Viernes, 06 de marzo de 2009
Walt Kowalski (Clint Eastwood) es un veterano de la guerra de Corea, trabajador jubilado del sector del automóvil. Su máxima pasión es cuidar de su más preciado tesoro: un coche Gran Torino de 1972. Inflexible y con una voluntad de hierro, Walt vive en un mundo en perpetua evolución, pero las circunstancias harán que se vea obligado, frente a sus vecinos inmigrantes, a enfrentarse a sus antiguos prejuicios. (Filmafinnity)

A lo largo de los años Clint Eastwood ha conseguido una sencillez difícil de alcanzar para contar sus historias de manera apabullante, directa y conmovedora, tanto delante como detrás de las cámaras. Parece que su cine fluye sin esfuerzo, sin treguas ni trampas, sin complicados mecanismos embaucadores. Es de una sinceridad, concisión e inteligencia extrema, como su forma de actuar, los gestos justos, adecuados, siempre certeros, un laconismo que resulta cercano y realista.

De nuevo, Clint Eastwood habla de la complejidad en las relaciones humanas, de la soledad y la familia, de las guerras y sus barbaries, de la violencia y su forma de enfrentarse a ella.

Soledad… Eastwood interpreta a un veterano de la guerra de Corea enviudado recientemente. Es huraño, racista, malhumorado y malhablado. Vive solo en un barrio al que poco a poco se han mudado inmigrantes asiáticos, quedando Walt como una isla. Sabe más de la muerte que de la vida, y ese no saber vital le hace no haber echado raíces en sus hijos, en sus nietos. Nadie le acompaña en sus tardes de cerveza y porche y mira las fotos antiguas de su mujer. No hay mayor soledad que la vejez y los recuerdos.

La familia… Gran Torino es emocionante y hermosa, y esa emoción parte de la idea, de la verdad, de que la familia no sólo es aquella con la que nos une la sangre, también se puede encontrar fuera, en unos vecinos venidos de otra parte del mundo. Es hermosa la relación de amistad con Sue, su vecina adolescente, ella le guía por un mundo y unas costumbres que no conoce. En cambio, con su hermano Thao, ejerce el papel de padre que no supo hacer con sus hijos, llega al punto de enorgullecerse de considerarlo su amigo.

Relaciones… Walt Kowalski es huraño y racista. Pero el acercamiento a sus vecinos le hace crecer y ver otra realidad (sarcástico, se dice al espejo que tiene más en común con sus vecinos que con su familia). Ese conocimiento le enseña a sonreír, a mirar por los demás, a entrar en una comunidad, sentir que pertenece a un grupo, una familia. Eastwood filma con intimismo y delicadeza los ritos y costumbres de los vecinos asiáticos, su idioma, sus creencias. Las explica no sólo al personaje de walt, también a los espectadores, te hace participe de otro mundo. Su mirada es integradora. Ethan Edwards tardó 10 años en encontrar a su sobrina secuestrada por los indios en Centauros del desierto, pero en esa búsqueda encontró una parte de sí que no conocía. La diferencia entre Ethan y Walt es que Ethan vuelve al desierto, solo, y Walt descubre una familia en el lugar más insospechado.

La guerra, la violencia, la muerte… veterana de Corea, con una medalla de plata que le quema en la piel, Walt es una mezcla de patriota amargado y lúcido. Tiene que cargar con sus recuerdos de guerra, con la barbarie, con aquellas cosas que no le ordenaron hacer. Se confiesa con Thao, y encuentra la paz como encontró la familia, de forma inesperada (esa confesión está a la altura de aquel momento de Sin perdón donde Munny habla de la muerte). En esta película hay un sacrificio personal, una forma de enfrentarse a la violencia de manera noble, digna e imprevista. Si uno ve el trailer parece que nos encontramos ante un Harry el sucio jubilado. Pero el personaje que crea Eastwood va más allá de eso. Intenta comprender una vez que se da cuenta que la violencia engendra más violencia y busca la manera de que finalice.

Gran Torino es una de las grandes películas de Clint Eastwood, es una de esas gemas de su filmografía, tan lúcida como triste. Con momentos de humor, se acerca a esas películas finales de John Ford cada vez más intimistas.





Tags: Gran Torino, Clint Eastwood

Publicado por elchicoanalogo @ 21:22  | Cine
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Comentarios
?Pero se carga alg?n puente o no?
Publicado por Invitado
Domingo, 08 de marzo de 2009 | 15:18
Pues vas a tener que verla, no digo nadaDemonio
Que sepas que para m? Clint est? por encima de todo artista vivo (s?, incluido ese escritor neoyorquino)
Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 08 de marzo de 2009 | 18:51
Maravillosa...Una lecci?n de vida y un final que nos deja paralizados de impotencia ante una ofrenda de vida que nos sobrecoge y nos deja sin aliento....Bellisima en una simplicidad sorprendente y triste, tristisima pero esperanzadora.
Publicado por Carlos
Mi?rcoles, 25 de marzo de 2009 | 7:34
Saludos, Carlos,
El final es precioso, la ?nica manera de terminar con la violencia. Una lecci?n de vida, sacrificio y redenci?n.
Abrazos

Fernando
Publicado por elchicoanalogo
Mi?rcoles, 25 de marzo de 2009 | 8:49