Jueves, 22 de octubre de 2009
Me asomo a los ladridos. 

¿Qué hace este árbol despierto?

Las sombras no se apartan, 
se aprietan a sus cuerpos.

No me agrada esta calma, 
este silencio muerto, 
sin carne, 
puro hueso.

A través de la veta, mineral, de una nube, 
aparece la luna.

Ya me lo sospechaba.

¿Qué hacer?
                                ¿Qué hacer?

La miro.
             Quiero ulular.
                                             No puedo.
Oliverio Girondo
Nocturno 3 (en Persuasión de los días) 

Tags: Nocturno, Persuasión de los días, Oliverio Girondo

Publicado por elchicoanalogo @ 4:47  | Oliverio Girondo
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