Vendrá un tiempo en que, con gran júbilo, nos saludaremos a nosotros mismos ante nuestra propia puerta, frente a nuestro propio espejo, y con una sonrisa ambos agradeceremos la bienvenida del otro,
y diremos, siéntate. Come. Volverás a amar al extraño que fue tu yo. Ofrécele vino. Obséquiale con pan. Devuélvele tu corazón, a es otro yo, al extraño que te ha amado
toda la vida, al cual ignoraste por otro, que te conoce desde el fondo del alma. Coge las cartas de amor que guardas en la estantería,
las fotografías, las notas desesperadas, arranca tu propia imagen del espejo. Siéntate. Festeja tu vida. Derek Walcott El amor después del amor
El tiempo vendrá cuando, con gran alegría, tú saludarás al tú mismo que llega a tu puerta, en tu espejo, y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro, y dirá, siéntate aquí. Come. Seguirás amando al extraño que fue tú mismo. Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor a ti mismo, al extraño que te amó toda tu vida, a quien no has conocido para conocer a otro corazón, que te conoce de memoria. Recoge las cartas del escritorio, las fotografías, las desesperadas líneas, despega tu imagen del espejo. Siéntate. Celebra tu vida.