domingo, 30 de noviembre de 2008
Creo que ha llegado el momento de dejar de hablar sobre este año. Lo he hecho durante 11 meses en mis correos, en este blog, con mis amigos por teléfono o en una cafetería o en mis viajes y no podría hacer ni decir nada nuevo. Sé de mis errores, sé el daño causado, sé que me perdí en mitad del camino y que he obtenido lo que sembré. Está bien. Lo asumo. Y es justo. No hay que llorar por la leche derramada. Espero no haber dado la impresión de que Gabriela era una “hdp”, si alguna vez lo ha parecido no era mi intención. Siempre le agradeceré este amor que sentí por primera vez en mi vida, que pueda decir que realmente me enamoré (y alguno de mis amigos me ha confesado que no puede decir lo mismo). Lo último que diré de todo esto es: siento el dolor causado,  siento mis errores, siento no haber sido lo que necesitabas, siento no haberte salvado, siento haber mostrado la parte de mí que odio. Hubiera querido, si hubiera sido posible…

No hay que alimentar la herida, sólo cicatrizarla por entero. Y fijar la mirada en otro lugar, en lo invisible y desconocido que está por llegar a mi vida.
Astilla la carga, Sísifo…



Ya está... ya pasó...

viernes, 28 de noviembre de 2008
Dos matrimonios deben permanecer en una isla llamada Pago-Pago a causa de la sospecha de una epidemia de gripe en el barco en el que viajaban. Su estancia en la única pensión de la población coincide con la de Sadie Thompson, otra pasajera del barco. Se trata de una mujer que viaja sola y que, a juicio de los Davidson, un matrimonio de misioneros, incumple con la rectitud moral que ellos, con gran esfuerzo, enseñan a los nativos. El señor Davidson se propone recuperar a esa oveja descarriada, lo que desata un pulso entre dos personajes completamente opuestos y da lugar a un desenlace sorprendente.

Relato breve, profundo e intenso. Obligados a pasar 15 días en una pequeña isla, coinciden dos matrimonios (uno de misioneros, el otro, un doctor y su esposa) y una prostituta en una pensión, rodeados por la lluvia incansable, densa, un personaje más de esta historia. El misionero, de una moral autoritaria, inquebrantable, intenta salvar el alma de la prostituta… Las entrevistas entre los dos protagonistas están en off, apenas sabemos de ella más que por ciertos comentarios. Por eso, el final, inesperado, sorprende y da una vuelta de tuerca a la historia. Buen libro.

El doctor Macphail contempló la lluvia, que empezaba a ponerle nervioso. No era como la suave lluvia inglesa, cuyas gotas caen mansamente sobre la tierra, sino inmisericorde y, por alguna razón, terrible. Se percibía en ella la malignidad de los poderes primitivos de la naturaleza. No se limitaba a caer, sino que se derramaba. Era como un diluvio, y hacía resonar el tejado de chapa ondulada con una insistencia enloquecedora. Parecía dotada de una furia propia, y en ocasiones uno tenía la sensación de que debía gritar si no cesaba, y entonces, impotente de súbito, como si los huesos se le hubieran reblandecido de golpe, se sentía desdichado y perdido.
William Somerset Maugham
Lluvia

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jueves, 27 de noviembre de 2008
Hace un par de días envié a mis amigos un correo con fotos. Mi primo Pablo quiso saber de ellos, que se los presentara. Y escribí lo siguiente…

Conocí a Iñaki en Tele7. Periodista deportivo. Algo que, sin él saberlo, me ayudó a descubrir a uno de mis escritores favoritos, Richard Ford (autor de El periodista deportivo, que le regalé por un cumpleaños y que os recomiendo leer). Me gusta Iñaki, un tipo tranquilo que le da importancia a lo que hay que dársela, que me calma y me ayuda en esos momentos de zozobra. Inteligente, escritor, subí varios textos suyos al blog (necesito más, margarito). Francófilo (no voy a decir aquello de se le da bien el francés). Creo que ama París sobre todas las ciudades. Y es un fumador empedernido. Trabaja en vasco press, sección económica. Hace un par de meses nos pusimos a andar por andar y nos hicimos una etapa del camino de Santiago. Desde Muskiz a Castro Urdiales. Pensábamos que sería un camino junto al mar pero a los 6 kilómetros se adentraba en el interior. Aún así, fue una buena caminata, y me gustó sentir cómo se movía el camino bajo mis pies.

Vanesa apareció gracias a Internet y la serie Doctor en Alaska. Chateábamos hasta medianoche, así que la empecé a llamar cenicienta. Cinéfila, conocedora de los acentos argentinos, de ciencias, muy lógica y, a la vez, emocional, creo que le gustaban las barrigas de los hombres, si no recuerdo mal. Una mujer entrañable, ahora apenas hablamos, algún correo de vez en cuando, pero sé que es feliz, y eso me hace sonreír. Merece la pena conocerla.

Rocío es peruana. Hace unos 5 años sentí un ataque agudo de soledad. Llegaba a casa de noche, después de pasarme la tarde en un plató de televisión. Cenaba solo en la cocina y ahí me agarraba el ataque. Así que probé eso de los salones de chat. Lo único que encontré fue la sensación de no conocer a nadie, de que todos llevaban puesta una máscara y de que había un cubano que quería ponerme mirando hacia cuenca (Ushuaia para ti, primo). Se salvó Rocío. Así que desde entonces nos escribimos. Tiene buen humor, dos sobrinos que son el día y la noche, el travieso Neljohn, la responsable Marilia (a los que regalé Tom Sawyer, cómo no), estudiaba derecho, si no confundo las cosas, y tiene carácter. Me llama español enamoradizo, pero lo del amor, ya sabes, lo he dejado en suspenso hasta que cicatrice todo, no quiero alimentar mi herida, sobre todo ahora que se está empequeñeciendo y la tengo controlada. Siempre es agradable encontrarme con uno de sus correos llenos de emoticonos. Me hace sonreír.

De Blanca, lo primero, la mirada. Inabarcable. Y sincera. Puedes saber qué siente en cada momento, es una mujer transparente, de las que sabes no te van a poder engañar porque cada cosa que siente la expresa con su mirada. Es habladora, y me gusta que sea así, no sé, tengo debilidad por las personas habladoras. Es inquieta e inteligente, siempre buscando cosas nuevas por descubrir y hacer. Ahora está pasando una buena racha, piso nuevo, un trabajo que le gusta… Me jode que alguien quiera resquebrajar su burbuja, ella está tranquila con su vida. Este año me ha ayudado con su presencia, su ánimo, sus palabras. Creo que sería una buena profesora de baile.

Carolina… sin palabras. Hace 5 años nos reencontramos. Fue el inicio de mi buena racha, de grandes momentos, de una amistad que ha ido creciendo con el paso del tiempo. Se quedó anclada seis meses en Muskiz. Y aprovechábamos para salir. Encontré a alguien con quien hablar de literatura, salir y charlar. Es una mujer muy inteligente, filóloga, como todos mis amigos del instituto, escribe cuentos preciosos y me dejó leer uno más largo, Lusenko, cuyo borrador aún tengo por ahí guardado. Me anima a escribir, siempre, me dice que para cuándo ese libro. Fue la primera persona a la que hablé de todo lo que pasé. La extraño. Vive en Tallahassee.

Mariola o malérrima, como quieres. Nunca un adjetivo ha casado tan mal con una persona. Es amiga de Blanca, gracias a ella nos cruzamos. Tierna, sensible, inteligente, algo cabezota (sí, qué pasa), con un humor desbocado, me hizo sonreír el día que Gabriela me dejó. Me da capones, y aún así no consigue que entre en razón. Se preocupa por mí. Y se ríe, cómo no hacerlo, de mis cagadas. Dice que soy capaz de velar una cámara digital. Y me llama salvaje o asilvestrado, pero cuando me presenté con una pinta salvaje y asilvestrada me riñó. Digamos que me di cuenta de que tenía razón y cambié mi aspecto. Es médico. De las que se preocupan. Y viajera. Y le gustan Les Luthiers y Faemino y Cansado (se sabe sus gags de memoria). E improvisa divertidos monólogos. Tiene uno espectacular que creo que lo llamará Las cagadas de Fernando. Es importante para mí.

Arantza… La última en llegar. En cierta forma. Nos conocimos en el instituto. Pasamos unos meses juntos en la universidad, en los pasillos y la cafetería, charlando y dejando pasar el tiempo. Luego desaparecí. Este año recuperé su presencia. Y vi retazos de la Arantza de entonces en ella. Dicharachera, necesita siempre nuevos conocimientos y piensa en mundos posibles. Está estudiando la lengua de signos (habla por los codos, como dice) e imparte clases de inglés. Tiene un novio, Paul, que parece un gran tipo. Debería contarte su primer encuentro, entrañable (así me lo pareció, Arantza, como para iniciar una novela… ). Me descubrió a Hikmet.

Diana es viajera, como Carolina. Ha vivido en Londres, Grecia, Greensboro, ahora está en Houston con su pareja, Carlos. De nuevo, otra mujer habladora. Y filóloga. No sabría decirte cuál sería la ganadora en un hipotético concurso. Cercana, amigable, con su sonrisa perenne, transmite tranquilidad y buen humor. Me gusta escuchar cómo es su vida allá, siempre me dan ganas de irme de viaje. Como Carolina, como Arantza, ha sido una especie de Guadiana que aparecía y desaparecía de mi vida (debería decir que era yo quien desaparecía). Es maternal, no conozco a nadie mejor entre mis amigas para ser madre. Cuando hablamos por teléfono se me va el tiempo de la cabeza. Cinéfila. Recuerdo que le regalé Tombuctú, de Auster, el autor “freijiano” por excelencia. Y me dijo que lloró. Es una historia triste. Diana me contagia su vitalidad. Siempre me pone de buen humor.

Sergio lleva conmigo casi 20 años. No me dejó ni cuando me convertí en ermitaño. Otro hablador. Y filólogo. Como se decía en el colegio, “los tengo repes”. Es la pura contradicción, filólogo y no le gusta leer (Sergio, lee, coño). Nos parecemos en una cosa, ambos somos como una montaña rusa, o arriba o abajo, no hay término medio, o todo lindo o todo es una mierda. Es un buen tipo, inteligente, divertido, incansable. Busca el amor de su vida, mientras tanto se detiene por el camino a picotear. Y hace bien. Le gustan las danzas vascas, sería un buen profesor de baile, es enérgico, también viajero, se va a Londres a final de año. Ha sido mi apoyo todos estos años. Después de Gabriela, la persona que más sabe de mí.

 Pues estos son mis amigos, primo.

Abrazos y cariños. Os quiero. Y gracias por todo.



Tags: amistad

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
                                   Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Ángel González
en Áspero mundo (1956)

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Lorena, una amiga de mi primo Pablo, me pidió que le hablara de mi vida. Salió esto...

Hace frío, se nota que llega el invierno. Las cumbres de los montes que me rodean ya están nevadas. Pasé un noviembre en Tucumán y recuerdo que me desubiqué con el calor, era la primera vez que en esas fechas llevaba pantalón corto y remera, nada más. También me resultó extraño el jersey en agosto. Tal vez este amor no pudo ser porque Gabriela y yo éramos dos hemisferios que nunca lograrían coincidir en un mismo punto… Aún le doy vueltas a la ruptura, aunque cada vez de una manera más secundaria. Pero ahí está, como “música de fondo”.

Escucho a U2. Beautiful Day. Es una canción que me alegra, me pone de buen humor, me hace sentirme optimista y esperanzado. Y hoy, qué decir, ha sido un buen día. He pasado la tarde en mi antiguo trabajo, con mis compañeros y amigos. Antes de terminar los estudios, allá por el año 99, empecé a trabajar en una televisión local de mi provincia. Recuerdo cómo los primeros días me sentía perdido, una cosa era lo que te enseñaban los libros, y otra, hacer televisión en directo. Así que realmente aprendí gracias a Kike, realizador, y Oskar, mi compañero en plató. Y a base de errores, de muchos errores, que fueron menguando con el paso de las semanas. Estar dentro de la televisión es como descubrir los trucos de un prestidigitador. Se le va el encanto. Fueron buenos años, sobre todo por la gente que conocí, amigos como Iñaki y Blanca, imprescindibles en mi vida.
Ahora, Hogarth y su voz melancólica. Beyond You. Canción peligrosa donde las haya, tal vez de las más melancólicas que haya escuchado. “Mi” canción desde hace más de 10 años. Luego te la envío.
Dejé la tele para poder viajar a Tucumán, a Gabriela. Fue un amor eufórico al inicio, de una fuerza descomunal, nunca antes me había sentido así, e intuyo que no volveré a sentir algo semejante en el futuro. La certidumbre de haber vivido un gran amor… La cara linda de Gabriela, su cuerpo fascinante, su voz, su forma de ser impulsiva, su inquietud por conocer más, siempre más, cierta fragilidad, el miedo… Una mujer hermosa.
Cometí muchos errores, no dar el paso definitivo, mi miedo, el encierro entre los viajes a Tucumán que hizo sacar una parte de mí que creí olvidada, una parte solitaria, huraña, hermética, inactiva. No sé, hubo muchas causas por la que naufragamos, ambos cometimos errores (prefiero pensar en los míos para que no vuelvan a ocurrir). Y este año, lo único que intento, es recuperar el equilibrio. He pasado unos meses dando palos de ciego, cometiendo más errores, alimentando la herida (y las heridas no se alimentan), dañando a otras personas, a mí. Es extraño. Me sentí desprotegido, quebradizo, perdido. Como después de un naufragio…
Creo que desde hace un par de semanas he encontrado el inicio de la tranquilidad. Están siendo días tranquilos, pausados, cada uno de ellos con algo hermoso para recordar, encontrarme en uno de mis paseos con Blanca e irnos a tomar algo y charlar, el viaje inesperado a Madrid, las conversaciones por teléfono con mis amigos, las bromas con Mariola por mi nuevo aspecto, las ocurrencias de mi sobrino, las charlas con desconocidos en una estación de Madrid, las pullas con Kike. Pero sé que estoy en una montaña rusa, así que aprovecho la felicidad de estos días, la atesoro para los malos momentos.
Hablar de mi vida es hablar de quiebras, de agujeros negros, de dos encierros que han marcado dos grandes pérdidas. El primero, hace años, me dejó sin amigos (tardé años en recuperarlos, en equilibrarme de nuevo). El segundo, reciente, sin amor. Entre esas dos quiebras he recuperado amistades, viajes, familia, he conocido Lisboa, he paseado por el pasado que es Galicia, el lugar de vacaciones de mi infancia, me he enamorado, puedo decir eso, que he sentido un amor puro, he trabajado en algo que me gustaba, detrás de una cámara, y en infinidad de trabajos temporales en asfixiantes líneas de producción que odiaba. Ahora… Ahora sigo con la temporalidad en mi vida, pero con cierta confianza y ánimo ante lo que está por llegar.
Cambio de tercio. Rush. The colour of right. Dicen… No tengo una explicación para otra noche solitaria… Canción pop agradable, inusual para este grupo de rock progresivo con discos complicados y atractivos. El más difícil todavía (Hemispheres, 2112, Moving Pictures… ).
No sé qué más puedo contar sobre mi vida. Eso. He vivido momentos muy hermosos y otros dolorosos, como toda persona, y este año, además de hacerme con más de 150 libros, he realizado una docena de viajes que han conseguido meterme dentro algo inusual: cada día, aunque sea de manera modesta, tengo que pasarme un par de horas caminando por lugares (semi) desconocidos. No me importa perderme, realmente no me pierdo porque no tengo destino final. Ya no podría repetir otro encierro en mi vida. Me ha quitado demasiado dos veces. No habrá una tercera.
No sé, todo esto lo siento muy incompleto. Si pudiera resumir mi vida en una página sería muy triste. Hay muchas personas de las que hablar, trabajos, estudios, momentos, viajes, dolores, alegrías…
Me gusta escribir, me relaja, me hace echar fuera cosas desagradables o recordar momentos especiales. Tengo un blog. Ahí dejo mis desvaríos, mis emociones ante los libros que leo, poemas… Pondré este correo. Suelo dejar algunos correos que escribo para no perderlos de vista, no sé, como una especia de migas de pan en el camino, esto era yo en noviembre de 2008, por ejemplo.


lunes, 24 de noviembre de 2008
Se acercaba la medianoche. Llovía. Hace tres semanas que llueve. Es agotador. En la estación, una docena de jóvenes preparándose para la noche de juerga. Una chica, de negro, pelo rizado, piel pálida, tiraba un trozo de pizza a la basura mientras quedaba con su novio a través del móvil. Y yo, en medio del apeadero, con mi mochila roja ante un viaje inesperado dos días atrás.
La lluvia rodeaba Termibus, la lluvia perenne, incansable, agotadora. No podía pasear hasta la llegada del autobús de la madrugada. Estaba cercado. La lluvia sólo era visible en los círculos de luz de las farolas. Era más el sonido sobre el tejado de plástico. Un hombre viejo, desecho, estaba tumbado en un banco. De su abrigo sobresalía una antena de radio. Escuchaba un programa deportivo. Un chico pasó a su lado y tiró de la antena. No sé si quería reírse de él o robársela. Apenas éramos 5 personas en la estación silenciosa. Más grupos de jóvenes cruzaban la estación de autobuses en dirección al metro, chicas con andares decididos, chicos con litronas en la mano.
El viaje fue tranquilo. Demasiadas cosas en la cabeza, tan perennes como la lluvia, que desaparecieron en cuanto se despejó el cielo. Las estrellas, la luna menguante, el titilar de las estrellas, el reflejo en las ventanas, los montes oscurecidos, el horizonte rojizo.
Apenas estuve 5 minutos con mi tía. Llegué, me cambié, y al aeropuerto. Hacía frío. Y el cielo nocturno, despejado. En la media hora bajo los túneles del metro, en una oscuridad agobiante, pensé en este encuentro inesperado con Jacqui, inimaginable días atrás. Este año he conocido a más de un amigo del foro en viajes cómodos y cercanos. Pero, por primera vez, yo era quien iba a buscar a la otra persona, quien sería el guía en sus primeros pasos por la ciudad. Pensé que por una vez estaba al otro lado, que iba a sentir el nerviosismo y la inquietud de la espera, que debería haber ocurrido tiempo atrás y que mi cabeza es un cúmulo de “debería haber” que no conduce a nada, que es inútil. Siempre tengo ecos como estos, en cualquier situación. Ecos…
Llegué temprano a la Terminal 4, me dediqué a conocerla. En un pasillo, una mujer sentada en el suelo. A mi paso, su risa. Pero no era una risa burlona. Era otra cosa. Al darme la vuelta imitó mi ceño fruncido, inesperado. Entonces, era un juego. Puse varias caras que la mujer imitó. Nos reímos durante medio minuto.
Cuando aterrizó el vuelo de Jacqui me quedé anclado en la valla de la sala 11, por donde saldría ella. A mi lado, una mujer cerca de los 60, pelo corto, canoso, estadounidense. De Chicago. Esperaba a su madre, de más de 80 años, que venía en silla de ruedas. Cuando le dije que era de Bilbao se sorprendió. Me comentó que le gusta mucho el norte pero que no conoce Bilbao, y que es una ciudad que le llama la atención desde aquel día donde vio el letrero con su nombre en la carretera de Burgos. A veces los viajes nacen así, un nombre de una ciudad o un pueblo que nos parece atractivo. Me gustan estos encuentros fortuitos y temporales en los aeropuertos, las charlas informales, cruzarse con otras vidas por un instante.
Jacqui apareció con poco equipaje y su sonrisa. Una sonrisa amplia, cercana, acogedora y luminosa. Nos saludamos. Estos encuentros son distintos. No estás ante alguien desconocido, ya hay algún punto de unión que evita los silencios incómodos. Llegamos a Madrid en el autobús 204. Ya había amanecido y el cielo era un de un azul gélido y brillante. Como su sonrisa, Jacqui se mostró acogedora, cercana y encantadora.
Tras acompañarla a su hotel, un hotel con una recepcionista distante y tan fría como el cielo, y pasillos que recuerdan a los laberintos de El resplandor, nos fuimos a desayunar y a caminar. Jacqui me dio un regalo para Oier, fue especial ese momento, y dulce para mí. Se atrevió con unas tostas de jamón serrano y tomate.
Nos decidimos por el Retiro. Un plano del metro y muchas ganas de andar y caminar. Entramos por la puerta principal y ejercimos de turistas. Porque, aunque fuera su guía en ese momento, también era turista. Ese paseo me recordó a los de antaño, de la mano de mi tío Polo, era como ir recogiendo recuerdos de las esquinas. Y en el paseo me di cuenta de cómo Jacqui es algo más que la persona con la que me escribo en el foro, que este medio te permite conocer a un montón de gente interesante pero te muestra un porcentaje mínimo de lo que la otra persona es. Ya en los primeros pasos notaba que estaba viviendo un día especial, de los mejores de este año (complicado). Las hojas amarillentas empujadas por el viento, un par de hombres que practicaban con espadas de samurai, niños en bicicletas, un gaitero que llamó la atención de Jacqui, las fotos, las gitanas vendiendo ramas de romero (no desprecies el romero… ), caminar sin rumbo fijo, decidir el camino al llegar al cruce de caminos, la charla ininterrumpida, el acento de Jacqui y sus expresiones… Necesitaba un día así.
Omitiré nuestra búsqueda de la boca de metro de Retiro, creo que es un metro fantasma. (Jacqui fue muy paciente, mi forma de caminar por una ciudad es anárquica, sin importarme por dónde voy). Fuimos a la Fnac, es inevitable entrar en esa librería. Ahí llamé a Sonia, otra persona a la que necesito conocer. Y la dejé con Jacqui. Escuchaba su charla de fondo mientras veía libros de ciencia ficción de Bradbury, Orson Scott Card, Ballard, Pratchett… Por una vez sólo miré, leí alguna página, me fije en los libros de Preston y Child. Pero no sentía la necesidad dolorosa de comprar. Hace un par de semanas decidí cortarme el pelo y afeitarme (antes lo hacía cuando me picaba el pelo o la barba, no por ganas de tener una buena imagen), quitarme ese aspecto de “tipo al que le quedan bien las letras de los tangos”. Ya no tengo esa inquietud por las compras compulsivas para esconder otros pensamientos y sentimientos. Sentí que estaba despertando del letargo, algo cercano a esa tranquilidad anhelada.
Clara nos esperaba en la entrada de un vips. De negro, sin apenas maquillaje, cara cansada, como la de Jacqui y la mía, pelo liso, la primera vez que la veo así, y su perenne sonrisa. Es increíble ver la sonrisa de estas dos mujeres, transmiten tranquilidad, esa sensación de que todo está bien. Fue una comida divertida y entrañable. Los ojos de Jacqui se enrojecían por el cansancio. Pero aguantó como una campeona.
En la cafetería “de siempre” hablamos y mucho. Lo bueno en nuestras vidas, nuestras preocupaciones, la forma que tenemos de enfrentarnos a nuestros sentimientos, lo jodido de este año y los buenos momentos. Hablé mucho, necesitaba soltar un poco de lastre (astilla la carga, Sísifo… ). Anochecía a través de las ventanas de la cafetería.
Una última charla en un dunking donnuts. Muchas fotos. Y la sensación de que el tiempo volaba, que iba demasiado rápido. Detrás de Jacqui, una chica con una chaqueta de rayas verde y blanca lloraba. Una pareja amiga la consolaba. Me despedí con una broma a Clara y agradeciéndole el día vivido.
Acompañé a Jacqui hasta su hotel. Nunca sé despedirme, cómo hacerlo, qué decir o hacer. Me gustó compartir el día con ella, encontrarme con una mujer inteligente, simpática, acogedora, agradable, con mucho sentido de humor y con la que se puede hablar de todo. Me había acostumbrado a sus expresiones (me llamó la atención la de suave). No sé. Odio las despedidas. Fue un gran día.

(Permitidme un último desvarío. El sábado, cuando fui a comprar el billete, vi a una bandada de pájaros bajo las nubes grises. Volaban en uve, iban hacia la costa, juntos, en oleadas. No sé por qué, pero esa imagen me reconfortó. Y esa sensación se repitió en la estación de Madrid, mientras esperaba el autobús y repasa las fotos tomadas).










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sábado, 22 de noviembre de 2008
Los oledores de tragedias están
por todos lados
se levantan a la mañana
y empiezan a encontrar las cosas
mal.
Y se sumergen
en la rabia,
una rabia que dura hasta
que se van a la cama,
e incluso ahí
se retuercen en su
insomnio,
incapaces de quitar
de sus mentes
los pequeños obstáculos
que han hallado.
Se sienten en contra,
es un complot.
Y por estar constantemente
furiosos sienten que
siempre tienen
razón.
Los ves en el tráfico
tocando bocina como salvajes
ante la más leve infracción,
puteando
desparramando sus
insultos.
Los sentís
en las colas
de los bancos,
de los supermercados,
de los cines
presionan
en tu espalda
te pisan los talones
están impacientes por
una furia.
Están por todos lados
y en
todas las cosas,
esas almas
violentamente
infelices.
En realidad están asustados,
como siempre quieren
tener razón
fustigan
sin cesar...
es un mal
una enfermedad de
esa raza.
El primero de ellos
que vi fue
mi padre
y desde entonces
he visto mil padres
malgastando sus vidas
en el odio,
arrojando sus vidas
al pozo ciego
y gritando
enloquecidos.
Charles Bukowski
Están por todos lados


Traducción copiada del siguiente enlance: http://www.geocities.com/sunsetstrip/5855/estan.html



Tags: Están por todos lados, Charles Bukowski

Publicado por elchicoanalogo @ 20:17  | Poesía
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jueves, 20 de noviembre de 2008
Isabelle (Isabelle Huppert) es una monja que ha renunciado a sus votos y que espera que Dios le encargue una misión. Mientras tanto se gana la vida escribiendo textos pornográficos. Conoce a Thomas (Martin Donovan), un hombre encantador que sufre de amnesia y que no recuerda haber sido también un autor de pornografía. Ambos intentan averiguar cual ha sido su pasado.

Hace un par de semanas volví a ver Amateur, tal vez mi película favorita de Hal Hartley y una de las películas a las que acudo en momentos de indecisión. Fue curioso. Perdí la pista a la película entre las más de 1200 de mi colección. La estuve buscando durante veinte minutos, pensando incluso en escribir sobre esa búsqueda, sobre la pérdida de algo querido y cómo sólo me quedaría el recuerdo de sus imágenes, un recuerdo difuso, real pero no completo. Al final, la película apareció escondida entre los libros.
Al inicio, un hombre tumbado en la acera (Thomas), una mujer (Sofia), de negro y con un bolso rojo, se acerca, tímida, lo mueve con la pierna para comprobar si está muerto y huye, asustada. Se oye una voz en off, este hombre, al final, morirá mientras el hombre se incorpora. La voz pertenece al personaje interpretado por Isabelle Huppert, que escribe reflexivas historias pornográficas en un restaurante. Y así, el destino del hombre se dicta desde un inicio, ya es inamovible, un destino fatal, dramático, asfixiante.
Hartley retrata a un puñado de seres perdidos y rotos, Isabelle, una ex monja virgen que escribe relatos eróticos, Thomas, el hombre que pierde la memoria y busca su identidad, Sofia, su mujer, que huye de él, Edward, su contable, un tipo extraño, solitario, enamorado de Sofia.
Es interesante el personaje amnésico de Thomas. Martin Donovan compone a un hombre frágil y encantador mientras, en paralelo, descubrimos que es un ser odiado, salvaje y despreciable, alguien de quien huir.
Hartley reúne a algunos de sus actores favoritos, Martin Donovan, la hermosa y enigmática Elina Löwenshon, Dave Symonds, en una historia surrealista, onírica, urbana, entrañable. Y, además, está Isabelle Huppert.
Dos momentos. Al inicio, el encuentro entre el amnésico Thomas y la ex monja Isabelle. Una nota de piano, Isabelle que tuerce la mirada para ver al desconocido, las miradas que se encuentran, el tiempo que se ralentiza. El segundo momento, el encuentro entre Sofia y el contable Edward. Ella le da un beso en la mejilla. El tiempo, de nuevo, se ralentiza y el mundo se silencia.
Amateur es una gran historia, por momentos deudora de Godard, una historia sobre un hombre que intenta descubrir quién es y cuando lo hace se siente indefenso, no siente que sea esa persona, una ex monja que quiere perder la virginidad y escribe relatos pornográficos demasiado literarios, y encuentros, el azar y cierta sensación de estar dentro de un sueño.
Estimable historia.

Dejo un par de vídeos con imágenes de las películas de Hartley






Directed by Hal Hartley    
Writing credits Hal Hartley
Cast Isabelle Huppert, Martin Donovan, Elina Löwensohn, Damian Young, Chuck Montgomery, Dave Simonds
Original Music by Hal Hartley (as Ned Rifle), Jeffrey Taylor   
Cinematography by Michael Spiller   
Datos tomados de Imdb




Tags: Hal Hartley

Publicado por elchicoanalogo @ 22:42  | Cine
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Tras largos años de silencio y olvido después de haber publicado, en el período que va de 1927 a 1939, cinco libros escritos «con una sensibilidad demasiado adelantada a su época», Jean Rhys reapareció en 1966 en la escena literaria inglesa con Ancho mar de los Sargazos, que muchos críticos consideran su obra maestra. Espléndido ejercicio de «literatura en la literatura», pero también mucho más que eso, una novela de vastas resonancias, cuenta la historia de Antoinette Cosway, la primera señora de Rochester (el enigmático personaje de la novela Jane Eyre de Charlotte Brontë ), la esposa loca que vivió encerrada en la buhardilla de Thornfield Hall y se suicidó en el incendio que ella misma provocara. Pero Antoinette Cosway no es de ninguna manera una mera continuación del personaje esbozado por Charlotte Brontë, ni Ancho mar de los Sargazos un pastiche ingenioso de Jane Eyre, sino que la decadente heredera antillana se convierte, gracias a la impecable escritura y la imaginación de Jean Rhys, en uno de los personajes femeninos más desgarrados y fascinantes de la literatura del siglo XX.

Maravilloso libro de Jean Rhys sobre un personaje de Jane Eyre. Se cuenta a tres voces, Antoinette relata su infancia y su encierro en Inglaterra por la locura, una infancia desgraciada donde todo el mundo dio la espalda a su familia y cómo viven entre una violencia contenida que acaba de explotar; su marido, casado en busca de riqueza, narra la luna de miel y la vida en una isla misteriosa antillana con aires de vudú; y una criada, que no ve más que los últimos días de Antoinette. Personaje femenino torturado, desesperado, marcado desde sus primeros años por las risas de sus vecinos, por la degradación y pobreza de la familia, por el odio que la rodea, y que intenta buscar en el amor de un hombre de la lejana Inglaterra una tabla de salvación.


(Sylvia, de Sylvia´s Blog, me ha dejado un enlace a un artículo que publicó en su blog: http://wordsarevitamins.blogspot.com/2007/04/lal-del-bfal-lhivern.html. Es una pena que el libro de Neus Canyelles del que habla Sylvia no esté traducido, mi catalán no da ni para la intimidad… Habrá que esperar)


Tags: Ancho mar de los sargazos, Jean Rhys

Publicado por elchicoanalogo @ 8:27  | Libros...
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miércoles, 19 de noviembre de 2008
En los últimos años me he librado de prejuicios inútiles y escucho toda música que me transmita algo, un recuerdo, alegría, melancolía o reflexión, sin mirar el nombre el artista. Avril Lavigne no es precisamente una cantante que siga y me guste. Pero hace un par de días, mientras cambiaba aburrido de canal, me encontré con este vídeo y esta canción, Hot, me pone de buen humor.
Tras el vídeo de Avril Lavigne emitieron una canción de un grupo que desconocía, Snow Patrol. Me quedé boquiabierto por las melodías de la canción, la combinación de guitarras acústicas y eléctricas el estribillo. Llevo todo el día con esta canción.
Es el poder de la música, Satie me lleva a una melancolía inquietante, y estas dos canciones, por ejemplo, a tener ganas de saltar…

Take Back (Snow Patrol)



El vídeo se puede ver en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=lDGzB82bIZc

Take back the city for yourself tonight
I'll take back the city for me
Take back the city for yourself tonight
Whoa

God knows you put your life into its hands
And it's both cradled you and crushed
But now it's time to make your own demands
Whoa

All these years later and it's killing me
Your broken records in words
Ten thousand craters where it all should be
Whoa

No need to put your words into my mouth
Don't need convincing at all
I love this place enough to have no doubts
Whoa

It's a mess, it's a start
It's a flawed work of art
Your city, your call
Every crack, every wall
Pick a side, pick a fight
Get your epitaph right
You can sing, 'til you drop
'Cause the fun just never stops

I love this city tonight
I love this city always
It bears its teeth like a light
And spits me out after days
But we're all gluttons for it
We know what's wrong and what's right
For every time it’s been hit
Take back the city tonight

Tell me you never wanted more than this
And I will stop talking now
One perfect partner, one eternal kiss
Whoa

Take back the city for yourself tonight
I'll take back the city for me
Take back the city for yourself tonight
Whoa

It's a mess, it's a start
It's a flawed work of art
Your city, your call
Every crack, every wall
Pick a side, pick a fight
Get your epitaph right
You can sing, 'til you drop
'Cause the fun just never stops

I love this city tonight
I love this city always
It bears its teeth like a light
And spits me out after days
But we're all gluttons for it
We know what's wrong and it's right
For every time it’s been hit
Take back the city tonight

I love this city tonight
I love this city always
It bears its teeth like a light
And spits me out after days
But we're all gluttons for it
We know what's wrong and it's right
For every time it’s been hit
Take back the city tonight

I love this city tonight
I love this city always


Hot (Avril Lavigne )



El vídeo se puede ver en el siguiente enlace. http://www.youtube.com/watch?v=fkNFJhmnzZs

Uh oh uh oh
You're so good to me
Baby baby

I want to lock you up in my closet
Where no one's around
I want to put your hand in my pocket
Because you're allowed
I want to drive you into the corner
And kiss you without a sound
I want to stay this way forever
I'll say it loud
Now you're in
And you can't get out

CHORUS:
You make me so hot
Make me wanna drop
You're so ridiculous
I can barely stop
I can hardly breathe
You make me wanna scream
You're so fabulous
You're so good to me

Baby baby
You're so good to me
Baby baby

I can make you feel all better
Just take it in
And I can show you all the places
You've never been
And I can make you say everything
That you never said
And I will let you do anything
Again and again
Now you're in
And you can't get out

CHORUS

Baby baby
You're so good to me
Baby baby

Kiss me
Gently
Always I know
Hold me
Love me
Don't ever go

CHORUS x 2

Baby baby
You're so good to me
Baby baby
You're so good


Tags: Take Back the City, Snow Patrol, Hot, Avril Lavigne

Publicado por elchicoanalogo @ 22:59  | Canciones
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La otra cara de Bernardo Marín... (Cesar Sarachu)




Tags: Ya peco yo por ti, Luis Guridi, Cesar Sarachu

Publicado por elchicoanalogo @ 21:52  | Humor
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martes, 18 de noviembre de 2008
The Gates of Paradise fue el primer disco de soundscapes de Robert Fripp que compré. Apenas sabía nada de la técnica que utilizaba, qué me encontraría, las pocas pistas que tenía eran algunas canciones de los Crimson de los 80 y 90.
El disco lo componen dos composiciones largas The Outer Darkness y The Gates of Paradise. La primera es una instrumental dolorosa, espectral, dura, árida, abismal. A veces es difícil avanzar en ella, se requiere una escucha atenta y cercana. En cambio, The Gates of Paradise es una composición monumental, introspectiva, por momentos se acerca a la música sacra, como asegura Carlos Romeo en su libro sobre King Crimson. Mi parte favorita de esta composición, la segunda, Pie Jesu. 
Como ejemplo pongo los dos primeros movimientos de The Gates of Paradise.

The Gates of Paradise (Robert Fripp)
  I Abandonment to Divine Providence
  II Pie Jesu







Tags: The Gates of Paradise, soundscapes, Abandonment to, Divine Providence, Pie Jesu, Robert Fripp

Publicado por elchicoanalogo @ 0:26  | Canciones
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domingo, 16 de noviembre de 2008
Manhattan Transfer narra fragmentos de la vida de una amplísima galería de personajes que tienen como denominador común el espacio y el tiempo en el que se mueven, el Nueva York de los años veinte, así como el principal objetivo de la mayoría de ellos: la obtención rápida y lo más fácil posible de obtener dinero. Lo que marca una clara línea de separción entre ello es la altura a la que sitúan su listo moral. El hecho de que los personajes representen las más diversas capas sociales (trabajadores portuarios, camareros de grandes hoteles, prostitutas, traficantes de alcohol, abogados, sindicalistas...) y las más alejadas procedencias (franceses, irlandeses, caribeños, etc.) confieren a esta obra el carácter monumental retrato de una ciudad. La técnica literaria de collage, que en su momento fue un auténtico hallazgo, sigue funcionando a la perfección y es una de las causas principales de que se considere ésta como la mejor de las novelas de Dos Passos.

Hace unos años leí Manhattan Transfer. Fue uno de esos libros que hicieron de frontera entre los libros de ciencia ficción de mi adolescencia y los que empezaba a leer por el inicio de la veintena. Es un puzzle. Dos Passos toma unos cuantos personajes y los sigue a algunos o los describe en un párrafo. Se ve una ciudad de Nueva York con cientos de acentos y lenguas extranjeras, el inicio de los rascacielos, de los puentes, de esa imagen que conocemos de la ciudad. Personajes al margen de la sociedad, ricachones que se gastan el dinero en opulentas cenas y reuniones sociales, coches que comparten la circulación con coches a caballo, extranjeros que llegan buscando una oportunidad... Me llama la atención el personaje de Buck, un hombre que llega a la ciudad con ganas de encontrar trabajo y el éxito que le lleve al centro de Nueva York. Para él, llegar al centro de la ciudad es haber conseguido sus sueños. Me gusta cómo Dos Passos describe los lugares invisibles, los bares dentro de una roulotte, los solares donde se levantan nuevos edificios...

La primera cosa que oyeron fue el trémulo silbido de un vagoncito que humeaba al borde de la acera, frente a la entrada del ferry. Un chico se apartó del grupo de emigrantes que vagaba por el embarcadero y corrió el vagoncito.
- Es como una máquina de vapor y está llena de tornillos y tuercas -gritó al volverse.
- Padriac, vuelve aquí.
- Y aquí está la estación del elevado, South Ferry -continuó Tim Halloran, que había venido a buscarles-. Allá arriba está Battery Park y Bowling Street y Wall Street, el distrito bancario... Vamos, Padraic, el tío Timothy te va a llevar en el elevado de la Novena Avenida.
Quedaban sólo tres personas en el embarcadero, una vieja con un pañuelo azul a la cabeza, y una joven con un chal color magenta, en pie las dos, una a cada lado de un gran abúl claveteado con tachuelas de latón. Y un viejo con una perilla verdosa y una cara toda rayada y retorcida como la raíz de un roble muerto. La vieja gemía con lágrimas en los ojos: "Dove andiamo, Madonna mía, Madonna Mía!" La joven desdoblaba una carta y parpadeaba ante la floreada escritura. De repente se acercó al viejo: "Non posso leggere", y le alargó la carta. Él se restregó las manos, balanceó la cabeza y dijo algo que ella no pudo entender. La joven se encogió de hombros, sonrió y volvió a su baúl. Un siciliano con patillas hablaba con la vieja. Cogió el baúl con la cuerda y lo arrastró a un carro con un caballo blanco, que estaba parado en la acera de enfrente. Las dos mujeres siguieron al baúl. El siciliano tendió la mano a la joven. La vieja, sin dejar de murmurar y lloriquear, se subió trabajosamente a la trasera. Cuando el siciliano se inclinó para leer la carta, rozó a la joven con el hombro. Ella se puso tensa. "Awright", dijo. Luego, sacudiendo las riendas sobre la grupa del caballo, se volvió a la vieja y gritó: "Cinque le due... Awright".
John Dos Passos
Manhattan Transfer

Tags: Manhattan Transfer, John Dos Passos

Publicado por elchicoanalogo @ 0:48  | Libros...
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jueves, 13 de noviembre de 2008
Tres jóvenes que atraviesan un periodo difícil de su vida son las protagonistas de este bellísimo volumen de la escritora japonesa Banana Yoshimoto. «Sueño profundo», «Los viajeros de la noche» y «Una experiencia», los tres relatos que componen el libro, exploran a través de esas jóvenes los mundos que se abren cuando todo parece desmoronarse y sólo queda el vacío, mundos poblados por sombras que de pronto se hacen presentes en la vida de cada día.

Un libro melancólico, intimista, donde se mezcla la muerte, la soledad, el amor, la obsesión, las voces del pasado, el tedio, el no saber qué hacer con la vida ni con uno mismo. Hermoso, muy hermoso, acongoja en más de una página.

Algo precioso brillaba allí, en silencio. Enseguida llegaría a su fin. Se marchitaría, desaparecería. Y nosotros nos separaríamos. Esta certeza era lo único que volvía, una y otra vez.
Banana Yoshimoto
Sueño profundo



Tags: Sueño profundo, Banana Yoshimoto

Publicado por elchicoanalogo @ 18:53  | Libros...
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Adiós. Hasta otra vez o nunca.
Quién sabe qué será,
y en qué lugar de niebla.
Si habremos de tocarnos para reconocernos.
Si sabremos besamos por falta de tristeza.
Todo lo llevas con tu cuerpo.
Todo lo llevas.
Me dejas naufragando en esta nada
inmensa.
Cómo desaparece el monte
-me dejas…-,
se hunde el río
-…en esta…-,
se desintegra la ciudad.

Despiertas...
Ángel González

en Áspero mundo (1956)

Tags: Adiós, Hasta otra vez o nunca, áspero mudno, Ángel González

Publicado por elchicoanalogo @ 18:50  | Ángel González
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Astilla la carga...



Carve Away The Stone (Rush)

You can roll that stone
To the top of the hill
Drag your ball and chain
Behind you

You can carry that weight
With an iron will
Or let the pain remain
Behind you

Chip away the stone
(Sisyphus)
Chip away the stone
Make the burden lighter
If you must roll that rock alone

You can drive those wheels
To the end of the road
You will still find the past right
Behind you

Try to deny
The weight of the load
Try to put the sins of the past night
Behind you

Carve away the stone
(Sisyhpus)
Carve away the stone
Make a graven image
With some features of your own

You call roll the stone
To the top of the hill
You can carry that weight
With an iron will
You can drive those wheels
To the end of the road
You can try to deny
The weight of the load

Roll away the stone
(Sisyhpus)
Roll away the stone
If you could just move yours
I could get working on my own

Traducción en La página en español de Rush






Tags: Carve Away The Stone, test for echo, Rush

Publicado por elchicoanalogo @ 14:48  | Canciones
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miércoles, 12 de noviembre de 2008
El 31 de febrero, a las nueve y cuarto de la noche, todos los habitantes de la ciudad se convencieron que la muerte es ineludible.
Enfocada por la atención de cada uno, esta evidencia, que por lo general lleva una vida de araña en los repliegues de nuestras circunvoluciones, tendió su tela en todas las conciencias, se derramó en los cerebros hasta impregnarlos como a una esponja.
Desde ese instante, las similitudes más remotas sugerían, con tal violencia, la idea de la muerte, que bastaba hallarse ante una lata de sardinas —por ejemplo— para recordar el forro de los féretros, o fijarse en las piedras de una vereda, para descubrir su parentesco con las lápidas de los sepulcros. En medio de una enorme consternación, se comprobó que el revoque de las fachadas poseía un color y una composición idéntica a la de los huesos, y que así como resultaba imposible sumergirse en una bañadera, sin ensayar la actitud que se adoptaría en el cajón, nadie dejaba de sepultarse entre las sábanas, sin estudiar el modelado que adquirirían los repliegues de su mortaja.
El corazón, sobre todo, con su ritmo isócrono y entrañable, evocaba las ideas más funerarias, como si el órgano que simboliza y alimenta la vida sólo tuviera fuerzas para irrigar sugestiones de muerte. Al sentir su tic-tac sobre la almohada, quien no llorara la vida que se le iba yendo a cada instante, escuchaba su marcha como si fuese el eco de sus pasos que se encaminaran a la tumba, o lo que es peor aun, como si oyese el latido de un aldabón que llamara a la muerte desde el fondo de sus propias entrañas.
La urgencia de liberarse de esta obsesión por lo mortuorio, hizo que cada cual se refugiara —según su idiosincrasia— ya sea en el misticismo o en la lujuria. Las iglesias, los burdeles, las posadas, las sacristías se llenaron de gente. Se rezaba y se fornicaba en los tranvías, en los paseos públicos, en medio de la calle... Borracha de plegarias o de aguardiente, la multitud abusó de la vida, quiso exprimirla como si fuese un limón, pero una ráfaga de cansancio apagó, para siempre, esa llama rada de piedad y de vicio.
Los excesos del libertinaje y de la devoción habían durado lo suficiente, sin embargo, como para que se demacraran los cuerpos, como para que los esqueletos adquiriesen una importancia cada día mayor. Sin necesidad de aproximar las manos a los focos eléctricos, cualquiera podía instruirse en los detalles más íntimos de su configuración, pues no sólo se usufructuaba de una mirada radiográfica, sino que la misma carne se iba haciendo cada vez más traslúcida, como si los huesos, cansados de yacer en la oscuridad, exigieran salir a tomar sol. Las mujeres más elegantes —por lo demás— implantaron la moda de arrastrar enormes colas de crespón y no contentas con pasearse en coches fúnebres de primera, se ataviaban como un difunto, para recibir sus visitas sobre su propio túmulo, rodeadas de centenares de cirios y coronas de siemprevivas.
Inútilmente se organizaron romerías, kermeses, fiestas populares. Al aspirar el ambiente de la ciudad, los músicos, contratados en las localidades vecinas, tocaban los “charlestons” como si fuesen marchas fúnebres, y las parejas no podían bailar sin que sus movimientos adquiriesen una rigidez siniestra de danza macabra. Hasta los oradores especialistas en exaltar la voluptuosidad de vivir resultaron de una perfecta ineficacia, pues no solo los tópicos más experimentados adquirían, entre sus labios, una frigidez cadavérica, sino que el auditorio sólo abandonaba su indiferencia para gritarles: “¡Muera ese resucitado verborrágico! ¡A la tumba ese bachiller de cadáver!”
Esta propensión hacia lo funerario, hacia lo esqueletoso, ¿podía dejar de provocar, tarde o temprano, una verdadera epidemia de suicidios?
En tal sentido, por lo menos, la población demostró una inventiva y una vitalidad admirables. Hubo suicidios de todas las especies, para todos los gustos; suicidios colectivos, en serie, al por mayor. Se fundaron sociedades anónimas de suicidas y sociedades de suicidas anónimos. Se abrieron escuelas preparatorias al suicidio, facultades que otorgaban título “de perfecto suicida”. Se dieron fiestas, banquetes, bailes de máscaras para morir. La emulación hizo que todo el mundo se ingeniase en hallar un suicidio inédito, original. Una familia perfecta —una familia mejor organizada que un baúl “Innovación”— ordenó que la enterrasen viva, en un cajón donde cabían, con toda comodidad, las cuatro generaciones que la adornaban. Ochocientos suicidas, disfrazados de Lázaro, se zambulleron en el asfalto, desde el veinteavo piso de uno de los edificios más céntricos de la ciudad. Un “dandy”, después de transformar en ataúd la carrocería de su automóvil, entró en el cementerio, a ciento setenta kilómetros por hora, y al llegar ante la tumba de su querida se descerrajó cuatro tiros en la cabeza.
El desaliento público era demasiado intenso, sin embargo, como para que pudiera persistir ese ímpetu de aniquilamiento y exterminio. Bien pronto nadie fue capaz de beber un vasito de estricnina, nadie pudo escarbarse las pupilas con una hoja de “gillette”. Una dejadez incalificable entorpecía las precauciones que reclaman ciertos procesos del organismo. El descuido amontonaba basuras en todas partes, transformaba cada rincón en un paraíso de cucarachas. Sin preocuparse de la dignidad que requiere cualquier cadáver, la gente se dejaba morir en las posturas más denigrantes. Ejércitos de ratas invadían las casas con aliento de tumba. El silencio y la peste se paseaban del brazo, por las calles desiertas, y ante la inercia de sus dueños —ya putrefactos— los papagayos sucumbían con el estómago vacío, con la boca llena de maldiciones y de malas palabras.
Una mañana, los millares y millares de cuervos que revoloteaban sobre la ciudad —oscureciéndola en pleno día— se desbandaron ante la presencia de una escuadrilla de aeroplanos.
Se trataba de una misión con fines sanitarios, cuyo rigor científico implacable se evidenció desde el primer momento.
Sin aproximarse demasiado, para evitar cualquier peligro de contagio, los aviones fumigaron las azoteas con toda clase de desinfectantes, arrojaron bombas llenas de vitaminas, confetis afrodisíacos, globitos hinchados de optimismo, hasta que un examen prolijo demostró la inutilidad de toda profilaxis, pues al batir el record mundial de defunciones, la población se había reducido a seis o siete moribundos recalcitrantes.
Fue entonces —y sólo después de haber alcanzado esta evidencia— cuando se ordenó la destrucción de la ciudad y cuando un aguacero de granadas, al abrasarla en una sola llama, la redujo a escombros y a cenizas, para lograr que no cundiera el miasma de la certidumbre de la muerte.
Oliverio Girondo
Espantapájaros 24

Tags: Espantapájaros 24, OIiverio Girondo

Publicado por elchicoanalogo @ 23:19  | Oliverio Girondo
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A mitad de No sos vos, soy yo, Julia (Cecilia Dopazo) pregunta a Javier (Diego Peretti):
¿Ya se te pasó la época donde todas las letras de los tangos te quedan bien?
En No sos vos, soy yo se muestra ese camino de recuperación, de superación de una ruptura, desde el naufragio a la superficie, pasando por los estados intermedios, la fase sedada, aturdida, el salir como sea, la montaña rusa en la que te conviertes. Es una película divertida, entretenida, con buenas escenas. Y Diego Peretti. Crea un personaje entre perdedor desubicado y metepatas que se hace entrañable y cercano. Tiene una gran vis cómica.
Hay un par de escenas que me superan. Javier, camino de Ezeiza para tomar un avión a Estados Unidos recibe una llamada de su mujer que le cuenta que se ha enamorado de otro hombre. Cuando Peretti cuelga, Taratuto enmudece la acción, se hace el silencio, el mundo sigue, los coches por la autopista, el amigo que conduce la camioneta sí, pero sin sonido. Me gustó esa idea. La otra, escena el monólogo final de Javier...
Y no sé qué pasó ni como..., pero gracias a Dios o a lo que mierda fuera, la angustia se transformó en dolor, y con mucho esfuerzo más logré que el dolor se convirtiera en tristeza. Y después de muchos meses pude despertarme un día sin sentir que me faltabas. Y estaba todo bien. María, lo que pasamos no lo vamos a volver a pasar. Yo te quiero…, y daría lo que no tengo por arrancar de cuajo el dolor que tenés, pero hoy…, hoy de esa manera no estoy.
No sos vos, soy yo, es una agradable comedia (impagable la escena de la cola del cine), con una bonita historia de amor inesperado y un personaje caótico, maniático, una especie de Woody Allen porteño.



Tags: No sos vos soy yo, Juan Taratuto, Diego Peretti, Cecilia Dopazo

Publicado por elchicoanalogo @ 23:04  | Cine
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martes, 11 de noviembre de 2008
Scott Carey, un ciudadano vulgar y corriente, se percata un buen día que su estatura disminuye de modo progresivo. Impulsado por su enérgico temperamento, procura adaptarse a sus nuevas dimensiones. Pero inevitablemente su vida se convierte en una tragedia. Scott, nuevo Gulliver en el país de los gigantes, horrorizado de su destino, se aparta de su mujer y de su hija y lucha solo por la vida en un mundo de proporciones cada vez más gigantescas.
Enfrentado a peligros inimaginables, e impulsado por un férreo afán de supervivencia, Scott se prepara para ingresar en dimensiones desconocidas...

Original libro de un hombre que debe luchar por sobrevivir en un mundo que se transforma a la vez que lo hace su estatura. Con cada pérdida de centímetros, se encuentra con un nuevo mundo, y en cada nuevo mundo, peligros inesperados, uno de los últimos, una araña
Gran adaptación al cine de Jack Arnold. Recuerdo que de niño me daba pavor la araña gigante...

Sí, seguía luchando para conseguir comida y agua, pero ¿no era eso inevitable si quería seguir viviendo? Lo que él quería saber era esto: ¿era una persona; era un individuo? ¿Tenía alguna importancia? ¿Acaso sobrevivir era suficiente? No lo sabía. Se durmió, acurrucado y tembloroso, ocupando el mismo espacio que una perla, y no pudo contestar a sus preguntas.
Richard Matheson
El hombre menguante


Tags: El hombre menguante, Richard Matheson

Publicado por elchicoanalogo @ 18:45  | Libros...
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Esto del amor es extraño, no se puede desentrañar su funcionamiento, vamos siempre detrás de él, nos empuja, como la corriente. Me gustaría ser frío y lógico, también fuerte, no feo y formal (como el epitafio de Wayne), poder olvidar cuando quisiera, cuando lo necesitara, fuera los recuerdos dañinos, las emociones perjudiciales, los celos y las estupideces; me gustaría no hacer boludeces, que el amor, o el desamor, no me haga comportarme como un inmaduro, como un estúpido, como alguien ajeno a lo que soy.
Me he acostumbrado a los vaivenes de la montaña rusa. Sólo que es extraño eso de estar bien, muy bien una tarde y despertarte mal, muy mal a la mañana siguiente. Pero, bueno, eso soy yo. Alejandra me habló de una película de Steve Martin, una viejecita le dice que hay quienes prefieren que la vida sea monótona como un tiovivio y que para otros la vida bajaba mucho para volver a subir más alto que al inicio. La viejecita se quedaba con la montaña rusa. Creo que yo, si pudiera elegir, también.
Han sido dos días destructivos, tal vez el cansancio de mi viaje relámpago a Madrid permitiera que todo aquello que suelo mantener a raya se disparara dentro de mí. Bajé las defensas y perdí el sentido de la proporción. Estuve en la parte baja de la montaña rusa.



Hard as Love (Marillion)

Well I hear that you were looking out to hunt me down
And I guess you're used to having everything you want
But you know that love can be as hard as sticks and stones
I tell you nothing else can be as hard as love can

Well I hear you got my number and you want my name
I'm a stream of naught and crosses in your R-A-M
But you know that love can be as hard as algebra
Baby nothing else has ever been as hard as love

Hard as love

Well I hear that you were lookin' out to take me home
And I hear that you can handle it and you're not scared
Have you heard about the pictures on my bedroom wall?
Baby nothing else has ever been as hard as love

Hard as love

Well it makes you hungry and it makes you high
It makes you suffer and it makes you cry
But it's all worthwhile

It makes you humble and it makes you crawl
It makes you tremble and it makes you fall
But it's all worthwhile

It makes you desperate and it makes you dream
It makes you dangerous and it makes you scream
But it's all worthwhile
Just lie back and smile

"We will continue to love you even though the rest of the world hates you."

It makes you hungry and it makes you high
It makes you suffer and it makes you cry
It makes you panic and it makes you vain
It makes you primitive and sick inside
It makes you angry and it makes you blind
It makes you guilty and it makes you lie
Tied up and beaten
Spat out and eaten
Suicidal
Nothing's ever been as hard

Well I hear that were lookin' out to change my faith
You can bash me with your book of words, hammer me down
But you know that love can be as hard as six inch nails
Baby nothing else has ever been as hard as love

Hard as love
 
Traducción en el foro de The Web Spain

Tags: brave, hard as love, Marillion

lunes, 10 de noviembre de 2008
Harold Hall (Harold Lloyd), un joven sin ninguna habilidad ni talento como actor, quiere desesperadamente, actuar en una película. Así que marcha a Hollywood y se presenta a numerosos castings, donde ocasiona todo tipo de dificultades y problemas. (Filmaffinity)
 
Las primeras imágenes que recuerdo de Harold Lloyd son sus acrobacias para mantenerse agarrado a las agujas de un reloj, un equilibrio complicado, inverosímil. También aquellas donde se subía a la copa de un árbol sólo para no perder de vista a la mujer que amaba tras despedirse de ella. Hermosa imagen. Y sus pelos de punta al ver un presunto fantasma en Casado y con suegra, un gag delirante.
Todas estas imágenes pertenecen a sus películas mudas. Pero, tal vez Cinemanía sea mi película favorita de Lloyd, una película rodada en los primeros años del sonido. Se supone que las películas habladas de los cómicos del mudo perdieron interés. Tal vez fuera el caso de Keaton, atado a un contrato leonino, una vida personal desastrosa, una pareja cinematográfica inadecuada en Jimmy Durante.
Cinemanía es una gran comedia, presenta al típico personaje de Lloyd, un tipo honesto, tranquilo, enamoradizo y metepatas que vive en un pueblo y se traslada a la gran ciudad en busca de su sueño, ser actor. Esta película refleja de manera ajustada los rodajes de aquella época en Hollywood, la forma de rodar, de interpretar, lo que se busca en las historias, los castings, cómo se está pendiente de los gustos del espectador, los nuevos avances en el sonido. También hay un montón de buenas escenas cómicas donde Harold desarrolla el buen humor de su entrañable metepatas. Pero, sobre todas las cosas, Cinemanía me atrapa por un amor surrealista e inocente. Harold se enamora del personaje de una película mientras no para de discutir con la actriz que lo interpreta, ignorando que es la misma persona. Un amor totalmente extraño y delirante.
Por último, Constante Cummings está preciosa y misteriosa en su personaje. Sí, me pasó como a Harold, me enamoré no de la actriz, sino del personaje
.
 

Tags: Cinemanía, Movie Crazy, Harold Lloyd, Clyde Bruckman

Publicado por elchicoanalogo @ 22:47  | Cine
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Alejandra, una compañera forera de Lectores empedernidos, me ha enviado este texto del negro Fontanarrosa. Sentía que estaba preocupado y quería hacerme sonreír. Lo ha conseguido. Es un gran artículo de Fontanarrosa y se puede decir lo mismo sobre España…

La globalización según Fontanarrosa

En esta época de globalización, aggiornáte o quedás afuera. ¿De qué carajo? Ni idea... Desde que a las insignias las llaman "pins", a los maricones gays", a las comidas frías "lunchs" y a los repartos de cine "castings", Argentina no es la misma. Ahora es mucho más moderna; durante muchos años, los argentinos estuvimos > hablando en prosa sin enterarnos. Y lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los chicos leían revistas en vez de "comics", los jóvenes hacían asaltos en vez de "parties", los estudiantes pegaban "posters" creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de "business" y los obreros, tan ordinarios ellos, a mediodía sacaban la fiambrera en lugar del "tupper". Yo, en la primaria, hice "aerobics" muchas veces, pero en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.
Afortunadamente, todo esto hoy cambió; Argentina es un país moderno y a los se nos nota el cambio exclusivamente cuando hablamos, lo cual es muy importante... Cuando estudiábamos con todo para dar un parcial en la facultad, decíamos "estoy hasta las bolas o hasta las manos" cuando en realidad, no nos dábamos cuenta que estábamos "a full", que queda mucho más paquete y es un "wording" mucho más simple ¿viste? Cuando decidíamos parar un poco para comer o tomar algo, decíamos "la cortamos y vamos al bar a comer unos carlitos o panchos"; éramos tan ignorantes que no nos dábamos cuenta que en realidad estábamos haciendo un "break"; y ahora somos más piolas: vamos a Mc Donald comer unos "burgers"... No es lo mismo decir "bacon" que tocino, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que "hall", ni jugar al polo con ventaja que con "handicap".
Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor presencia. Desde que Nueva York (sorry NEW YORK) es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los argentinos estamos ya completamente modernizados. Ya no tenemos centros comerciales: ahora son todos "shoppings". Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países sólo toman del inglés las palabras que no tienen porque sus idiomas son pobres, o porque tienen lenguajes de reciente creación, como el de la Economía o la Informática, nosotros, más generosos, hemos ido más allá: Adoptamos incluso las que no nos hacían falta, lo que demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos. Tomando otros ejemplos, ya no decimos facturas, sino "cookies", que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino "feelings", que son mucho más profundos. Y de la misma manera, sacamos "tickets", compramos "compacts", usamos kleenex", comemos "sandwichs", vamos al "pub", hacemos "footing" (nada de andar caminando así nomás) y los domingos, cuando vamos al campo (que los más modernos llaman "country") en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos "camping". Y todo ello, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia. Los carteles que anuncian rebajas, dicen "Sale 20% Off". Y cuando logramos meternos detrás de algún escenario hacemos "backstage".
Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres, han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante, es decir, más "fashion". Los argentinos ya no usamos calzoncillos, sino "slips" o "boxers" y después de afeitarnos, usamos "after shave", que deja la cara mucho más suave y fresca que la loción berreta que usaba mi abuelo. Tampoco viajamos más en colectivo sino en "bus"; ya no corremos: hacemos "jogging"; ya no estudiamos, hacemos "masters"; no estacionamos, utilizamos el "parking". En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el "boss" y está siempre en "meetings" con las "public relacions" o va a hacer "business" junto con su secretaria, o mejor, "assistant". En su maletín de mano, a diferencia de los de antes, que estaban repletos de papeles, lleva tan sólo un teléfono, una "laptop" y un "fax-modem"; minga de agenda de papel: ahora es una "palmtop"... Aunque seguramente la secretaria es de La Boca, hace "mailings" y trainings" y cuando termina el trabajo va al gimnasio a hacer "fitness" y "aerobics". Allí se encuentra con todas sus amigas Asistant del "jet set", que vienen de hacerse el "lifting" y con alguna "top model" fanática del "body-fitness" y del "yoghurt light". Y cuando van a un "cocktail" piden "roast-beef" que, aunque no lo creas, es más digestivo y engorda menos que la carne.
En TV nadie hace entrevistas ni presenta como antes. Ahora hacen "interviews" y presentan "magazines", en lugar de los programas de revistas que dan mucha más presencia, aunque parezcan siempre los mismos. Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el tiempo, al magazine se lo llama "show", que es distinto que un espectáculo. Y si éste es un show porno, es decir tiene carne, se lo adjetiva "reality" para quitarle la cosa podrida que tiene en castellano. En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino "spots" que, aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de canal o sea hacer "zapping". El mercadeo ahora es el "marketing"; las franquicias comerciales, "franchising"; el mercadismo,"merchandising", el autoservicio, el "self-service"; el escalafón, el "ranking"; la carne, "steak"; el representante, el "manager" y la entrega a domicilio, el "delivery". Ya no hay cuentapropistas sino "entrepreneurs" y el viejo y querido margen entre la compra y la venta se llama "mark up". Y desde hace algún tiempo, los importantes son "vips", los auriculares, "walk-man"; los puestos de venta, "stands"; los ejecutivos, yuppies"; las niñeras, "baby-sitters" y los derechos de autor, "royalties". Y por supuesto ya no pedimos perdón: decimos "sorry" y cuando vamos al cine no comemos pochoclo, sino "pop-corn" que es más rico.
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzó, sólo nos queda decir "siesta" con acento americano, que es la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor nuestro...
COMO DIJO INODORO PEREYRA: "YA NO QUEDAN MÁS DOMADORES. AHORA TODOS SON LICENCIADOS EN PROBLEMAS DE CONDUCTA DE EQUINOS MARGINALES... "
Espero que les haya gustado, "my friends". Recuerdos del lenguaje de Buenos Aires (lunfardo)



Tags: Roberto Fontanarrosa

Publicado por elchicoanalogo @ 10:40  | Humor
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sábado, 08 de noviembre de 2008
Entre el amor y la sombra
me debato: último yo.
Prendido de un débil sí,
sobre el abismo de un no,
me debato: último
amor.

Tira de mis pies la sombra.
Sangran mis manos, mis dos
manos asidas al frío
aire: último dolor.

Este es mi cuerpo de ayer
sobreviviendo de hoy.
Ángel González
en Áspero mundo (1956)



Tags: Final, áspero mundo, Ángel González

Publicado por elchicoanalogo @ 14:28  | Ángel González
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jueves, 06 de noviembre de 2008
Jim Thompson era una especie de Robert Mitchum de la literatura, un norteamericano original. Las buenas amas de casa no aprueban a ninguno de los dos. (Philadelphia Inquirer)

El criminal es un puzzle de voces y personajes en torno al asesinato y violación de una muchacha de 14 años. Todo se centra en ese acontecimiento, en la búsqueda de un culpable en un adolescente de 15 años, en satisfacer las pretensiones egoístas de abogados, periodistas y ciudadanos.
Thompson escribe de manera directa, sin artificios, como un disparo, es desnudo, no deambula por descripciones innecesarias y no tiene un buen concepto del ser humano, muestra su lado miserable, cicatero, manipulador y sombrío. Los abogados sólo quieren hacer carrera, los periodistas, vender más periódicos a cualquier costa, aunque sea aplastando a un inocente y rompiendo los pocos principios que les quedaban, los ciudadanos necesitan la tranquilidad de ver ajusticiada la maldad, de tranquilizar su conciencia, de sentirse seguros. Un puñado de seres amargados y derrotado.
Al buscar información en Internet supe que falta una página final en la edición que tengo (editorial Jucar), con más de un fallo en la edición, por cierto. Aquí: http://www.sedice.com, se traduce esa página.
Buen libro.

Es probable que ningún momento sea el adecuado para comenzar este relato. Una cosa así seguramente comienza muy atrás... Andas por ahí haciendo lo que hay que hacer y, cuando te paras y te miras a ti mismo, te puedes quedar pasmado. Piensas: "¡Dios mío!, no soy yo. ¿Cómo me he puesto así?". Pero sigues adelante, pasmado o no, odiándote o no, porque no tienes mucho que explicar. No te mueves, te mueven.
( … )
No recuerdo que los adolescentes de mi época fueran así. Pienso que deben ser los tiempos, esta época en la que vivimos, cuando las razones de vivir se pierden en medio de la batalla por la supervivencia.
( … )
Resultaba sorprendente, realmente sorprendente, que los crímenes se cometan, puesto que todos los asociados o conocidos de algún delincuente siempre te dicen que sabían desde el principio que se trataba de un mal bicho. No actuaba de forma correcta, ¿sabe? No podía mirarte a los ojos (o miraba demasiado). Hablaba mucho (o no lo suficiente). Claro que sabían que era un timador, que estaba a punto de cometer sus fechorías. Entonces, ¿por qué no mencionaron sus sospechas?
Jim Thompson
El criminal

Tags: El criminal, Jim Thompson

Publicado por elchicoanalogo @ 20:10  | Libros...
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Existen muchas maneras de ganarse la vida. se puede ser, por ejemplo, probador de zapatos de lujo, para lo que no se necesita más que caminar unas horas al día para comprobar la comodidad del calzado mientras uno deambula y se pierde por las calles reflexionando sin parar. Éste es el oficio de nuestro protagonista, un hombre cuya existencia avanza entre la soledad de sus paseos y la originalidad de sus reflexiones.

De eso trata precisamente este libro, de un hombre que se dedica a pensar en los pequeños detalles que le rodean mientras pasea por la calle o está en su casa, vacía desde el abandono de su última pareja, o acude a alguna reunión social. El protagonista siempre se detiene en esos aspectos de la vida diaria en los que apenas reparamos, mujeres con maletas, escaparates, mendigos, aves que planean por túneles mientras reflexiona sobre la vida, la madurez, qué es el fracaso, el amor, las diferentes mujeres que han pasado por su vida. los recuerdos de infancia. Libro sobre lo cotidiano. Me gustó.

Lo cierto es que cada vez más a menudo me asalta una voluntad de mutismo que empieza a preocuparme, porque no sé si todo este silencio que necesito para vivir puede considerarse normal o más bien el principio de una extraña enfermedad en la que el desmoronamiento, el desgarramiento o la deshiladura interior no son más que los primeros síntomas. Miro al suelo y observo las pelusas de suciedad acumuladas aquí y allá. ¡Es increíble el sigilo con el que se multiplican! De pronto se me ocurre que quizá la palabra que mejor defina mi actual estado de ánimo sea pelusa. Soy igual que una partícula de polvo: medio transparente, blando por dentro y flexible por fuera, exageradamente ávido de compañía, y además silencioso.
Wilhelm Genazino
Un paraguas para este día

Tags: Un paraguas para este día, Wilhelm Genazino

Publicado por elchicoanalogo @ 8:34  | Libros...
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miércoles, 05 de noviembre de 2008
Este año 2008 está siendo difícil, extraño y muy jodido. No hablo por mí, sino por quienes me rodean. Si pusiera una lista de cada dolor, de cada derrota, de cada shock, la lista se alargaría e incluiría a mucha gente. No sé, se ha acumulado mucha tristeza y lágrimas y rabia en poco tiempo.
Esta canción va para todos ellos. Os quiero. Volvamos al camino. O como dice mi amigo Iñaki, “p´alante, siempre p´alante”.



Happiness is the road (Marillion)

The greatest blessing that we have
Is the dawn of each new day
A chance to finish what we started
And made a mess of yesterday
As day comes out of night
A chance to get it right
A chance to start again
A chance to get it right

The people here
Full of love and comfortable in themselves
Not scared to let go
No fear round here

I met this man
In Utrecht Netherlands
He was a doctor of the body and the soul
He said to me:
Man, there's a book you have to read.
I feel your pain. It makes me cry
But these tears are yours - not mine.

You're focussing on all of your bad yesterdays
The worry lines are getting deeper every day
And deep inside you
No surprise - there's a crisis!
You might have been to blame
But you can't go on this way
Must I watch and pray?

While you torture yourself with what's behind ya
Torture yourself with what awaits ya
Draggin' that guilt and regret inside ya
Anxious of the goals that always evade ya

Your mind will find a way to be unkind to you somehow
But all we really have is happening to us right now

HAPPINESS IS THE ROAD

And each baby..
A human sunrise
Each baby - a human sunrise..

Look around you
Feel your soul inside you
Look inside you
Feel the life course through you
The life that's giving In every thing that's living
The plants and the trees
The birds and the bees
And apes like you and me

HAPPINESS IS THE ROAD

You're a slave to your mind
But you are not your mind
You are not your pain
Say it again
You are not your pain
Say it again
You are not your pain

Happiness aint at the end of the road
Happiness aint at the end of the road
Happiness IS the road
The road

HAPPINESS IS THE ROAD

Tags: Happiness is the road, Marillion

martes, 04 de noviembre de 2008
Éste es el primer libro que se publicó en España de un autor entonces desconocido, Charles Bukowski, que alcanzó de inmediato gran popularidad. Se ha comparado a Bukowski con Henry Miller y Hemingway, con Céline y Artaud, con Charlie Parker y W. C. Fields, y en pocos años pasó de escritor «maldito» a leyenda viviente.
Los relatos aquí reunidos parecen extraídos de las tripas ulcerosas de su narrador, escritos entre ataques de delirium tremens, orgías y fantasías alcohólicas, utilizando el crudo lenguaje de la calle, de la escoria, de la basura, como nadie lo había hecho. Crónicas brutalmente divertidas de la pesadilla yanqui, del «desierto de neón», tan exentas de hipocresía, tan auténticas, que hacen estremecer.


Una colección de relatos donde Bukowski recrea su vida, sus trabajos en fábricas, oficinas de correos, su vagabundeo, su alcoholismo... Es una de las cosas que me gusta de este escritor, el retrato del otro lado de la moneda, de personajes que enlazan trabajo temporal tras trabajo temporal para pagarse una ruinosa habitación y emborracharse al llegar la noche, de fiestas donde un viejo indecoroso, Bukowski, persigue a mujeres de largas piernas, de escritores que escriben a golpe de whisky, de una vida errante que no lleva a ningún sitio más que a la destrucción... Relatos amargos...

- ¿Crees que soy bonita? - preguntó.
- Sí, desde luego. Paro hay algo más... algo más que tu apariencia...
- La gente anda siempre acusándome de ser bonita. ¿Crees de veras que soy bonita?
- Bonita no es la palabra, no te hace justicia.
Buscó en su bolso. Creí que buscaba el pañuelo. Sacó un alfiler de sombrero muy largo. Antes de que pudiera impedírselo se había atravesado la nariz con él, de lado a lado, justo sobre las ventanillas. Sentí repugnancia y horror. Ella me miró y se echó a reír.
- ¿Crees ahora que soy bonita? ¿Qué piensas ahora, eh?
Saqué el alfiler y puse mí pañuelo sobre la herida. Algunas personas, incluido el encargado, habían observado la escena. El encargado se acercó.
- Mira - dijo a Cass -, si vuelves a hacer eso te echo. Aquí no necesitamos tus exhibiciones.
- ¡Vete a la mierda, amigo! -dijo ella.
- Será mejor que la controles -me dijo el encargado.
- No te preocupes -dije yo.
- Es mi nariz -dijo Cass-, puedo hacer lo que quiera con ella.
- No -dije-, a mí me duele.
- ¿Quieres decir que te duele a ti cuando me clavo un alfiler en la nariz?
- Sí, me duele, de veras.
- De acuerdo, no lo volveré a hacer. Ánimo.
Charles Bukowski
La chica más guapa de la ciudad


Tags: Charles Bukowski

Publicado por elchicoanalogo @ 23:31  | Libros...
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Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
                   Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...
Ángel González
en Áspero mundo (1956)

Tags: Muerte en el olvido, áspero mundo, Ángel González

Publicado por elchicoanalogo @ 8:54  | Ángel González
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lunes, 03 de noviembre de 2008
A veces necesito escuchar "ruido..."



Ceiling unlimited (Rush)

It's not the heat
It's the inhumanity
Plugged into the sweat of a summer street
Machine gun images pass
Like malice through the looking glass

The slackjaw gaze
Of true profanity
Feels more like surrender than defeat
If culture is the curse of the thinking class
If culture is the curse of the thinking class

ceiling unlimited
world so wide
turn and turn again

feeling unlimited
still unsatisfied
changes never end

The vacant laugh
Of true insanity
Dressed up in the mask of Tragedy
Programmed for the guts and glands
Of idle minds and idle hands

I rest my case-
Or at least my vanity
Dressed up in the mask of Comedy
If laughter is a straw for a drowning man
If laughter is a straw for a drowning man

ceiling unlimited
windows open wide
look and look again

feeling unlimited
eyes on the prize
changes never end

winding like an ancient river
the time is now again

hope is like an endless river
the time is now again

Traducción en La página en español de Rush

Tags: Ceiling unlimited, vapor trails, Rush

Publicado por elchicoanalogo @ 11:39  | Canciones
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domingo, 02 de noviembre de 2008
José Ángel Muriel tiene nuevo libro. Se titula "El talismán cósmico" y en unos días podrás encontrarlo en cualquier librería. Editorial Hidra (http://www.editorialhidra.com) lo ha publicado dentro de la colección "Tú decides la aventura" y lo ha incluido
entre sus lanzamientos de octubre. Esta serie supone el rescate y la actualización de un género muy popular hace unos años, el de los libro-juegos. En ellos el lector es el auténtico protagonista, pues con sus decisiones la historia va tomando forma.
"El talismán cósmico" se preparó con el propósito de conseguir un relato en el que primara la calidad, sin olvidar, naturalmente, el entretenimiento y la emoción. Escribirlo fue realmente divertido. Vosotros mismos podréis comprobar el resultado. Si leíste "Ladrones de Atlántida", te gustará. Si no lo hiciste, también.
Sinopsis: En la isla de Samos, un antiguo caserón deshabitado es la puerta de entrada al templo de Héctor, el rey de los magos. La clave de su poder fue un extraño talismán que alberga un secreto inimaginable. Acompañado de tu amiga Irene podrás desvelar uno de los mayores enigmas de la Humanidad... Pero cuidado con tus decisiones, porque de ti depende el destino del planeta.

Encontrarás más información en:
http://www.elautor.com
http://www.joseangelmuriel.com



Tags: El talismán cósmico, José Ángel Muriel

Publicado por elchicoanalogo @ 21:04  | Libros...
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sábado, 01 de noviembre de 2008
Apenas eran las cinco de la tarde y en la plaza del arenal empezaba a reunirse un pequeño grupo de lectores expectantes y curiosos. Esta vez, sin lluvia. La tarde despejada, fría, un cielo luminoso.
Una chica tomaba fotos de la plaza semi vacía. Una mujer, sentada bajo los árboles otoñales, leía. Un par de hombres daban vueltas por las casetas cerradas, impacientes. Parejas y adolescentes cruzaban la plaza, toqueteándose o apenas rozándose, hacia el casco viejo o el centro de la ciudad, hoy adormecida por la fiesta.
Las casetas se abrieron perezosas. Sonido metálico, las placas azules que se levantaban, los libros que se dejaban ver entre los resquicios de las casetas. Hubo una pequeña marea. Empezamos a acercarnos primero con timidez, luego con decisión. Hoy fue complicado pasear entre los puestos, el sonido de la apertura de la feria atrajo a más y más curiosos.
Vi la cara de gente ilusionada por ver los libros de su infancia, por encontrar aquellos que habían perdido o que les faltaban para completar una colección. Pasábamos las manos, cientos de dedos que tocaban libros ya envejecidos, que seguían envejeciendo con cada roce, con cada toque curioso.
Encontré unos cuantos libros que tengo en mi habitación, ediciones de los años 70 del círculo, por ejemplo. Me pregunté si algún día mis libros acabarán en una caseta de una feria, si habrá quién los compre y quién será ese comprador. Mis libros llevan mi nombre en la primera página. No es un acto de posesión. Es para despertar la curiosidad de sus futuros dueños. Una especie de vuelta temporal a la vida. Me gustaría, si pudiera, regalar mis libros a la gente que quiero. A cada persona darles aquellas historias que crea que estimarán y cuidarán y les emocionará.
En mi recorrido de hoy, entre un montón de libros, uno pequeño, casi invisible, del cuentista O. Henry: El péndulo y otros cuentos. Cuando lo compré pude fijarme en sus primeras páginas. Es un libro argentino, de la editorial tiempo. Se hicieron 3000 copias en 1977. Ya le tengo cariño. Y lle di la vuelta a la imagen del espejo. Me pregunté por su primer dueño, si habrá venido desde Buenos Aires en algún traslado, si los mandaron acá los de la editorial para venderlos…
Aunque fui solo (y la soledad siempre es azul… ), siento que llevo conmigo a un montón de amigos y sus recomendaciones. Me detengo en libros que una vez elogiaron Elisa o Andrea o Carolina. En esta ocasión recordé las palabras de Andrea y me hicecon Casa de campo, de José Donoso (dentro, una postal que regalaba círculo de lectores con un mensaje del escritor).
También me he dejado llevar por libros desconocidos cuyos argumentos, en un principio, me interesaron. El cómplice, de Konrád. En la contraportada, un fragmento increíble. En el fondo no sé quién soy. Me encuentro siempre antes del futuro y más allá del pasado. Ya no soy quien fui y no soy todavía el que será. ¿Por qué me expulsan a cada momento de mi pasado? ¿Por qué me confiscan todo cuanto me es, al menos, familiar? Sólo puedo volver a mi patria por el furtivo camino del ensueño y, sin embargo, todo mi cuerpo aspira con todos sus sentidos a regresar a casa. Tuve que comprarlo.
Y, cómo no, me hice con algún autor de los que me atraen. El grito silencioso, de Oé, una especie de continuación del durísimo Una cuestión personal. La literatura japonesa me atrapó hace tiempo.
Tardé hora y media en recorrer la feria. Ya era de noche cuando visité la última caseta, una caseta curiosa, dedicada a tratados políticos (de izquierdas) y novela negra, extraña combinación. Entré en un café. Los adolescentes caminaban traviesos, juguetones por la calle. Anticipaban la noche que tenían por delante. Y yo, en una esquina de la cafetería, pasaba de la calle a los libros, de una vida a otra.
No seré el primer dueño de los libros comprados, han llegado a mí sin saber por qué se deshicieron de ellos, quiénes fueron sus anteriores lectores. Han llegado a mí…

Libros comprados hoy...   El péndulo y otros cuentos (O. Henry); El cómplice (György Konrád); Casa de campo (José Donoso); Los amigos del crimen perfecto (Andrés Trapiello); El grito silencioso (Kenzaburo Oé ); El mundo según Garp (John Irving). Con los de ayer, suman 17.


Tags: Feria del libro, Bilbao

Publicado por elchicoanalogo @ 23:13  | Libros...
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Siglo VI de nuestra era. El templo de Filé, último refugio de la religión egipcia, es saqueado y destruido por el ejército bizantino. Su culto cae en el olvido. Sus tesoros desaparecen sin dejar rastro... hasta hoy.
Madrid, dos mil años después... Los ataques vandálicos contra tiendas de reproducciones egipcias se han convertido en costumbre. Todo apunta a que un grupo de fanáticos cristianos pretende borrar del mapa cualquier resto de paganismo, aun cuando éste esté destinado a turistas extranjeros y coleccionistas.
Para el licenciado en Historia del Arte Jaime Azcárate, las navidades están a punto de convertirse en un torbellino de intriga y peligro. En su empeño por conseguir un puesto en la revista Arcadia, Jaime inicia una investigación que no tarda en ponerlo tras la pista de algo mucho más gordo y trascendente de lo que cabía esperar. Unos intereses capaces de generar una corriente de violencia y destrucción en toda la ciudad durante las fiestas navideñas.
Con la ayuda de un apasionado comunista calvo, una enigmática y bella austríaca, un libertino marchante de antigüedades y un policía que opera al margen de la ley, Jaime Azcárate cuenta con muy poco tiempo para llegar al fondo de un misterio de más de veinte siglos de antigüedad. Sacerdotes nubios, asesinos colombianos, pitonisas televisivas, jipis trasnochados y el panteón egipcio al completo pueblan las páginas de esta apasionante aventura, fruto de un laborioso proceso de documentación y no pocas ganas de gresca. ¡Disfrútenla!

Un libro entretenido, divertido, de esos que se leen de un tirón. Me resultó curioso el inicio. Al leer el prólogo parecía que me iba a encontrar ante una novela histórica pero desde el primer capítulo se mezcla intriga y la aventura con un humor muy particular, a veces me recordaba a Eduardo Mendoza o a Jardiel Poncela. Hacía tiempo que un libro no me arrancaba una sonora carcajada como éste en más de una ocasión. La intriga se sigue con mucho interés, como la galería de estrafalarios personajes (esos hippies inigualables). El protagonista Jaime Azcárate enseguida te atrapa con su forma de ser, su peculiar humor y salidas de tono, su manera de encarar la vida. En fin, que me ha desatascado de la crisis lectora que atravesaba...

Dejo un enlace con las primera páginas...
http://www.sumadeletras.com/upload/ficheros/isisdorada_1.pdf

Y el trailer de la novela...



Tags: La Isis dorada, Jorge Magano

Publicado por elchicoanalogo @ 20:41  | Libros...
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