Lunes, 29 de junio de 2009
Existen entre los números primos algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues entre ellos se interpone siempre un número par. Así, números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la conmovedora historia de Alice y Mattia, dos seres cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias irreversibles de sendos episodios ocurridos en su niñez. Desde la adolescencia hasta bien entrada la edad adulta, y pese a la fuerte atracción que indudablemente los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación.


La soledad de los números primos es un libro triste, duro, amargo, con un evidente poso de tristeza, en ocasiones pensé en Tokio Blues por esas vidas solitarias de los personajes, Mattia y Alice, vidas paralelas que nunca se cruzan totalmente, que no se rearmarán tras unos acontecimientos dolorosos en el pasado que marcarán su trayectoria vital. Una historia que se lee con un nudo en la garganta, donde planea la soledad con un aliento inquebrantable, casi matemático, de dos vidas que andan por la cuerda floja, pasos siempre titubeantes y abismados.

Alice sufre un accidente es esquí en su infancia. Mattia deja sola a su hermana gemela en un parque y desaparece sin dejar rastro. Desde las primeras páginas asistimos al motor de la soledad y de las barreras que los protagonistas se ponen con ellos mismos y con los demás, unas vidas llevadas al límite, la anorexia extrema de Alice, la autoflagelación de Mattia en unos brazos llenos de cicatrices, su nulo acercamiento hacia los demás, son como compartimentos estancos, como esos números primos que están cerca, sin tocarse.

Alice y Mattia se reconocen en esa soledad, en sus traumas del pasado y cómo ha deformado sus vidas y su forma de ser, en esa sensación de estar tras una barrera impenetrable, siempre unos pasos detrás de la vida, sin llegar a alcanzar su significado, los sentimientos contrarios al dolor y el fracaso y la soledad.

Libro de sombras, de dolor, de soledades, está narrado sin alardes innecesarios.





Mattia era deliberadamente muy silencioso en todos sus movimientos. Aunque sabía que el desorden del mundo no puede sino aumentar, que el ruido de fondo crecerá hasta cubrir toda señal coherente, creía que si ejecutaba con cuidado todos sus actos tendría menos culpa en esta lenta desintegración.

( … )

En el primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.
Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho. Cuando se imaginaba confiándole cosas así, la fina capa de sudor que cubría sus manos se evaporaba y durante los siguientes diez minutos era incapaz de tocar nada.
Paolo Giordano
La soledad de los números primos (Juan Manuel Salmerón Arjona. Salamandra)

Tags: Paolo Giordano, Juan Manuel Salmerón, Salamandra

Publicado por elchicoanalogo @ 8:31  | Libros...
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Comentarios
A m? tambi?n me encant? el libro... de hecho, tengo ganas de releerlo! Saludos!!
Publicado por sylvia
Martes, 30 de junio de 2009 | 9:36
saludos, Sylvia, me gust? mucho el libro, esa melancol?a y los dos personajes principales con sus cargas a cuestas. Abrazos acalorados
Publicado por elchicoanalogo
Martes, 30 de junio de 2009 | 10:51