S?bado, 15 de agosto de 2009
El Principito fue uno de los libros de mi infancia, uno de esos libros que nos elegía mi madre en la revista de Círculo de lectores. Luego, años más tarde, desapareció de casa. Hasta que mi amiga Mariola tuve el buen tino de regalármelo por mi cumpleaños. En cierta forma es como si la historia volviera a mí años después de aquellas noches donde aún no sabía leer y me entretenía con los dibujos de un elefante dentro de una serpiente. Nada más recibirlo, lo leí. Es imposible recuperar la misma sensación de años atrás, la inocencia de la niñez, la idea de un niño viajero y aventurero. Ves mucho más allá.

Me gustó la relectura, me hizo apreciar mejor la sencillez de la historia. Se juzgan esas reglas incoherentes de los adultos, la preocupación por las cifras, por las posesiones materiales a las que no somos útiles, se hace un canto a la amistad, a la belleza de las pequeñas cosas, a mirar 43 puestas de sol...

A veces olvidamos que la vida se nutre de otras materias, que hay algo como y que hay que mirar más allá. La rutina nos convierte en los mismos gestos, el mismo camino. Nos acostumbramos a ver un sombrero cuando lo que en verdad tenemos delante de nosotros es una serpiente que se ha tragado un elefante. El miedo a vivir de otra forma, a ver con otra mirada.

Mi amiga Mariola y yo coincidimos en nuestro capítulo favorito, el XXIII.


- Buenos días - dijo el principito.
- Buenos días - dijo el vendedor.
Era un vendedor de píldoras perfeccionadas, de las que apagan la sed. Tomando una a la semana, ya no se tiene necesidad de beber.
- ¿Por qué vendes esto? - dijo el principito.
- Supone una gran economía de tiempo - dijo el vendedor -. Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos a la semana.
- ¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
- Se hace lo que se quiere...
 “Yo - se dijo el principito -. si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, andaría despacito hacia una fuente...”
 Antoine de Saint-Exupéry
El principito (traducción de Bonifacio del Carril. Salamandra)

Tags: El principito, Antoine de Saint-Exupéry, Bonifacio del Carril, Salamandra

Publicado por elchicoanalogo @ 10:07  | Libros...
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