Domingo, 23 de agosto de 2009
Conocí el cine de Aki Kaurismäki gracias a un ciclo que le dedicó la cinemateca bilbaína. Durante un par de semanas me sumergí en el peculiar mundo de este gran director finlandés protagonizado por perdedores melancólicos y hieráticos, el constante humo de los cigarrillos, el alcohol, las cárceles, los bajos fondos, gangsters de poca monta, retazos de comedia negra y disparatada, las indescriptibles aventuras de Leningrad Cowboys, un hombre que contrata a un asesino a sueldo para que le mate, artistas pedidos en París, la chica de la fábrica de cerillas, los rostros de Kati Outinen, Matti Pellonpää y Sam Fuller. Películas austeras y adustas, con interpretaciones secas, ajustadas, sin apenas movimientos de cámara o gestos actuados. Una pared de ladrillo o un bar, un plano fijo, un personaje que fuma y mira o actúa o se cruza con otro personaje taciturno y serio. Y a pesar de toda esta austeridad, de todos estos silencios y miradas y gestos reprimidos, de unos paisajes grises, las películas de Kaurismäki trasmiten calidez y cercanía y afinidad, un humor a ratos cruel, a ratos desternillante. Humanidad. Así siento el cine de Kaurismäki.

Luces al atardecer tiene todo lo que uno espera en las películas de Kaurismaki. Koistinen es un perdedor nato, como lo define uno de los personajes, un guarda de seguridad gris, aburrido, apagado, que cena solo con la televisión de fondo. Una vida gris en un paraje gris. Tan gris que una banda de gángsteres lo utiliza para cometer un robo.

Toda la película recae en el personaje de Koistinen, su trabajo y su vida aburridos, temporales, su amor por una mujer que lo enamora y lo usa para cargarle un robo (impagable la escena donde los gangsters juegan la póquer y la pretendida mujer fatal pasa la aspiradora), sus paseos nocturnos y solitarios y su melancolía. Koistinen tiene esa esperanza de los personajes de Kaurismaki de mejorar su futuro, de dar un paso que lo aleje de su rutina.

Película sin apenas diálogos, con humo de cigarrillos y el sabor a vodka, alguna escena de humor hilarante, unos mafiosos de poca monta, un perdedor, los tangos de Gardel, silencio y austeridad y un final entrañable, Luces al atardecer es una buena película, tal vez no llegue al nivel de Nubes pasajeras o Un hombre sin pasado, pero cada película de Kaurismäki es una celebración.

Información: http://www.filmaffinity.com/es/film934800.html


Tags: Luces al atardecer, Aki Kaurismäki

Publicado por elchicoanalogo @ 10:02  | Cine
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