Al final de mi paseo, las carpas blancas del circo del sol en Bilbao. Las banderas de Canadá o Euskadi vibraban con el viento. Escuchaba el disco Canción animal, de Soda Stereo, un disco que en las últimas semanas se ha convertido en uno de mis favoritos. Las canciones se suceden como himnos, una adecuada mezcla de sensibilidad, crudeza y melodía. Es difícil destacar sólo una, En el séptimo día, Un millón de años luz (qué guitarra), Té para tres, cada una se amolda a la anterior y engrandece el disco. Hoy me decanto por De música ligera…
De música ligera (Soda Stereo)
Ella durmió al calor de las masas y yo desperté queriendo soñarla. Algún tiempo atrás pensé en escribirle que nunca sorteé las trampas del amor.
De aquel amor de música ligera nada nos libra, nada más queda.
No le enviaré cenizas de rosas, ni pienso evitar un roce secreto.
De aquel amor de música ligera nada nos libra, nada más queda.