S?bado, 24 de octubre de 2009
En la portada de El asesino dentro de mí aparece el primer plano de un hombre con la mitad de su rostro ensombrecido. Es la imagen perfecta para describir al protagonista y su lado oscuro y psicópata. Bajo su cara, una frase de Stanley Kubrick: la historia más escalofriante que haya leído jamás sobre una mente deformada por el crimen. El matemático Kubrick es poco dado a los elogios y aunque la frase sea meramente publicitaria define tan bien como la fotografía de la portada este libro de Jim Thompson.

El asesino dentro de mí es una novela dura, seca, cortante y afilada sobre un hombre de apariencia apacible que sucumbe por momentos a lo que él llama “la enfermedad”. Novela negra clásica, Thompson coloca el mal dentro de un hombre de la ley, Lou Ford, que relata sus asesinatos al lector de una manera tan pausada y tranquila que estremece y sorprende, a veces parece que está de charla con el lector y que busca su comprensión.

Lou Ford es hijo de un conocido médico de Central City. Nunca ha sido un hombre despierto e inteligente, se ha dejado llevar en la vida para acabar como sheriff adjunto. En el pueblo le tienen por un tipo tranquilo que siempre echa una mano al vecino. Pero dentro esconde un espíritu retorcido, criminal, psicópata. Tapa esa imagen con una máscara de normalidad, con su relación con una maestra del pueblo, Amy, pero a medida que avanza la novela es incapaz de detener su lado criminal y violento y destroza a quien tiene alrededor.

Jim Thompson escribe con maestría una historia donde se aúna la novela negra y la tensión, con inesperado y salvaje giro final. La violencia aparece a ráfagas, de manera sangrante, como un puñetazo en el estómago.

Es una pena que Thompson no haya tenido tanto reconocimiento como Hammett o Chandler. Durante años escribió un puñado de grandes novelas negras, algunas de ellas famosas por las adaptaciones de Peckinpah (La huída), Tavernier (1280 almas) o Stephen Frears (Los timadores). Trabajó con Kubrick en los años 50 en Atraco perfecto. Thompson es un narrador poderoso que sabe ir directo a la acción y a la psicología del personaje sin perderse en descripciones innecesarias, además de mostrar un mundo oscuro y de pesadilla.




Era como si existiese un complot contra mí. Yo había hecho algo malo, cuando era chico, y nunca conseguiría librarme de aquello. Me lo habían puesto delante de las narices día tras día, como a un perro amaestrado, hasta que acabé desinflándome de puro miedo. Y ahora, estaba allí…

( … )

¿Ha pensado alguna vez que hay muchas formas de morir, pero sólo una de estar muerto?

( … )

Creo que hay dos formas de pereza. La del “no quiero hacer nada” y la del “no te apartes del carril”. Tomas un trabajo, creyendo que va a ser poco tiempo, y ese poco se alarga más y más. Hace falta un poco de dinero para dar el salto. No sabes decidirte sobre lo que quieres. Y luego das un paso, escribes unas cuantas cartas, y entonces te preguntan qué experiencia tienes... qué has hecho antes. Y es probable que no quieran nada de ti, y en caso contrario, has de empezar por abajo, porque no tienes experiencia. De modo que te quedas donde estás, no pudiendo hacer otra cosa, y trabajas mucho porque lo sabes. Ya no eres joven, y no hay otra posibilidad.
Jim Thompson
El asesino dentro de mí (traducción de Galvarino Plaza. RBA bolsillo)

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Publicado por elchicoanalogo @ 4:46  | Libros...
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