lunes, 17 de agosto de 2009
Hace más de diez años descubrí una película japonesa alejada de las historias de samuráis que solía ver. Cuentos de Tokio. Yasujiro Ozu. Donde un viejo matrimonio visitaba a sus hijos y cómo estos se desentendían de sus padres. Una historia familiar pausada y delicada, con la cámara siempre a la altura de los ojos de los protagonistas, contada en planos largos donde Ozu dejaba tiempo al espectador para adentrarse en los sentimientos y la mirada de los personajes. Una de esas películas imperecederas, en un blanco y negro brumoso y melancólico.
Apenas llegan películas orientales a Bilbao. Y las pocas que llegan lo hacen dobladas. Algo se pierde en el camino con el doblaje (le da un toque de cierta irrealidad). Desde hace tiempo me siento atraído por esa cultura tan lejana y diferente. Las películas de Ozu, Mizoguchi, Kurosawa, los relatos de Akutagawa, Oe, Murakami, Kawabata. El hagakure. Así que cuando leí en la cartelera el estreno de Still Walking/Caminando (y subtitulada) no dudé en acercarme al cine.
En esta ocasión son los hijos quienes visitan la casa paterna para celebrar el aniversario de la muerte del hermano mayor. La tranquilidad de la puesta en escena, los planos de larga duración, la cámara que la mayoría de las veces se colocaba a la altura de la mirada de los protagonistas, cómo la historia fluye sin trompicones, con una naturalidad calmosa, me hicieron recordar aquella primera vez de Cuentos de Tokio.
No es que crea que Still Walking/Caminando esté a la altura de la película de Ozu, más bien fue que yo me sentí como hace diez años. Un retrato familiar, los secretos que salen a la luz, las conversaciones alrededor de una mesa plagada de comida, la mirada entre dura y tierna sobre los padres e hijos, cómo parece que no pasa nada y en ese día que comparte la familia se cuenta todo un pasado de silencios, deseos interrumpidos, pérdida, muerte y ritos.
Me gusta este tipo de cine japonés donde parece que el tiempo se detiene y tienes la oportunidad de pensar en la historia y mirar dentro de ti y comparar y recordar. Hirokazu Kore-eda se detiene en la preparación de los manjares, en los silencios, en los recuerdos inertes de la habitación del hijo muerto, en cómo sobrelleva el segundo hijo varón la ausencia de su hermano y su posición en la familia tras casarse con una viuda (qué hermosa Natsukawa Yui). Todo pasa con majestuosa serenidad y lentitud (donde lento no es algo peyorativo o aburrido). La vida es así, una mesa, comida, y un grupo de personas que se miran y se hablan y recuerdan al ausente y, a veces, surge el conflicto en pequeñas frases al azar.
Hermosa película.

Información: http://www.filmaffinity.com/es/film700505.html


Tags: Still Walking, Caminando, Hirokazu Kore-eda

Publicado por elchicoanalogo @ 17:12  | Cine
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