Jueves, 26 de febrero de 2009
2009: Globos de Oro: Mejor actor drama (Mickey Rourke), mejor canción. 2008: Festival de Venecia: León de Oro a la Mejor película / Drama / SINOPSIS: Randy "The Ram" Robinson (Mickey Rourke) es un luchador profesional de wrestling, ya retirado que, tras haber sido una estrella en la década de los ochenta, trata de continuar su carrera en el circuito independiente, combatiendo en cuadriláteros de tercera categoría. Cuando se da cuenta de que los brutales golpes que ha recibido a lo largo de su carrera le empiezan a pasar factura, Randy decide poner un poco de orden en su vida; intenta acercarse a la hija que abandonó, Stephanie (Evan Rachel Wood), a la vez que trata de superar su soledad con el amor hacia Cassidy, una streaper (Marisa Tomei). (Filmaffinity)


El inicio… El inicio de El luchador es demoledor. Unos recortes de prensa y voces en off que hablan de una estrella de la lucha de los años 80, Randy "The Ram" Robinson. Sólo fotografías y voces de combates, ninguna imagen en movimiento, ningún flash back. Se funde a negro. Veinte años después, el luchador que fue una leyenda está sentado tras un combate, de espaldas a la cámara, con el torso desnudo mientras se quita las vendas y recibe unos dólares de la recaudación del combate. En los primeros minutos la cámara sigue a Randy "The Ram" Robinson de espaldas, nunca muestra su cara, es una sombra, ni una luz cerca de su rostro. Y es que Randy es una sombra, alguien que ya no habita el presente y malvive en él tras un periodo de gloria que intuye no volverá.

La cara de Mickey Rourke… Está película es, sobre todo, la cara de Mickey Rourke deformada por las operaciones de cirugía estética. Ese rostro extraño y deformado le da al personaje un cariz de perdedor aún más profundo. Mickey Rourke dibuja un perdedor desubicado, solitario y que sólo se encuentra cómodo en un ring. Ahí dentro, en el mundo de la lucha libre, tiene una familia, abandona su soledad, siente que ofrece lo mejor de sí mismo y que hace algo para lo que tiene talento. Fuera, en la realidad, a nadie le importa su vida, su soledad. Actúa en tugurios y gimnasios ajados, las fotos de su pasado decoran su camioneta, siempre lleva una pequeña maleta en sus viajes, vive en un parque de caravanas. Es doloroso el paso de un mundo al otro, del ring a la realidad. Sólo es un viejo trozo de carne podrida. Grande Rourke.

La lucha libre… los primeros minutos de la película retratan ese mundo de la lucha libre, cómo se reúnen los luchadores y preparan las pautas, los combates, filmados con austeridad por Aronofsky, es un mundo de amigos, de gente que actúa como una compañía de teatro, que ofrece un espectáculo. En su caso, fuera del circuito comercial. Lo hacen porque no saben hacer otra cosa. Especialmente patética es la mirada de Randy "The Ram" Robinson a sus compañeros en una forma de viejas glorias. Los que no están tullidos o avejentados, necesitan una sonda para orinar. Apenas hay gente en esas convenciones donde Randy vende cintas vhs de sus pasados combates y se deja fotografiar por 8 dólares.

Cassidy… Cassidy es una streaper de unos cuarenta años. Su primera aparición es tan demoledora como la de Randy. Unos adolescentes se burlan de su edad. Para ella también ha pasado el tiempo. Como Randy, oculta su nombre, Pam, en un seudónimo. Es madre de un niño de 9 años y sabe que ya no atrae a los hombres del club. Se siente sola, desvalida y con miedos. Grande Marisa Tomei.

Soledad… es uno de los temas de esta película. El miedo a la soledad de Randy y Cassidy. Randy sufre un ataque al corazón que le hace replantearse su vida, intenta acercarse a su hija universitaria, un trabajo estable, se retira (y, en su primer día de trabajo, la cámara sigue a Randy como seguía cuando salía al ring, de fondo, en off, unas suaves aclamaciones que terminan cuando entra en su puesto en el supermercado). Cassidy teme quedarse sin nadie cuando deje su trabajo de streaper, teme el vacío. Hay dos Randy, dos Cassidy, dentro y fuera de un escenario, dentro y fuera de los papeles que hacen en él. Cuando se encuentran fuera del club, un sábado por la mañana, sin maquillajes ni trajes, se sienten cercanos, extraños, atraídos por el otro.

Decorados… Un parque de caravanas, cuadriláteros sin brillos ni focos, un paseo marítimo con el casino abandonado, un supermercado, un club de streaptease. No hay un lugar que dé pie a una oportunidad.

Fracaso… Randy no conocerá nuevos días de gloria, no consigue acercarse a su hija, Cassidy/Pam sabe que ya no atrae a los clientes ni quiere su trabajo. Pero no saben desempeñarse fuera del escenario. Su vida ha llegado a un muro que no pueden atravesar. No han conseguido avanzar con el tiempo. Y en el final de Randy, un regreso al cuadrilátero y al espectáculo, la digna aceptación de la derrota vital, de que, "ahí fuera", no importa a nadie.


Esta nueva película de Aronofsky tiene retazos de Peckinpah y Huston en el retrato de unos perdedores al que el tiempo ha sobrepasado. Aronofsky ha filmado la Fat City del siglo XXI. Brillante película.



Tags: The Wrestler, El luchador, Darren Aronofsky, Mickey Rourke, Marisa Tomei

Publicado por elchicoanalogo @ 22:53  | Cine
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