Mi?rcoles, 25 de noviembre de 2009
Hace un par de semanas leí Bajo palabra. En la novela de Yoshimura un hombre sale de la cárcel para reintegrase a la vida 16 años después de ser condenado por homicidio. Las primeras páginas, reflexivas y densas, se detenían en el sentimiento de extrañeza del protagonista por una vida diferente, cambiada y sin barrotes sólidos pero sí invisibles. El golpe en el estómago viene en la mitad del libro, cuando sabemos que el protagonista había asesinado a su mujer pero que, pasados los años, seguía sin sentirse arrepentido por su violencia.

Algo parecido cuenta Out, de Natsuo Kirino. Yayoi asesina a su marido y ese hecho fortuito cambia no sólo su vida, también la de sus tres amigas del turno de noche y la de un antiguo criminal que regenta un par de locales ilegales. Como en la teoría del caos, una leve modificación en un punto de una línea influye de manera inesperada en otros. En ambos libros sorprende la frialdad de los protagonistas, cómo después de un acto tan salvaje intentan actuar con desapego y lógica y seguir con sus vidas.

Si Bajo Palabra se inclinaba por la reflexión, el intimismo de un sólo protagonista y el drama en forma de destino marcado e inmutable que estalla en sus últimas páginas, Out se detiene en media docena de personajes y mezcla la novela negra con el gore y la novela de misterio. Out sorprende por contar cómo gente sencilla (en este caso cuatro mujeres que trabajan en el turno de noche de una fábrica de comida preparada, cada una de ellas con un duro drama doméstico) se ven obligadas a cometer un puñado de atrocidades inimaginables. La historia podía haber dado un giro hacia un humor negro y despiadado como en la película Very Bad Things pero se mantiene en un plano cercano a la realidad, sin desmanes y con un aliento algo gélido. Hay momentos donde las protagonistas parecen autómatas ante problemas matemáticos. Su desapego llega a ser inquietante.

Sobresale el personaje de Masako, que opaca a sus compañeras de trabajo. Masako, una mujer de cuarenta años, con una vida familiar deteriorada y un trabajo en el turno de noche después de más de 20 años en una caja de crédito, toma las riendas desde el inicio. Mujer de gran inteligencia, resuelta y decidida, fuera de ella convive con una soledad dañina y dentro de ella con un gran vacío existencial. Masako será el punto de apoyo de sus compañeras, la que tome las decisiones, aun las más complicadas, y la que busque una explicación a sus actos.

Out es una novela interesante, fría e inquietante.




No hacía mucho, Masako había comparado sus días en la Caja de Crédito T con una lavadora vacía, pero ahora se daba cuenta de que le había pasado lo mismo en casa. Si era así, ¿qué había sido su vida? ¿Para qué había trabajado? ¿Para qué había vivido? Al ser consciente de que se había convertido en una mujer exhausta y perdida, se le llenaron los ojos de lágrimas.
Quizá por eso había escogido trabajar en el turno de noche. Así podía dormir de día y trabajar de noche. O, lo que era lo mismo, vivir permanentemente cansada, sin tiempo para pensar, llevar una vida al revés de la de su marido y su hijo. Sin embargo, con ello sólo había conseguido aumentar su rabia y su tristeza. Y ahora ni Yoshiki, ni Nobuki, ni nadie podía ayudarla.
En ese momento empezó a comprender por qué había ayudado a Yayoi: en su desesperación había cruzado la línea y había intentado huir a un nuevo mundo. Sin embargo, ¿qué le esperaba en ese mundo nuevo? Nada. Bajó la vista para mirar sus manos blancas, aún asidas al respaldo del sofá. Si la policía la detenía, nunca podría descubrir el verdadero motivo que la había impulsado a ayudar a Yayoi. Oyó el ruido de varias puertas que se cerraban a su espalda. Estaba completamente sola.

( … )

Recordó que había visto una película titulada Quiero la cabeza de Alfredo García, en la que un hombre recorría las carreteras mexicanas en un Nissan Bluebird SSS en compañía de una cabeza metida en hielo. Aún podía ver la cara de rabia y desesperación del protagonista, y se le ocurrió que diez días atrás probablemente ella tenía el mismo aspecto mientras buscaba un lugar adecuado para deshacerse de la cabeza. Exacto, había sentido rabia. No sabía contra qué ni contra quién, pero al menos había identificado el sentimiento que la había embargado. Quizá la hubiera sentido contra ella misma por estar tan sola y desamparada. Quizá se había indignado por haberse involucrado en ese asunto. No obstante, esa rabia la había ayudado a liberarse, y no cabía duda de que esa mañana algo en ella había cambiado.
Natsuo Kirino
Out (traducción de Albert Nolla Cabellos. Booket)

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Publicado por elchicoanalogo @ 4:54  | Libros...
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