Jueves, 03 de septiembre de 2009
Hay algo en el cine de Wong Kar Wai que me sobrepasa, y es la emoción que trasmiten sus películas cómo cuenta una historia sin agarrarse a los parámetros del cine convencional y academicista y se deja llevar por las posibilidades de un personaje, un encuadre, un decorado o la música. Wong Kar Wai no tiene miedo a rodar sin un guión al uso, como un mago siempre tiene un truco en la manga que hace que sus películas avancen y conmuevan y te dejen sin aliento.

En Chungking Express asistimos a dos historias de amor curiosas, febriles, poéticas y emotivas. En la primera, un policía que anda por la cuerda floja de una relación amorosa extinta se tropieza con una traficante de drogas, una de esas mujeres fatales que poblaron el cine negro americano allá por los años 40. Una mujer con peluca rubia, gafas de sol y gabardina (se ha vuelto precavida, nunca sabe cuándo va a llover o cuando hará sol). El azar y la caducidad y el desamor. De eso nos habla Wong Kar Wai. Un encuentro en el azar (el policía que, sentado en un bar, decide enamorarse de la siguiente mujer que entre); la caducidad del amor, cómo todo lo que existe en esta vida tiene fecha de caducidad y a veces no conseguimos asumirlo; el desamor en constantes llamadas a alguien que nunca lo encuentras al otro lado del teléfono, en correr para gastar todo el agua del cuerpo y que así no quede para lágrimas, en terminar, literalmente, con quien nos ha abierto la herida. Esta primera parte tiene una secuencia espléndida, arrebatada, el policía cena mientras la mujer descansa en la cama. Antes de marcharse, le quita los zapatos.

En la segunda historia un solitario agente de policía sufre el desgarro por el abandono de su novia azafata. Descansa de su turno en una tienda de comida para llevar. Allí conoce a la camarera. El azar de un encuentro que marcará un cambio. La camarera entra en la casa del policía a escondidas, juega a ser un fantasma que todo lo trastoca, plancha, limpia, compra peces. Sin saberlo, la casa y la vida del policía dan un vuelco. Imágenes cautivadoras y seductoras (un avión de juguete que aterriza en la espalda desnuda y sudorosa de la azafata). Y un billete de avión dibujado en una servilleta de papel.

Chungking Express es azar y caducidad y soledad, es un puesto de comida donde se cruzan los personajes y se pierden, es (des)amor e improvisación, es correr bajo la lluvia para quedarse sin agua que llorar. Wong Kar Wai es un director impulsivo, libre, que se deja llevar por un ambiente indefinido y cómo consigue llenarlo de luz, música y momentos llenos de magia.

Información: http://www.filmaffinity.com/es/film648726.html


Tags: Chungking Express, Wong Kar-Wai

Publicado por elchicoanalogo @ 21:25  | Cine
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