Mi?rcoles, 22 de julio de 2009
Saul Bellow escribió Carpe Diem a finales de los años 50. La guerra había quedado atrás, y más atrás, la miseria de los años 30 tras el crack del 29. Nueva York era uno de los centros importantes de Estados Unidos junto a Los Ángeles. En un ajado hotel residencial de Broadway ocupado por jubilados vive Wilhelm, un hombre de algo más de cuarenta años cuya vida está sobre la cuerda floja.

La historia de Carpe Diem se condensa en un día en la vida de Wilhelm, un hombre que poco a poco ha perdido el trabajo, ha abandonado a su mujer y se está quedando sin dinero. Es un hombre inocente, iluso, un hombre que comete error tras error de una manera ciega, desde su sueño de ser actor en su juventud hasta la esperanza depositada en un psicólogo embaucador que se queda con sus últimos 700 dólares.

Carpe Diem sigue a Wilhelm en un día, sus reflexiones, sus recuerdos, la forma en la que ha llegado hasta una situación que está a punto de ahogarle. Es un niño grande, se comporta y siente como tal, y como niño grande espera que, por arte de magia, jugar en la bolsa le salve de sus problemas, de un matrimonio que hizo aguas y la mujer que lo desprecia y le impide el divorcio para casarse con su nuevo amor, unos hijos que crecen sin su presencia, un padre egoísta y distante que no piensa ayudarle, un trabajo perdido por su orgullo.

Wilhelm es uno de eso perdedores que pueblan la literatura y el cine norteamericanos, un hombre para el que parece no hay una segunda oportunidad. Mientras avanzaba en la historia pensaba en las películas de John Huston y Sam Peckinpah, esos personajes torturados que viven en un tiempo ajeno a ellos. El texto es angustioso por momentos, se mezcla un humor despiadado con la sobriedad de la forma de escribir de Bellow, que se detiene en la psicología de su personaje y lo retrata a veces con cariño a veces con severidad, y siempre con profundidad.

Me ha sorprendido este primer libro que leo de Saul Bellow, la descripción de las calles y los hoteles de Broadway mezclada con la del mundo interno de Wilhelm, cómo evita cualquier superficialidad y se centra en la angustia de un hombre que se siente andar sobre el filo de un abismo.

La catarsis final es uno de los finales más emotivos y apabullantes que recuerde. Muy recomendable este Carpe Diem de Saul Bellow.




Había puesto mucho empeño en todo, pero eso no era lo mismo que trabajar duramente ¿verdad? Y si de joven había cogido un camino equivocado se debió a aquella misma cara. A principios de los años treinta, alguien consideró, fijándose en su atractivo aspecto, que tenía madera de estrella, y Wilhelm se marchó a Hollywood. Allí, durante siete años, tercamente, trató de convertirse en artista de la pantalla. Aunque había perdido la ambición y las ilusiones mucho antes, por orgullo y quizá también por pereza se quedó en California. Acabó dedicándose a otras cosas, pero aquellos siete años de perseverancia y derrota lo habían incapacitado, en cierto modo, para el comercio y los negocios, y entonces ya era tarde para ponerse a hacer carrera en algo. Le había costado mucho madurar, y había perdido terreno, de manera que no había estado en condiciones de liberar su energía; estaba convencido de que eso era lo que más le había perjudicado.

( … )

- A la gente se le olvida lo sensacionales que son las cosas que hace. No las toman en consideración. Todo se funde en el trasfondo de su vida cotidiana.

( … )

En Broadway hacía una tarde luminosa y el aire enrarecido permanecía casi inmóvil bajo el plúmbeo sol, y había pisadas en el serrín que alfombraba el umbral de carnicerías y fruterías. Y la inmensa, la gran multitud, el inacabable flujo de millones de seres de toda raza y especie seguía su curso, apretadamente, gente de todas las edades, de toda condición, poseedora de todos los secretos humanos, antiguos y futuros, y en cada rostro la quintaesencia de un afán particular: trabajo, gasto, lucho, pienso, amo, insisto, retengo, cedo, envidio, ansío, desprecio, muero, escondo, quiero.
Saul Bellow
Carpe Diem (traducción de Benito Gómez Ibáñez. Galaxia Gutenberg)

Tags: Carpe Diem, Saul Bellow, Galaxia Gutenberg, Benito Gómez Ibáñez

Publicado por elchicoanalogo @ 4:09  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Evidentemente,SAUL BELLOW, en el libro CARPE DIEM Da una opiniòn bastante ardua sobre el poder del entorno social basado en lo màs superforo.
evitando por temor  lo que uno quiere decidir afrontar y amar en la vida aunque no haya meta.

Publicado por leidy ni?o
S?bado, 11 de junio de 2011 | 0:30

El temor como forma de perder en la vida, sí, de no arriesgarse, de sentirse culpable de todo y de uno mismo. Dos años después de leerlo, aún recuerdo con asombro esta lectura.

Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 12 de junio de 2011 | 1:05