A la salida de Distrito 9 un chaval exclamó, “¡qué tostón!, un documental sobre extraterrestres…” Y en cierta forma tenía razón. No por lo de tostón, sino porque el inicio de esta película está tratado como un documental o noticiero: cámara en mano, entrevistas a los principales protagonistas hablando a cámara sobre lo sucedido desde la llegada de los extraterrestres, imágenes de noticias sobre el encuentro entre extraterrestres y humanos, la segregación… En un cuento en El hombre ilustrado de Bradbury los marcianos llegan a la tierra con la intención de invadirla y conquistarla. Pero se encuentran con los brazos abiertos de los humanos, que “se dejan conquistar”. El marciano protagonista deambulará por una ciudad y descubrirá que quedarse en este planeta significaría ser esclavo de aparatos eléctricos, los publicistas y el comercio desaforado. Distrito 9 también tiene un planteamiento original. Una nave extraterrestre aparece sobre Johannesburgo (no sobre Manhattan o Los Angeles) y se queda suspendida sobre la ciudad. Parece semi derruida o una parte desgajada de una nave nodriza. Durante meses no ocurre nada, no hay contacto. Hasta que los gobiernos deciden actuar y mandan tropas que investiguen en el interior de la nave. Y lo que encuentran es una legión de extraterrestres desnutridos y enfermos. Bajo la nave, los gobiernos abren un campo de refugiados, un gueto para extraterrestres. Se dictan normas de segregación, se fabrican vallas de alambre de espinos y muros, los extraterrestres construyen chabolas… Hay imágenes de este inicio que remiten a cualquier conflicto bélico que hemos vivido y que seguiremos viviendo. Lo interesante de la presentación de Distrito 9 es la aparición extraterrestre. Por un lado no hay una invasión al estilo de películas como La guerra de los mundos o Independence Day, donde no se les da voz ni motivaciones a los extraterrestres, ni los extraterrestres son uno seres con poderes impensables que ayudarán a la raza humana a avanzar, como en 2001, una odisea espacial o El fin de la infancia. Todo cambia cuando se decide su traslado a un campo de concentración a 200 kilómetros de la ciudad, una forma de evitar cualquier tipo de contacto entre los humanos y los extraterrestres. Se deja el desahucio en manos de un funcionario gris y torpe que acaba infectado por un fluido extraterrestre y se convierte en el primer ser humano que se metamorfosea en alienígena, el ser humano más importante del planeta, el que todos buscan y con el que quieren experimentar. A veces le falta profundidad a Distrito 9, a partir de mitad de la película la historia se convierte en una sucesión de secuencias típicas de las películas de acción con algunas escenas gore y se olvida la odisea de una raza oprimida y segregada. Por momentos la cámara es excesivamente nerviosa por esa manía de rodar todo cámara en mano y montarlo con planos cortos e inquietos. Hay quien confunde rapidez con ritmo, nerviosismo con tensión. Aún así merece la pena ver esta película donde, a partir de la llegada de unos extraterrestres desnutridos, se puede reflexionar sobre algunos aspectos sombríos del alma humana.
No lo imagino viendo esa pelicula, pero tal vez porque algo te conozco, si deberia imaginarte así !!
te mando un beso grande!
PD: parece excelente el libro que esta arriba! TE estaba por desear feliz primavera, pero para vos seria Feliz Otoño!
Publicado por Gabriela
martes, 22 de septiembre de 2009 | 5:31
Con lo que me gusta la ciencia ficción... Ya sabes que le doy a todo tipo de historias. Y más si tienen un planteamiento diferente. Es una buena película, te gustaría. Y anota una que parece magnífica, The road, sobre el libro de McCarthy, con Mortenssen en un mundo pos nuclear.
Más abrazos