Martes, 08 de septiembre de 2009
Los años 50 retratados con maestría por Richard Yates en esta magnífica novela tienen demasiados parentescos con los tiempos que vivimos. Frank y April Wheeler tratan de sostener sus ideas incluso contra ellos mismos y sus debilidades en una época en la que la pérdida, muchas veces inconsciente, de valores, parecen fundamentales e irreemplazables. A partir de este matrimonio analizado bajo un microscopio que nunca se permite ser condescendiente, Yates arma el retrato de un país que ha perdido el rumbo y del que no se puede esperar sino el desastre. Sin embargo, esa lucidez, que mucho tiene de tristeza, es una indagación profunda y por momentos conmovedora sobre lo que el mundo hace con las personas y lo que las personas dejan que su sociedad haga con ellas.

A principio de la década de los 60 Richard Yates escribió uno de las historias más tristes que recuerde sobre el matrimonio, los ideales a medio camino y la dureza de enfrentarse a la realidad de una vida gris.

Vía revolucionaria está escrito de manera prodigiosa, es lo primero que me dejó boquiabierto, el gusto por la palabra, por encontrar el mejor modo de acercarse a los personajes de Frank y April, de mostrar su mundo interior y la ruina exterior. Contado a saltos, Frank y April es un matrimonio joven, ya asentado en una rutina que desprecian y con muchos ideales aventureros en la cabeza. Ven cómo aquella vida soñada tiempo atrás, aquella vida planificada como un desplante a los caminos impuestos por la sociedad, se va desmoronando y alejando, haciendo que pierdan el impulso que una vez tuvieron, los sueños creados, las ganas de una vida mejor. Su matrimonio se desmorona en peleas continuas, en golpes reprimidos, en amarguras y quejas ante el otro.

Frank quiere buscarse a sí mismo, tiene más de 30 años y trabaja en un empleo que odia, una especia de gota dentro de la masa gris de oficinistas y pasajeros del último tren. April es una prototípica ama de casa. Siente que su vida no da para más. Que algo ha fallado en el camino. Frank y April. De un cuartito de Nueva York a una casa en el campo. De los primeros coqueteos eróticos a los gritos y peleas. Sus vidas parecen despojos de sueños.

Hasta que deciden cumplir uno de sus sueños. Marcharse a Europa y dejar atrás el vacío que les rodea. Y aquí se acentúa el drama. El miedo a los pasos de gigante y valientes, los pasos a medio camino, el perder una rutina que es cómoda y descubrir que, tal vez, sólo tal vez, esa rutina es menos engorrosa de lo que se pensaba.

Richard Yates retrata con dureza y tristeza a Frank, crea un gran personaje en April, teje una historia triste, amarga, fúnebre y que te deja sin aliento. La búsqueda de sueñas en mitad de la ruina…

Este libro me ha dejado noqueado.




¿No era cierto que a partir de entonces toda su vida había sido una sucesión de momentos que él en realidad no había querido vivir? aceptar un empleo aburridísimo para demostrar que podía ser tan responsable como cualquier otro padre de familia, mudarse a un apartamento discreto y demasiado caro para demostrar que como adulto que era creía en los fundamentos del orden y la buena salud, tener otro hijo para demostrar que el primero no había sido un error, comprar una casa en el campo porque ése era el siguiente paso lógico y tenía que demostrarse a sí mismo que era capaz de darlo, y por la sencilla razón de que estaba casado con una mujer que había conseguido ponerle siempre a la defensiva, que le quería cuando era simpático, que vivía conforme a lo que le apetecía hacer en cada momento dado, y que de bunas a primeras – y esto era lo más jodido-, de buenas a primeras podía querer abandonar a su marido.

( … )

-Para que luego hablen de decadencia -declaró-: ¿a qué grado de decadencia puede llegar la sociedad? Vamos a ver. Este país es a todas luces la capital psiquiátrica y psicoanalítica del mundo. Ni el propio Freud habría soñado con discípulos más acérrimos que la población de Estados Unidos. ¿No tengo razón? Toda nuestra maldita cultura está enfocada a eso; es la nueva religión, el chupete espiritual e intelectual de todos. Y, a pesar de ello, mirad lo que pasa cuando un tío se chala de verdad. Llaman a la poli, lo hacen desaparecer rápida y sigilosamente y lo encierran para que no despierte al vecindario. Hay que ver, a la hora de la verdad todavía estamos en la Edad Media. Es como si hubiera un tácito acuerdo colectivo de vivir en un estado de autoengaño absoluto. ¡Al cuerno la realidad! Disfrutemos de un montón de bonitas carreteras y de bonitas casas pintadas de blanco y rosa y de azul cielo; seamos buenos consumidores y que exista una gran uniformidad, y eduquemos a nuestros hijos en un baño de sentimentalismo (papá es un gran hombre porque se gana la vida, y mamá una gran mujer porque ha aguantado a papá todos estos años) y si la realidad aparece un día y nos mete miedo, todos estaremos muy ocupados y haremos ver que no pasa nada.

( … )

La gracia de llorar estaba en cortarlo antes de ponerse más sentimental de la cuenta. La gracia de la zozobra misma consistía en frenarla mientras aún era sincera, mientras todavía tenía sentido. Porque la cosa se corrompía con facilidad.
Richard Yates
Vía revolucionaria (traducción de Luis Murillo Fort. Punto de lectura)

Tags: Vía revolucionaria, Richard Yates, Luis Murillo Fort, Punto de lectura

Publicado por elchicoanalogo @ 6:24  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Ser? el libro en el que se bas? la pel?cula "Revolutionary road"?? No?? Aish... la pel? me encant?, per? tengo tanto libro pendiente que no se ni por donde empezar.
Un abrazo!
Publicado por solamenteAnna
Mi?rcoles, 09 de septiembre de 2009 | 12:54
Saludos, solamente Ana,
S?, la pel?cula de Sam Mendes se bas? en este libro que en seguida cautiv? a escritores como Raymond Chandler o Kurt Vonegut (y m?s tarde a gente tan prestigiosa como Richard Ford). Es un libro profundamente triste y maravillosamente escrito, as? que en cuanto puedas, l?elo.
Abrazos
Publicado por elchicoanalogo
Mi?rcoles, 09 de septiembre de 2009 | 17:41