viernes, 13 de febrero de 2009
Phillippe Abrams (Kad Merad) es un cartero al que destinan, en contra de su voluntad, a Bergues, un pueblecito junto a la frontera con Bélgica. Phillippe piensa que va a ser un sitio horrible, cuyos habitantes, según su opinión, mascullarán una lengua ininteligible (de ahí vendría 'Ch'tis'). Cuando llega allí, descubre que es un lugar idílico, con habitantes encantadores. De todas formas, a su mujer, de la que está distanciado, y que vive en su localidad de origen, le asegura que vive en un auténtico infierno, con el fin de despertar su compasión. Lo consigue hasta el día en que ella anuncia que va a acudir a visitarle. A Abrams no le queda más remedio que pedirles a sus nuevos amigos y vecinos que interpreten la farsa que le ha contado a su mujer, y que se comporten de forma tosca... (Filmaffinity)

Hacía tiempo que no me reía a carcajadas en el cine, que no disfrutaba con una comedia divertida y entrañable. Bienvenidos al norte es una de esas películas que te hacen salir con una sonrisa del cine, con cierta sensación de calidez, se te pega su alegría de vivir. Y tal vez es eso lo más importante de esta película: transmite alegría por vivir. Como suele ocurrir, un viaje cambia la forma de pensar del protagonista, un director de correos que sólo busca como destino la costa azul y acaba en el norte, en una región con fama de lluviosa, fría, casi bárbara, algo que me hizo recordar a mi norte. En ese viaje, en ese nuevo destino, descubre una pequeña comunidad amable, que entiende la vida con otro tiempo más despreocupado. Una historia mil veces contada, sí, pero de manera acertada. Hay diálogos hilarantes por el choque cultural, por la distinta forma de hablar, hay carteros y bicicletas, lo que te lleva a recordar a Jacques Tati y su Día de fiesta, hay humor blanco. Merece la pena sólo por las carcajadas que arranca.




Estaba solo en el cine. Necesitaba ver una historia gamberra. Elegí Mal ejemplo. Pensaba que me encontraría con una película del estilo de Kevin Smith, algo cercano al mundo de Jay y Bob el silencioso. Pero Mal ejemplo es una película carente de gracia, larga, tediosa y previsible. Los protagonistas deben trabajar en servicios sociales para evitar la cárcel. Uno, amargado. El otro, juerguista y ligón. Se hacen cargo de dos niños y en esas semanas descubren otra forma de encarar la vida. La realización es plana, sin atractivo; los chistes no tienen gracia salvo los dedicados al grupo Kiss; las actuaciones, simplonas. Muy aburrida. Salí decepcionado. Tendré que volver a ver las dos partes de Clerks para divertirme con una gamberrada y diálogos impagables.




Es difícil hacer comedia. Se tienen mayores parabienes para el drama, los premios y los logros de los actores vienen de sus intervenciones en películas dramáticas. Pero escribir y realizar una buena comedia es sumamente complicado. Hoy en día, con Woody Allen diluido, no hay directores capaces de afrontar la comedia con buenos resultados (sólo Kevin Smith con sus gamberradas). La comedia muda es inviable, no hay nadie con la capacidad de hacer gags como Keaton, Chaplin o Lloyd;  la screwball comedy/comedia loca quedó en el camino de los años 30 y 40; el humor negro y ácido de Billy Wilder o Berlanga no ha tenido continuación con otros directores. Aparecen buenas películas con cuentagotas. La comedia, como el western, está en coma.

Tags: Bienvenidos al norte, Danny Boon, Mal Ejemplo, David Wain

Publicado por elchicoanalogo @ 11:39  | Cine
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios