Sergio me ha sorprendido con su postal. En casi 20 años es la primera que me envía. Tal vez por lo inesperado su detalle me ha hecho un poco más de ilusión. Ha elegido una postal con el continente asiático, y un deseo para el nuevo año, que visite algún país de aquella tierra distante. Casi me ha leído la mente porque uno de mis viajes planeados será a Japón. No el año que viene, pero sí espero que en los próximos tres pueda decir que he conocido el país de Kawabata y Kurosawa. Hace unos días supe, si estuve atento y mi despiste no me engaña, que Nami podría traducirse como chica tan bonita como la ciudad de Nara (antigua capital de Japón), algo que me descubrió una chica japonesa que vive en Buenos Aires y aprende español. Tengo ganas de viajar por Japón.
Sergio es la contradicción pura. Creyente de izquierdas. Filólogo que odia leer. Entrañable. Un poco una montaña rusa, o todo está en su sitio o nada vale la pena. En su postal me dedicó el inicio de adestes fideles y yo, a su vez, le dedico esta versión de Pavarotti. Abrazos y cariños. Y un beso, qué coño. Te quiero.
Adeste fideles (Luciano Pavarotti)
Adeste, fideles, laeti triumphantes;
Venite, venite in Bethlehem.
Natum videte Regem angelorum.
Refrain:
Venite adoremus,
Venite adoremus,
Venite adoremus, Dominum.
Deum de Deo, lumen de lumine,
Parturit virgo mater,
Deum verum, genitum, non factum.
Refrain
Cantet nunc hymnos chorus angelorum,
Cantet nunc aula caelestium:
Gloria, gloria in excelsis Deo;
Refrain
Ergo qui natus die hodierna,
Iesu, tibi sit gloria:
Patris aeterni verbum caro factum:
Refrain
La postal de Sergio
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