Domingo, 30 de agosto de 2009
Mi pretensión no era salir de casa. Sólo se trataba de una excusa para intentar encontrarme a mí mismo. Un tren aparecía como único obstáculo entre el entorno que odiaba en ese instante y aquél que quería construir a mi alrededor. Mi única compañía en este viaje se encontraba en un libro que hacía poco tiempo me había regalado Fernando, de esos que te hacen reflexionar sólo con el título, sin necesidad de índices, comtraportadas o consultas de páginas al azar. "Al sur de la frontera"... Así me sentía en los minutos sobre raíles. Quizás en nuestra mente no podamos establecer límites tan tajantes como los que nos ofrecen los mapas, pero de lo que sí estaba seguro era de que, si existían, me encontraba en el punto más lejano. Siempre aparecen los aledaños meridionales vinculados con la tristeza, la degradación, la decadencia. Craso error. Pero en este tren, éste era mi pensamiento. Me estaban haciendo sentir al sur de la frontera.

"En este mundo hay cosas que son recuperables, y otras no". Palabras que aparecían en alguna página perdida del libro. Sentencia indiscutible. En los últimos días, he sentido que hay cosas (personas) que no volverán a mi vida, al menos, no como antes. Es duro confirmar el paso de un sentimiento a una realidad. Crees tenerlo todo en una persona, todo lo que se puede pedir para rozar la felicidad: confianza, risas, miedos compartidos. Pero, de pronto, desaparece. ¿Cómo? Palabras mal dichas, gestos inadecuados, mentiras descubiertas. Todo ayuda al afianzamiento de esa realidad, hasta que duele. Pero el tiempo va pasando, y el dolor suele darle la mano a la indiferencia. No sé si he llegado ya a este estado (quizás no me dejan llegar), pero lo necesito. Preciso de ese tren interior (cercanías o larga distancia) que me aleje de los que me lastiman, y me acerquen a un mundo en el que encuentre conformidad. Esto es así.

Me marcho, el tren está a punto de salir, y ya he desperdiciado muchos billetes. Suerte que, en esta ocasión, sólo viajo con ida.

29 de agosto de 2009. 19:30 horas. O'Connells. Cádiz.
Jesús Martínez
Al sur de mi frontera

Tags: Al sur de mi frontera, Jesús Martínez

Publicado por elchicoanalogo @ 13:20  | Voces amigas
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Comentarios
Fernando, gracias por incluir en tu rinconcito mis reflexiones del d?a de ayer. Ah? estoy yo, me veo reflejado. Me alegra que mis palabras, mis pensamientos puestos en frases, ocupen una parte de tu historia. Quiz?s Murakami me inspir?. De cualquier forma, no deja de ser experiencia personal, como sabes.

Abrazos.
Publicado por Jesus
Domingo, 30 de agosto de 2009 | 15:05
Ya sabes que siempre es un placer leerte y poder tener en mi blog las palabras de mis amigos. Y s?, Murakami tiene algo.
Muchos abrazos, gaditano
Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 30 de agosto de 2009 | 18:08