Martes, 10 de noviembre de 2009
Mi primer acercamiento a Monterroso fue con el famoso cuento de una frase cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, cuento imaginativo que apareció en este Obras completas (y otros cuentos).

Estoy sorprendido por este libro de relatos, me he encontrado con un escritor irreverente, profundamente irónico y original, capaz de suscitar una sonrisa malévola con una historia de un par de páginas. Relatos breves, algunos de una frase o una página, en lo que Monterroso se fija en unos personajes curiosos con una ironía y sarcasmo negros.

En Mister Taylor asistimos al nacimiento de un negocio de reducción de cabezas en un país latinoamericano y cómo el intento de mantener el éxito y la demanda estadounidense termina con la población del país.

En Uno de cada tres Monterroso parece anticipar el mundo de Internet, los blogs y las redes sociales. El narrador propone al lector un espacio radiofónico para que pueda tener al tanto de su vida a sus amigos.

Sinfonía conclusa se detiene en un organillero que encuentra los movimientos finales de la sinfonía inconclusa de Schubert. Cuento de una sola frase de dos páginas, sin comas ni puntos, es una pequeña virguería escrito con un humor irónico y, a la vez, melancólico. 

Primera dama, o esas antiguas mujeres de alta sociedad que se dedican a organizar actos benéficos como excusa para ser el centro de atención social.

Al leer El eclipse pensé en una vuelta de tuerca a Un yanqui en la corte del rey Arturo, un misionero intenta utilizar un eclipse para librarse del sacrificio de unos habitantes de la selva.

Diógenes también o el juego de las personalidades múltiples.

El dinosaurio es un destello de inteligencia sin límite, una pequeña frase que te abre a un mundo de preguntas incontenibles.

Leopoldo (sus trabajos) es mi cuento favorito, un hombre escritor a su pesar al que no le gusta escribir y que pasa su vida intentando terminar un relato. Curioso el personaje de Leopoldo, cómo explica su vida y se va deteniendo en algunos pasajes con los que podría construir un relato y cómo toma constantes notas para cuentos que nunca empieza.

El concierto, las impresiones de un hombre poderoso ante los recitales de su hija.

En El centenario se describen las andanzas del hombre más alto del mundo y su curioso final.

No quiero engañarlos, o una mujer de un productor que intenta convencer a la audiencia de que no es una buena actriz en un discurso largo que nadie entiende.

Vaca apenas ocupa media página, un cuento corrosivo.

El libro termina con Obras completas, que gira alrededor de un profesor literario y maestro para las nuevas generaciones que se topa en sus tertulias con un tímido poeta, Feijoo…

Obras completas (y otros cuentos) es un libro divertido, sarcástico y original. Recomendable.




Ufanamente, casi con orgullo, Leopoldo Ralón empujó la puerta giratoria y efectuó por enésima vez su triunfal entrada en la biblioteca. Recorrió las mesas, con un amplio y cansado vistazo, en busca de un lugar cómodo y tranquilo; saludó a dos o tres conocidos con su resignado gesto habitual de “pues bien, aquí me tienen de nuevo en la tarea”, y avanzó sin prisa, seguro de sí mismo, abriéndose paso por medio de repetidos “con permiso, con permiso”, que sus labios no pronunciaban, pero que eran fáciles de adivinar en su expresión amable y conciliadora. Tuvo la fortuna de encontrar su lugar preferido. Le gustaba sentarse frente a la puerta de la calle, lo que le ofrecía la oportunidad de hacer un descanso en sus fatigosas investigaciones cada vez que entraba una persona. Cuando ésta era del género femenino, Leopoldo dejaba momentáneamente el libro y se dedicaba a observarla con  su penetración de costumbre, con esa mirada llena del brillo que da la inteligencia alerta. A Leopoldo le gustaban los cuerpos bien formados; pero no era éste el principal motivo de su observación. Lo movían razones literarias. Está bien leer mucho, estudiar con ahínco, se decía con frecuencia: pero observar a las personas le sirve más a un escritor que la lectura de los mejores libros. El autor que se olvida de esto está perdido. La cantina, la calle, las oficinas públicas, rebosan de estímulos literarios. Se podría, por ejemplo, escribir un cuento sobre la forma que tienen algunas personas de llegar a una biblioteca, o sobre su modo de pedir un libro, o sobre la manera de sentarse de algunas mujeres. Estaba convencido de que podría escribirse un cuento sobre cualquier cosa. Había descubierto (y tomado certeras notas sobre ello) que los mejores cuentos, y aun las mejores novelas, están basados en hechos triviales, en acontecimientos cotidianos y sin importancia aparente. El estilo, cierta gracia para hacer resaltar los detalles, lo era todo. La obra superaba a la materia. No cabía duda, el mejor escritor era el que de un asunto baladí hacía una obra maestra, un objeto de arte perdurable. “El escritor – dijo una tarde en el café- que más se parece a Dios, el más grande creador, es don Juan Valera: no dice absolutamente nada. De esa nada ha creado una docena de libros.” Lo había dicho por casualidad, casi sin sentirlo. Pero esta frase hizo reír a sus amigos y confirmó con ella su fama de ingenioso.
Augusto Monterroso
Obras completas (y otros cuentos) (Anagrama)

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Publicado por elchicoanalogo @ 4:15  | Libros...
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Comentarios
Esta tarde, por casualidad, me he tropezado con tu blog. Ir leyendo cosas por internet y enlazando con p?ginas y m?s p?ginas hasta el infinito y hasta que el cansancio te hega decir basta es lo que tiene, que siempre acabas encontrando cosas interesantes, en este caso, tu blog.

S?lo era eso, felicitarte por u forma de escribir y por lo acertadas que son tus opiniones con respecto a los libros. A partir de ahora ya se d?nde informarme antes de comprar alg?n libro.

Saludos,

Blanca
Publicado por Blanca
Mi?rcoles, 11 de noviembre de 2009 | 19:59
Saludos, Blanca,
gracias por tus palabras, has conseguido ruborizarme. Ya sabes que est?s invitada a entrar cuando quieras y si te animas, a participar con tus comentarios. As? tambi?n yo descubro otros libros y otras opiniones.
Abrazos

Fernando
Publicado por elchicoanalogo
Mi?rcoles, 11 de noviembre de 2009 | 20:17