Lunes, 03 de agosto de 2009
El hombre ilustrado se inicia con un encuentro en mitad de la noche de dos caminantes. Uno de ellos descubre su secreto al otro, las ilustraciones que le cubren el cuerpo y que cobran vida y cuentan cuentos y adivinan el futuro. Bradbury utiliza dieciocho ilustraciones del hombre para contar historias donde se entremezclan los viajes interplanetarios, la soledad en el abismo del espacio, las invasiones extraterrestres algunas con terror y otras con humor, la vida en otros planetas, el miedo ante la deshumanización de una vida dominada por las máquinas. En cada relato, Bradbury, con su sencillez y poesía, nos regala cuentos sobre la muerte y los viajes, sobre la historia y el futuro de la raza humana, todo con esas imágenes absorbentes y líricas que son propias de él.

La pradera… Una habitación virtual que construye las imágenes que idean dos niños. Y los niños descubren la crueldad.

Calidoscopio… Los astronautas de una nave que acaba de desintegrarse se desperdigan por el espacio en sus trajes. Mientras se alejan los unos de los otros, hablan de sus recuerdos y asumen su muerte, ser tumbas eternas en constante viaje por el espacio. Hollis caerá sobre la tierra, como un meteoro que se convierte en estrella fugaz.

El otro pie... Una noticia asombrosa sacude Marte, la llegada de un cohete con un hombre blanco. La población está compuesta por negros que huyeron de la tierra para encontrar una vida mejor. Se unen las ganas de revancha con el miedo. Hay ansías de revancha. Valiente cuento escrito en los años 50.

La carretera… un campesino ve cómo cientos de coches huyen por la carretera. Se acerca una guerra. ¿Qué mundo está en peligro?

El hombre… una expedición que se dedica a ir de planeta en planeta en busca de explotaciones y minas que comprar llegan un día después de la aparición de cristo. Un relato sobre la búsqueda de la fe de quienes no la tuvieron.

La larga lluvia… una expedición perdida en Venus, la lluvia constante, imparable, la búsqueda de una cápsula solar y las gotas que golpean la cara de los personajes cada segundo, haciéndolas blancas. Un cuento desasosegante.

El hombre del cohete… Un adolescente recuerda a su padre piloto, cómo llegaba cada tres meses, se quedaba en casa y a los pocos días levantaba la mirada hacia las estrellas para marcharse de nuevo. Nostálgico y hermoso relato, muy poético. Miraba las estrellas que giraban en la noche, y los ojos, como cristales grises, reflejaban la luna.

La última noche del mundo… curioso relato. Todo el planeta sueña con el fin del mundo y se preparan para pasar su última noche en la tierra.

Los desterrados… como dice Bradbury en el prólogo: ¿Qué pasaría si todos los autores favoritos de tu infancia vivieran escondidos en Marte porque los libros que han escrito están siendo quemados en la Tierra? Original idea, todos los autores y escritores que cultivaron lo fantástico viven como fantasmas en Marte, como pequeñas luces que existen porque aún hay alguien en la tierra que piensa en ellos, aún existe un ejemplar de sus libros. Poe y Briece y Shackespeare y la máscara de la muerte roja y cuento de navidad, todos como una marea contra el olvido en mitad de los desiertos marcianos.

Una noche o una mañana cualquiera… el abismo de un viaje espacial, la incapacidad de agarrarse a los recuerdos, a la existencia, a la vida, y el querer abismarse en la nada del espacio.

El zorro y el bosque… un matrimonio huye de su presente en guerra al México de los años 30.

El visitante… De nuevo, Marte, y allí, desterrados, enfermos incurables que agonizan en sus desiertos. Todo cambia con la aparición de un hombre capaz, mediante hipnosis, de llevar a los enfermos a Nueva York a los paisajes de su infancia. Entonces, el deseo se cruza con la locura de poseer al visitante.

La mezcladora de cemento… la otra cara de una invasión marciana. Irónica y con mala leche, el ejército marciano se asombra al ver el recibimiento pacífico que les brinda el planeta. Sólo sabía que si se quedaba en la Tierra pasaría a ser el esclavo de un montón de cosas que zumbaban, roncaban, silbaban y emitían nubes de humo y malos olores. Y en seis meses sería el propietario de una úlcera rosada, grande y sensible; una presión arterial de dimensiones algebraicas; una miopía próxima a la ceguera, y unas pesadillas profundas como océanos e infectadas de intestinos de increíble longitud a través de los cuales tendría que abrirse paso a la fuerza durante todas las noches. No, no.

Marionetas S.A… Otro relato irónico. Un hombre compra un robot réplica de sí mismo para poder tener tiempo y realizar su sueño de viajar a Río. Pero el robot se enamora de la mujer de su dueño…

La ciudad… una expedición en mitad de una ciudad viva y desértica. La ciudad quiere vengarse de los humanos por sus pasados desmanes. Buen relato con una pizca de terror.

La hora cero… nueva invasión extraterrestre, pero en esta ocasión buscan aliados en donde menos se espera, los niños menores de diez años.

El cohete… hermoso, muy hermoso cuento donde un hombre dueño de una chatarrería truca un cohete para hacer creer a sus hijos que viajaron a Marte. Emotivo final. Un cuento sencillo, tierno y poético.

El hombre ilustrado… el relato que da nombre al libro, un hombre se deja tatuar por una extraña mujer. Los tatuajes, ilustraciones, cobran vida, y en ellas se mezcla el horror con la predicción del futuro.



En Calidoscopio: La vida termina como el resplandor de un film, una chispa en una pantalla. Todos los prejuicios y pasiones se reducen y se encienden por un instante en el espacio, y antes que se pueda gritar: - Aquél fue un día feliz, aquel otro un día desgraciado, aquélla era una cara malvada, aquella otra una cara bondadosa -, sólo quedan del film unas cuantas cenizas. La pantalla se oscurece.
En esa orilla extrema de su vida. Hollis tenía una única pena, y sólo por eso deseaba seguir viviendo. ¿Sentían lo mismo todos los agonizantes, como si no hubiesen vivido nunca? ¿Les parecía la vida algo que pasa y termina aun antes de tomar aliento? ¿Les parecía a todos la vida algo tan inverosímil y abrupto, o únicamente a él, aquí, en este momento, con solo unas horas por delante para pensar y deliberar?

( ... )

En Los desterrados: Me pregunto quién soy. ¿En qué mente terrestre existo esta noche? ¿En alguna choza africana? ¿Algún ermitaño estará leyendo mis obras? ¿Será él la única luz que el huracán del tiempo y la ciencia ha dejado encendida? ¿La llama vacilante que alimenta este exilio rebelde? ¿Ser él? ¿O algún niño que me encuentra, justo a tiempo, en una olvidada bohardilla? Oh, anoche me sentí enfermo, enfermo hasta la médula, pues existe también un cuerpo del alma, lo mismo que un cuerpo del cuerpo, y este cuerpo del alma me dolía, todo este cuerpo luminoso. Anoche me sentí como una vela goteante... ¡Y de pronto me incorporé difundiendo una luz nueva! Como si algún niño hubiese encontrado en un granero terrestre, enmohecido y polvoriento, uno de mis agusanados ejemplares, manchado por los años. ¡Y tuve así un nuevo respiro!
Ray Bradbury
El hombre ilustrado (Traducción de Francisco Abelenda. Minotauro)

Tags: El hombre ilustrado, Ray Bradbury, Francisco Abelenda, Minotauro

Publicado por elchicoanalogo @ 14:42  | Libros...
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Comentarios
Gracias aamigo, Flash me re sirvee (:
graciaaaasssssssssssss
Iaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah VacilandoGui?oChicaRebotadoDivertidoPayasoSonrisa GiganteMuchas risaslocoFumador
Publicado por Invitado
Martes, 11 de agosto de 2009 | 0:10

Hola Fernando,

hace una semana murió Ray Bradbury, sentí tal tristeza... Crecí con sus palabras, viajé en con sus personajes por el espacio infinito, dejé que llevara de la mano (a la niña que era entonces) hacia planetas lejanos, comparto sus temores con respecto a la literatura, los libros, en fín, el hombre... y a veces horrorizada veo materializadas sus advertencias...pero paradójicamente, todos los años tengo que comprar 2 libros que desaparecen de mi biblioteca, uno es "el mercader de Venecia" y el otro "El hombre ilustrado" algo me dice que no será un personaje más de su cuento "Los desterrados"... que en esos ejemplares extraviados seguirá aguijoneando alguna conciencia dormida (seguramente de alguno de mis alumnos que se quedaron con el souvenir) y me contento.... y pienso que, a pesar del fastidio de volver a comprar uno nuevo, el libro no está perdido, sino que sigue su camino en otra biblioteca...

que estés bien,

Susana

Publicado por susana
Martes, 12 de junio de 2012 | 23:24

Hola, Susana,

Hay escritores que siento amigos, Carver, Vonnegut, Kawabata o Bradbury. Lo descubrí con Crónicas marcianas y me quedé enganchado, había poesía en sus relatos, no intentaba armar futuros posibles como Clarke o Asimov. Esta semana releeré Crónicas marcianas, hacía años que no releía un libro...

Es curiosa la historia de esos dos libros que desaparecen de tus estanterías, y que uno de esos sea El hombre ilustrado, es bueno leer a Bradbury, es “necesario”, y es hermoso que cada año desaparezca un ejemplar de El hombre ilustrado.

Cariños

Fernando

Publicado por elchicoanalogo
Mi?rcoles, 13 de junio de 2012 | 10:03