Domingo, 07 de diciembre de 2008
Recapitulo…

Mi primer libro de Murakami fue Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, dentro de la colección narradores del mundo de El círculo de lectores. Me atrajo el título, enigmático y poético, además de la posibilidad de adentrarme en una literatura en la que apenas me había fijado. Crónica… me trajo 900 páginas de historia surrealista y onírica, algo que, más tarde, descubrí como una de las marcas de Murakami, imágenes poderosas, historias que se cruzan en el tiempo, en mundos (im)posibles. En este instante recuerdo al protagonista encerrado en un pozo (elemento que se repetirá en otras novelas de Murakami), mirando la luz de las estrellas titilante. Y el salvaje despellejamientos de un hombre en la frontera chino/rusa durante la segunda guerra mundial. Y una mujer pequeña, irreal. Me recordó el cine de David Lynch, en especial Carretera perdida. Me gustó, era una historia enrevesada e interesante.
Un par de años más tarde me hice con Tokio Blues. Melancolía en estado puro, languidez, tristeza. Una historia preciosa, sublime. Ahí quedé atrapado por la forma de escribir de Murakami, cómo entreteje imágenes melancólicas, recuerdos lánguidos, jazz, personajes curiosos, la sensación de pérdida en el paso a la madurez y la imposibilidad de dejar pegada la vida en ese punto donde sientes que no podría ser mejor.
Coloco un peldaño por encima Al sur de la frontera, al oeste del sol, aunque la forma, la melancolía se asemeja a Tokio Blues. No sé, tiene páginas e imágenes muy hermosas. Cierto beso helado. La pérdida. La melancolía.
Cuando terminé Kafka en la orilla me sentí extraño, me gustó la forma, el contenido se me quedó corto, y veía un problema. Crea un misterio tan fuerte en la historia de los niños que se desmayan en el bosque que, en mi opinión, no sabe resolver, o lo hace de una manera excesivamente simbólica. Otro de sus libros extraños, más cercanos al universo de Lynch, pero que atrapa por su escritura cristalina.
After dark me gustó, aunque no me apasionó. En ese momento no necesitaba algo tan conciso, tan cinematográfico. Porque la escritura recuerda a los guiones de cine. Presentación austera del decorado, los personajes y diálogos. Los diálogos, eso sí, increíbles, tengo anotados varios que me gustaron sobremanera. Pero, no sé, necesitaba algo más melancólico, más cercano a un Kawabata. Hay un momento, la chica en una habitación cerrada, que me pareció “encontrar” a Auster. Fue algo extraño.
El jazz y la música clásica, el cruce de lo onírico con la realidad, de mundos posibles y paralelos, las historias lánguidas de amor, la pasión por la literatura, los pozos, la melancolía, los diálogos existenciales, las frases que son como esas balas de las películas de Peckinpah que desgarran un cuerpo por entero, el dolor de la madurez y cierta sensación de estar perdido. Murakami.
En mi pila de pendientes, algo más de 200, tengo su libro de relatos y La caza del carnero salvaje, me daré un tiempo para retomar a Murakami tras el empacho de los últimos tres años.

De Crónica del pájaro que da cuerda al mundo... Una vez más me he extendido demasiado. Pero lo que verdaderamente quería que supiera era esto. Soy un ser humano que, en cierto momento perdió su propia vida y ha vivido más de cuarenta años acompañado de esa vida perdida. Como persona que se encuentra en esa situación, creo que la vida es mucho más limitada de lo que piensan las personas que están en pleno proceso vital. La luz brilla durante un limitado y brevísimo espacio de tiempo en el acto de vivir. Quizá sólo unas decenas de segundos. Una vez se ha ido si has fracasado en el intento de alcanzarla revelación que se te ofrecía, no tienes una segunda oportunidad. Y luego deberás pasar el resto de tus días dentro de una profunda soledad sin esperanza ni remordimiento. En este mundo del crepúsculo, la persona ya nunca podrá esperar nada. Lo único que poseerá serán los restos efímeros de lo que pudo haber sido.

Más y mejor sobre Murakami en los siguientes enlaces:
Haruki Murakami en la wikipedia
Aloha criticón

Hay muchas maneras de vivir. Hay muchas maneras de morir. Pero eso no tiene ninguna importancia. Al final sólo queda el desierto.



Tags: Haruki Murakami

Publicado por elchicoanalogo @ 21:54  | Libros...
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