Viernes, 25 de septiembre de 2009
Si uno se deja llevar por las imágenes del tráiler de Malditos bastardos esperará una película violenta, muy violenta, repleta de acción, matanzas y cuerpos masacrados y deformados por las balas. Una especie de Doce del patíbulo pasados de vueltas. Pero, como suele ocurrir, un tráiler no siempre muestra la realidad, el tono y los temas de una película.

Tarantino utiliza el logo de los años sesenta del estudio Universal para abrir su película. Es la primera referencia cinéfila de las muchas que sacuden la película. Por ella se pasean guiños al cine de esos francotiradores que fueron Sam Fuller y Robert Aldrich, los movimientos imposibles y la tensión de Welles y Hitchcok, la violencia a cámara lenta de Peckinpah y las largas escenas y los planos deudores de Sergio Leone. Tarantino ama el cine de una manera obsesiva y se nota en sus películas.

Malditos bastardos empieza a modo de western. Una lechería en mitad de la Francia ocupada, un hombre partiendo leña (Leone, Sturges… ) y un coronel nazi, Hanz Landa, el “caza judíos” (irónicamente interpretado por Christoph Waltz), que llega a su altura y le interroga sobre unos judíos de la zona. Sólo la joven Shosanna conseguirá escapar de la emboscada del coronel Landa. Ya en la primera secuencia vemos lo que realmente será la película, grandes bloques de secuencias donde los personajes se cruzan, hablan con esos diálogos tarantinianos entre lo absurdo, lo cómico y lo tenso que terminan en estallidos de violencia incontrolada.

Tras la presentación de Shosanna y el coronel Landa, le toca el turno al teniente Aldo Raine, encarnado con mucha sorna por un sorprendente Brad Pitt. Raine organiza un comando de soldados judíos cuya misión es ajusticiar a todo soldado nazi con la mayor de las crueldades, devolver golpe por golpe. Resuenan imágenes de Doce del patíbulo. También hay hueco para Goebbels y su industria de propaganda, Zoller un héroe de guerra, una especie de sargento York alemán, que se enamora de Shosanna, la espía y actriz alemana Bridget Von Hammersmark.

Hay que olvidarse de las imágenes del tráiler y entrar en el juego que plantea Tarantino, esas largas escenas dialogadas y las aisladas escenas de violencia. Mientras se ve la película puedes imaginar lo mucho que ha disfrutado el director escribiéndola y dirigiéndola, cómo intenta otorgar a cada larga secuencia la lógica de una pequeña película, cada secuencia con su presentación, su nudo y un desenlace que inicia la siguiente secuencia. El final, en el cine parisino donde se estrena la última película de propaganda nazi, es antológico.

Con algunas bajadas de ritmo, Malditos bastardos es una gran película de Tarantino donde se pueden ver sus señas de identidad, los diálogos absurdos, los contrapicados extremos donde los personajes hablan a cámara, los travellings circulares, los estallidos de violencia, los complejos movimientos de cámara y una cinefagia insaciable.

(Con tanto cruce de idioma lo ideal sería ver esta película en versión original subtitulada, pero eso, en Bilbao, es imposible, por lo que no he podido ver Malditos bastardos en las mejores condiciones, me han escamoteado una parte importante de la película)

Información:
http://www.malditosbastardos.es
http://www.filmaffinity.com/es/film746997.html






Tags: Malditos bastardos, Inglourious Basterds, Quentin Tarantino, Brad Pitt, Diane Kruger, Christoph Waltz, Mélanie Laurent

Publicado por elchicoanalogo @ 4:58  | Cine
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