Viernes, 24 de abril de 2009
La Juana eligió a su familia. Cruzó más de 20 cuadras para volver a estar con Ale. Era una perra callejera, inquieta y alegre. Villera. Nuestra villera. Una mezcla de razas.

A veces metía la cabeza bajo mis sábanas para que la acariciara. En el momento más inesperado sentía su hocico en mi espalda y su lengua que me pedía atención y mimos. Escuchaba la danza traviesa de sus patas y cómo no desistía hasta que le acariciaba. Entonces, quería más, incluso intentaba subirse a la cama. Tenía que esconderme bajo las sábanas si quería que me dejara tranquilo. Entonces, con tranquilidad y resignación, se tumbaba en el colchón del suelo y se quedaba dormida junto a la Nury.

Le gustaba jugar con Diana, otra perra callejera, y rivalizaban en presentarse malolientes. Metían la cabeza en las bolsas de basura del pasaje, se revolcaban en tierras pestilentes y la Juana siempre aparecía con expresión risueña e inocente. Agachaba las orejas cuando la reñíamos por su olor. Pero, qué queríamos, era “villera”.

Tenía una mantita para dormir en el hueco de la escalera. Al lado de sus patas el cuenco de la comida. Cada vez que subía las escaleras Juana se desperezaba para recibirnos. Siempre nos esperaba a Gabriela y a mí al volver de los recados. Cuando doblábamos la esquina escuchábamos el trote jubiloso de la Juana. Ahí llega la caballería, decíamos.

Le brillaban los ojos. Una mirada fiel. Es tópico, lo sé, pero siempre me sorprende y admiro la fidelidad y el amor incondicional de los perros. Te quieren y te buscan a pesar de todo. Hay personas que no merecen tener perros. A veces le decíamos gordita, era insaciable

La Juana ha tenido una vida apacible, ha recibido el cariño y el amor de Gabriela hasta el final, se salvó del destino de otros perros callejeros y abandonados que vi en Tucumán. Una perra con suerte. Tenía una dueña sensible y que ama y sufre por los animales.

Dentro de mí siguen existiendo personas, recuerdos e imágenes de Tucumán, ha sido un momento importante e inesperado en mi vida, un resplandor en mitad de la noche. Y la Juana siempre será mi villera.



La cumbia rolinga (Amar y yo)


(Cumbia nena!)

Cumbia Tilinga, pa' lo' Rolingas!
Juniors!

Re fumado estoy flashando
Que Mick Jagger me saludó (x2)

Que flaco que estoy quedando
De tanto faso y Rock and Roll (x2)

Porque yo... Yo me la aguanto
Mirá de vago la que llevo yo...
Vivo escaviando, fumando, tomando
Bailando cumbia y Rock and Roll (x2)

Bailando cumbia y Rock and Roll
(Si es posible Roli Stone, si es posible Roli Stone)

(Repite todo)



Publicado por elchicoanalogo @ 12:13  | Great White Way
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