Jueves, 08 de enero de 2009
A sus quince años, Christopher conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507, pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico. Si bien nunca ha ido solo más allá de la tienda de la esquina, la noche que el perro de una vecina aparece atravesado por un horcón, Christopher decide iniciar la búsqueda del culpable. Emulando a su admirado Sherlock Holmes el modelo de detective obsesionado con el análisis de los hechos-, sus pesquisas lo llevarán a cuestionar el sentido común de los adultos que lo rodean y a desvelar algunos secretos familiares que pondrán patas arriba su ordenado y seguro mundo.


Tal vez en El curioso incidente del perro a medianoche no ocurran grandes cosas ni haya extraños giros de la trama ni haya algo cercano a un clímax o un final definido, e incluso puede que por momentos resulte previsible pero hay un par de puntos muy interesantes que hacen que este libro sea diferente, como elegir de narrador a un niño autista y ver a través de él otros mundos posibles en los que apenas reparamos, sus reacciones y su lógica para buscar un orden a su alrededor, cómo puede ser vivir junto a un autista.

Es un libro entretenido, interesante, con buenas reflexiones, algo de tristeza y cómo hay tantos mundos como miradas.





El señor Jeavons dijo que yo era un chico muy listo.
Yo dije que no era listo. Tan sólo advertía cómo son las cosas, y eso no es ser listo. Sólo es ser observador. Ser listo es ver cómo son las cosas y utilizar la información para deducir algo nuevo. Como que el universo está en expansión o que alguien ha cometido un asesinato. O cuando uno ve el nombre de alguien y leda un valor a cada letra del 1 al 26 (a = 1, b = 2, etc.) y suma los números en la cabeza y descubre que dan un número primo, como Scooby Doo (113), o Sherlock Holmes (163), o DoctorWatson (167).
El señor Jeavons me preguntó si eso me hacía sentirme seguro, eso de que las cosas siempre tuviesen un orden preciso, y le contesté que sí.
Entonces me preguntó si no me gustaba que las cosas cambiaran. Y dije que no me importaría que las cosas cambiaran si yo me convirtiera en un astronauta, por ejemplo, que es uno de los mayores cambios que uno puede imaginar, aparte de convertirse en niña o morirse.
Me preguntó si me gustaría ser astronauta y le dije que sí.
Dijo que era muy difícil llegar a ser astronauta. Yo dije que ya lo sabía. Uno tenía que ser oficial de las fuerzas aéreas y acatar muchas órdenes y estar dispuesto a matar a otros seres humanos, y yo no puedo acatar órdenes. Además, no tengo la visión de 20/20 que se necesita para ser piloto. Pero dije que puedes seguir deseando algo por muy improbable que sea.

( … )

Entonces pensé en que durante mucho tiempo a los científicos les había desconcertado que el cielo sea oscuro por las noches pese a haber billones de estrellas en el universo, pues hay estrellas en todas las direcciones en que uno mire, así que el cielo debería estar lleno de luz estelar porque no hay casi nada que impida que la luz llegue a la Tierra.
Entonces descubrieron que el universo está en expansión, que las estrellas se alejan rápidamente unas de otras desde el Big Bang y que cuanto más lejos están las estrellas de nosotros más rápido se mueven, algunas de ellas casi a la velocidad de la luz, y eso explica por qué su luz nunca nos llega. Me gusta este dato. Es algo que podemos comprender al mirar el cielo por la noche, pensando, sin tener que preguntárselo a nadie.
Cuando el universo haya acabado de explotar, las estrellas disminuirán su velocidad, como una pelota lanzada al aire, hasta detenerse y volver a caer hacia el centro del universo. Entonces nada nos impedirá ver todas las estrellas del mundo porque todas vendrán hacia nosotros, cada vez más rápido, y sabremos que pronto llegará el fin del mundo porque al alzar la mirada hacia el cielo por las noches no habrá oscuridad, sino la luz resplandeciente de billones de estrellas que se acercan.
Sólo que nadie verá eso porque ya no quedarán personas en la Tierra para verlo. Para entonces seguramente ya se habrán extinguido. Y en el caso de que queden algunas no lo verán, porque la luz será tan brillante y ardiente que todas morirán abrasadas, aunque vivan en túneles.
Mark Haddon
El curioso incidente del perro a medianoche (traducción de Patricia Antón De Vez Ayala-Duarte. Quinteto)

Tags: Mark Haddon, Patricia Antón De Vez, Quinteto

Publicado por elchicoanalogo @ 20:21  | Libros...
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Comentarios
Est? bien el libro. Para m? uno de esos que recomendar?a a alguien a quien no le gusta (o le cuesta) leer. Sin embargo, creo que est? sobrevalorado (un poco como el del pijama a rayas Sonrisa... fue todo un boom en su momento y vaya, tampoco creo que sea para tanto. Tengo el siguiente en lista de espera...me contaron que estaba bastante bien...a ver Sonrisa
Publicado por sylvia
S?bado, 10 de enero de 2009 | 12:27
Feliz a?o, Sylvia. Como dices, es un libro ideal para cuando tienes una crisis lectora o para gente que no le gusta leer o que tiene poco tiempo. Creo que est? un poco por encima del ni?o con pijama de rayas (al menos no intenta imitar en el estilo al principito) y me gust? leerlo, mi hermana trabaja con autistas, con los casos m?s graves, y comparaba lo que te cuenta el libro con lo que me dec?a mi hermana.
Abrazos invernales
Publicado por elchicoanalogo
S?bado, 10 de enero de 2009 | 13:49