque no tengo destino final. Ya no podría repetir otro encierro en mi vida. Me ha quitado demasiado dos veces. No habrá una tercera.
No sé, todo esto lo siento muy incompleto. Si pudiera resumir mi vida en una página sería muy triste. Hay muchas personas de las que hablar, trabajos, estudios, momentos, viajes, dolores, alegrías…
Me gusta escribir, me relaja, me hace echar fuera cosas desagradables o recordar momentos especiales. Tengo un blog. Ahí dejo mis desvaríos, mis emociones ante los libros que leo, poemas… Pondré este correo. Suelo dejar algunos correos que escribo para no perderlos de vista, no sé, como una especia de migas de pan en el camino, esto era yo en noviembre de 2008, por ejemplo.


Comentarios