Wilkie Collins, autor de novelas memorables como La piedra lunar o La dama de blanco, escribió numerosas historias breves en las que abunda el terror y lo sobrenatural. En el inolvidable relato de La dama del sueño, Isaac Scatchard la noche anterior a su 40 cumpleaños sueña con una mujer de gran belleza intentando matarle con un cuchillo. Siete años después conoce a Rebecca quien se convierte en la realidad en el mortal peligro anunciado en el sueño.
En la dama del sueño se recopilan cuatro relatos que basculan entre los fantasmagórico y lo misterioso. Tres de ellos ya aparecían en La reina de corazones.
La dama del sueño. Es un relato excelente, con una gran atmósfera de pesadilla, y un personaje principal sin suerte que parece abocado a no poder dormir por la incertidumbre de ser encontrado por una mujer que primero fue un sueño.
¡Volar con el bergantín! Mi relato favorito de los cuatro. Es un impresionante relato de suspense y tensión, un hombre atado y amordazado en la bodega de un barco, rodeado por barriles de pólvora, con una vela que se va consumiendo poco a poco. Un relato conciso, que va in crescendo y que es capaz de hacer sudar al lector.
Fauntleroy. Es el relato que menos me ha gustado. En una pequeña reunión se cuenta la verdad sobre un hombre, Fauntleroy, que es tomado como ejemplo de villano. Es de esos relatos que se disfrutan al recordarlo más que al leerlo, cómo y por qué realizó todos aquellos sacrificios por una persona, cómo soportaría la visión que tenían lo demás de él.
La mano muerta. Otro gran relato de suspense con toques de terror. Un hombre se aloja en una posada en la única habitación libre. En la cama de al lado, un cadáver. Y fuera, la lluvia. Wilkie Collins es un maestro en jugar con los elementos de la naturaleza y unirlos a la acción. El relato tiene un gran tono de suspense y miedo, por momentos me recordó a Poe.
En resumen, un “pequeño gran” libro de relatos y un ejemplo de por qué a Borges le entusiasmaba la obra de Wilkie Collins. Sami, muchas gracias por el regalo. Me han entrado ganas de volver a los clásicos…
Isaac cerró la puerta con llave, dejó la vela sobre la cómoda y se dispuso a acostarse. El helado viento otoñal seguía soplando y su gemido solemne, monótono y creciente que recorría el bosque, era triste y lúgubre de oír en el silencio de la noche. Isaac se sentía extrañamente desvelado. Cuando se tendió en la cama, decidió dejar la vela encendida hasta que empezara a adormilarse, porque había algo deprimente, que podía llegar a ser insoportable, en la idea de permanecer despierto a oscuras, oyendo el gemido fúnebre e incesante del viento en el bosque.
Wilkie Collins
La dama del sueño
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