S?bado, 25 de abril de 2009
La teoría de la evolución de Charles Darwin supuso un hito en la historia del pensamiento. El gran naturalista británico transformó radicalmente la visión que el hombre tenía de sí mismo, iniciando una revolución conceptual cuyas consecuencias aún perviven. Menos conocida, en cambio, es la figura del oficial de la armada Robert FitzRoy, sin cuya participación la teoría de Darwin nunca hubiese visto la luz. En 1831, FitzRoy admite a bordo del Beagle al joven Charles Darwin, que lo acompañará en la famosa expedición que conmocionaría el mundo, y cuyo objetivo era cartografiar las costas de Tierra del Fuego. Ambos persiguen la verdad, aunque no tardan en comprobar que su concepto de verdad es radicalmente opuesto. Mientras FitzRoy defiende sus creencias religiosas y el «orden natural de las cosas», Darwin madura la teoría que lo haría famoso.


Dentro del libro de Harry Thompson se cruzan el libro de viajes y aventura, con la novela histórica, la biografía, la reflexión sobre el colonialismo, la esclavitud, la religión, la ciencia tal como se veían en el siglo XIX. En una página puedes estar en mitad de una tempestad, arrimando el hombro con los marineros, expectante ante los embates de las olas, y en la siguiente página ser testigo de un diálogo entre FitzRoy y Darwin sobre su forma tan diferente de entender el mundo.

Harry Thompson ha construido una novela-río que se lee con entusiasmo, con esa comezón de la aventura en alta mar y las grandes gestas de los antiguos aventureros, tiene un gran ritmo, incluso a veces sientes que las mil páginas se quedan cortas, los hechos se suceden durante 40 años en escenarios tan diferentes como el Londres dickensiano, los Andes, Tierra de fuego o Tahití. Ampliamente documentado, a veces parece un manual de la forma de navegar y de vivir en el s. XIX. Thompson escribe páginas reflexivas, nos pone al descubierto la cara salvaje de la colonización, la visión occidental y opresora del mundo, los enfrentamientos entre religión y ciencia, y, sobre todo, noveliza esa gran aventura que fue el viaje del Beagle y cuánto influyó en nuestra historia reciente.

La novela gira en torno a dos grandes protagonistas. FitzRoy es un enérgico capitán de la armada Británica. Darwin, un aspirante a clérigo apasionado por la naturaleza. Se dirigen a Tierra de fuego para cartografiar la costa sudamericana. Y en ese viaje, el enfrentamiento entre el mundo religioso del capitán y las nuevas teorías que apunta el naturalista en mitad de parajes inhóspitos.

Pero hay algo más que ese enfrentamiento. Está la colonización, ese afán de ver el mundo desde un punto de vista europeo y cómo esa visión arremete contra la vida de los nativos de cada tierra desconocida. Es curioso ver cómo por una parte FitzRoy ataca la selección natural, la supervivencia del más fuerte en el mundo animal, mientras es testigo de las matanzas de indígenas.

Las últimas páginas se leen con tristeza, cada personaje de esa expedición ha sufrido más de un revés, también con rabia por la forma de ver el mundo de hace un par de siglos y que te hace pensar en cómo, ahora, en nuestro presente, debemos estar cometiendo otros errores igual de dolorosos.





—Dígame, joven, ¿se siente usted capaz de comandar una tripulación de hombres exhaustos, medio muertos de hambre y desmoralizados en unas condiciones tan adversas?
—Señor, estoy decidido a que los hombres a mi mando reciban toda mi atención, tanto en lo que respecta a su bienestar físico como mental —dijo Fitz Roy sosegadamente.
—Para su predecesor, el Beagle fue también su primer mando. Las presiones de esa responsabilidad empujaron al capitán Stokes a tal estado de abatimiento que se quitó la vida.
—Eso es lo que he oído decir, señor. Un lamentable suceso.
—¿Y usted está seguro de que podrá mantenerse inmune a esas presiones?
Fitz Roy vaciló, y por primera vez King detectó una pequeña grieta en el aplomo del joven.Para su irritación, el almirante Otway eligió ese momento para acudir en su resca
—El sur es un lugar «donde el alma de un hombre muere dentro de él». Es lo último que escribió Stokes en su diario.Citaba a Alexander Pope, creo. ¿No es así, Fitz Roy?
—En efecto, señor.
—Pero también es verdad que el pobre Stokes era un tipo melancólico, y usted no lo es. No era el hombre apropiado para un cargotan solitario. Asumo toda la culpa —añadió en un tono que delataba que estaba lejos de asumir la.
—Los hombres están convencidos de que el barco sigue habitado por el fantasma del capitán Stokes —informó King a Fitz Roy—. Tiene en sus manos una interesante tarea, capitán.
—Empiezo a darme cuenta, señor.
Harry Thompson
Hacia los confines del mundo (traducción de Victoria Malet. Salamandra)


Tags: los confines del mundo, Harry Thompson, Victoria Malet, Salamandra

Publicado por elchicoanalogo @ 15:08  | Libros...
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Comentarios

Novela imprescindible. Un buen sillón, tiempo, meditación. Ciencia, moral, aventura, psicología. Reflexión sobre la naturaleza, la civilación y el esfuerzo. Quizá un antes y un después. JLAA

Publicado por Invitado
Domingo, 28 de noviembre de 2010 | 15:24

Esta novela fue toda una sorpresa, uno de esos libros-río que atrapan y emocionan y hacen reflexionar. Saludos

Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 28 de noviembre de 2010 | 23:42